En 2019 acusaba a la Conmebol de poner en duda la transparencia del fútbol y eso lo llevó a perder su cargo en la FIFA. Siete años después es uno de los principales aliados de los líderes de ambos organismos. Devoto, cabalero y amigo de los jugadores, acompaña al plantel de la Albiceleste en el Mundial, mientras enfrenta a la justicia en su país y Estados Unidos
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