Cuando montamos un PC Gaming, lo primero en lo que pensamos es en comprar la mejor tarjeta gráfica posible. No obstante, hay otros componentes que son igual de importantes para conseguir una buena experiencia jugando. El procesador es uno de ellos, y es especialmente importante para lograr mantener una tasa de fotogramas por segundo lo más elevada posible. Hay muchos modelos en el mercado, pero nuestro favorito para jugar es, sin duda alguna, el AMD Ryzen 7 9800X3D. Aunque también hay otras opciones perfectas dependiendo del presupuesto.
Hace tiempo que AMD logró darle el sorpasso a Intel, y este procesador es el ejemplo perfecto. Su configuración de 8 núcleos y 16 hilos ofrece el equilibrio perfecto tanto en el rendimiento mononúcleo como multinúcleo. Además, se trata de un modelo liberado, lo que nos permitirá mejorar su frecuencia base de 4,7 GHz hasta alcanzar los 5,2 GHz con facilidad.
No obstante, nuestro elemento favorito de este procesador es la tecnología AMD 3D V-Cache. Gracias a ella, el procesador es capaz de contar con más memoria caché, lo que no solo evita la pérdida de rendimiento puntual (stuttering), sino que también mejora mucho los FPS mínimos.
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Modelo |
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Perfecto para ti |
Lo mejor |
Lo peor |
Precio |
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AMD Ryzen 7 9800X3D |
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Si buscas el mejor procesador para jugar del mercado. |
El rey indiscutible del gaming actual. Rendimiento mononúcleo fantástico y tecnología 3D V-Cache. |
Su precio de salida es elevado y no incluye disipador de fábrica en la caja. |
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Intel Core Ultra 7 270K Plus |
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Si buscas una alternativa más económica a la anterior, y con mejor rendimiento en creación de contenido. |
Excelente relación rendimiento-precio para su gama, con 24 núcleos y una gran eficiencia que mejora a la generación anterior. |
El socket LGA1851 tiene un ciclo de vida más corto que el de AMD, limitando futuras actualizaciones directas. |
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AMD Ryzen 7 7800X3D |
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Si buscas un rendimiento gaming fantástico y no te preocupa optar por una generación anterior. |
Rendimiento gaming fantástico y tecnología 3D V-Cache a un precio más económico. |
Su rendimiento en tareas de productividad pura es inferior a las opciones de Intel de precio similar. |
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AMD Ryzen 5 9600X |
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Si buscas un procesador para un presupuesto intermedio basado en el socket AM5. |
Consumo de energía muy bajo, temperaturas fantásticas y excelente rendimiento mononúcleo. |
Cuenta con solo 6 núcleos y 12 hilos, lo que podría quedarse algo corto a largo plazo para multitarea pesada. |
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Intel Core Ultra 5 250K Plus |
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Si buscas el mejor procesador relación calidad-precio dentro de la gama media. |
Su precio. Es el único capaz de ofrecer 18 núcleos por este rango. |
Carece de Hyper-Threading y requiere actualización de BIOS en placas base serie 800. |
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Intel Core i5 14600KF |
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Si buscas una opción con la que poder aprovechar la memoria DDR4 |
Gran potencia bruta mononúcleo y multinúcleo para jugar. |
La plataforma LGA1700 ya ha sido abandonada y tiene un consumo bastante elevado en carga máxima. |
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Intel Core i5-14400F |
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Si buscas el presupuesto más ajustado dentro de Intel para jugar en 1080p o 1440p. |
Ofrece una buena relación calidad-precio. Su consumo es muy bajo. |
Su rendimiento no está recomendado para tarjetas gráficas de gama alta. |
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AMD Ryzen 7 5800X3D |
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Si ya tienes un PC con una placa AM4 y quieres darle una segunda vida. |
Un rendimiento excelente en los tiempos actuales gracias a su caché L3. |
Plataforma AM4 obsoleta. Solo es recomendable si ya tenemos una placa compatible. |
Al igual que con otros componentes, hay varios elementos que debemos tener en cuenta a la hora de decantarnos por un procesador gaming. Hay modelos que están pensados específicamente para otras tareas, por lo que, aun teniendo características "más infladas", es posible que no rindan del todo bien al jugar. A continuación te hablamos de lo que debes tener en cuenta a la hora de escoger un procesador.
Núcleos e hilos. Los primeros datos que vamos a encontrarnos cuando entramos en la ficha técnica de un procesador son sus núcleos (cores) y sus hilos (threads). Se suele caer en el error de que cuantos más tengamos, mejor será para el rendimiento de nuestros juegos. Hoy en día, la gran mayoría de juegos del mercado no son capaces de aprovechar más de 8 núcleos. Y para entender esto, debemos saber cómo funciona cada uno.
