SEÑOR DIRECTOR:
El reciente reportaje sobre mujeres que deben trasladarse desde territorios aislados para dar a luz visibiliza una realidad profundamente compleja y poco discutida en Chile.
Más allá de los riesgos obstétricos, estas medidas implican separación familiar, pérdida de redes de apoyo y un importante desarraigo territorial para mujeres que habitan zonas extremas como Puerto Williams, Juan Fernández o localidades australes de Aysén.
La seguridad materna es prioritaria. Sin embargo, quizás ha llegado el momento de reflexionar si el modelo actual logra equilibrar adecuadamente seguridad clínica, dignidad y pertinencia territorial.
Escuchar las experiencias de las propias comunidades podría abrir oportunidades para desarrollar modelos de atención más humanos y contextualizados para los territorios extremos del país.
Lilian Ferrer y Margarita Bernales
Investigadoras
Escuela de Enfermería UC
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