“¡¡¡Oro, oro, oro, el Pollo es un tesoro!!!”, arrancó allá por 1966 el grito de sus mujeres vestidas de amarillo, luego otro inspirado en el himno de Magallanes, luego otro, y otro, y otro: era el comienzo de algo que él, un flaco que imitaba a Elvis y cantaba en el coro escolar, nunca imaginó: seis décadas de trayectoria repartidas entre música, radio y televisión. Hoy, hecho ya un ícono pop, se apresta a celebrarlas en grande, y por cierto, en el escenario que siempre quiso. Aquí, José Alfredo Fuentes le cuenta al diario pop todos los detalles.
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