Tras un baile de sillas sin precedentes entre los directores creativos de las grandes casas de moda, las mujeres prácticamente han desaparecido del puesto. Chiuri es una brillante anomalía y, tras cuadruplicar ventas en Dior, regresa a Fendi, la casa en la que empezó hace casi 40 años. Ella reivindica el trabajo colectivo y el poder de una prenda bien hecha más allá del relato.
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