Memoria caché. Se trata de una memoria ultrarrápida más pequeña que la RAM, que está integrada directamente en el procesador. Hay que entender que la memoria RAM está "lejos" del procesador a nivel físico. Si el procesador tuviera que pedir todos los datos a la RAM, perdería mucho tiempo en ejecutar las instrucciones. La memoria caché permite almacenar parte de esos datos que el procesador va a requerir de forma inminente, para así acceder a ellos al instante. Esto permite eliminar el posible cuello de botella que exista entre el procesador y la RAM. Se organiza en tres niveles diferentes:
A la hora de ejecutar un videojuego, debemos tener en cuenta que el funcionamiento interno de estos es "caótico". No sigue un patrón fijo como otros programas, ya que tiene que calcular en tiempo real todo lo que ocurre en pantalla, independientemente de que sea un mapa, una bala o el patrón de comportamiento de la IA enemiga. La memoria L3 es la que se encarga de gestionar esos cálculos, y si su tamaño es reducido puede provocar la aparición del temido stuttering (tirones o caídas de FPS). ¿Por qué? Por la necesidad de tener que pedir datos a la memoria RAM, ya que no es capaz de almacenarlos para disponer de ellos inmediatamente.
Por esta razón la tecnología 3D V-Cache de AMD es la mejor que existe para el gaming. Cuando se fabrica un procesador, la caché L3 se coloca junto a los núcleos del silicio. Si quisiéramos añadir más caché, habría que hacer el procesador más grande, lo que también afectaría a su coste. Sin embargo, AMD solucionó este problema apilando físicamente un bloque de memoria caché justo encima de los núcleos del procesador. De este modo, una CPU 3D V-Cache es capaz de pasar de los 32 MB de caché L3 habituales hasta los 96MB. Como es de esperar, esto permite al procesador gestionar de forma inmediata una cantidad de datos muchísimo mayor, lo que se traduce en una mayor consistencia y estabilidad de los fotogramas por segundo.
TDP. Representa la cantidad máxima de calor que el procesador genera bajo una carga de trabajo intensa, y que el sistema de refrigeración debe ser capaz de disipar. Se suele medir en vatios (W), y aunque no es una medida exacta de consumo, cuanto mayor es el TDP más elevado es el consumo.
Un detalle importante a la hora de jugar es que el TDP base hace referencia al calor generado cuando el procesador funciona a su frecuencia base garantizada (de fábrica) bajo una carga de trabajo estándar. A la hora de jugar, ese TDP aumenta, pudiendo incluso llegar a duplicar la generación de calor. Al escoger un procesador con un TDP elevado, debemos acompañarlo de un sistema de refrigeración (por aire o líquido) de buena calidad; una fuente de alimentación de más vatios; y quizás incluso de varios ventiladores instalados en nuestra caja.
Socket. También conocido como zócalo, es la matriz de pines físicos que conecta el procesador con los circuitos de la placa base. Básicamente es lo que permite que la CPU se comunique con el resto de componentes de nuestro PC. Cada arquitectura cuenta con su diseño de socket específico, por lo que las CPUs solo son compatibles con las placas diseñadas para su socket en concreto.
Es un factor mucho más importante del que se puede llegar a pensar, ya que también es una decisión a largo plazo. Apostar por un socket duradero, como el AM5 de AMD, puede asegurarnos no tener que cambiar de placa en una hipotética actualización futura. En este sentido, Intel ha acostumbrado a actualizar su socket de manera más cortoplacista que AMD, por lo que es algo a valorar.
AMD Ryzen 7 7800X3D. La mejor alternativa "económica" con 3D V-Cache.
La gama 7000 de AMD sigue siendo una opción fantástica para montar un PC Gaming hoy en día. Este 7800X3D presenta un gran equilibrio entre rendimiento y precio, con la tecnología 3D V-Cache como su principal baza. Comparte los 8 núcleos y 16 hilos que podemos ver en la generación actual, por lo que su rendimiento será perfecto para jugar.
El rendimiento de este modelo sigue siendo extraordinario para jugar, incluso en aquellos juegos CPU-dependientes. Además, al pertenecer a la plataforma AM5, garantiza una vida útil bastante larga, con posibilidades incluso de actualizar más adelante.
Intel Core Ultra 7 270K Plus. La alternativa "premium" de Intel.
Este modelo es el último en llegar al mercado por parte de Intel, y lo cierto es que logra competir bien con la gama alta de AMD. Cuenta con una arquitectura renovada de 24 núcleos que distribuye el trabajo de forma inteligente entre núcleos de rendimiento (P-cores) y de eficiencia (E-cores), logrando una tasa de FPS fantástica.
Si además de jugar también quieres realizar tareas de edición, modelado 3D o streaming, es la CPU perfecta. Su rendimiento bruto en juegos no está demasiado alejado de AMD, y en el resto de tareas mejora incluso a los modelos con 3D V-Cache.
AMD Ryzen 5 9600X. La mejor alternativa para presupuestos intermedios.
Este procesador es la opción perfecta para el que no busque montar un PC Gaming de alta gama. Sus 6 núcleos y 12 hilos son el estándar perfecto para tener un rendimiento realmente bueno, con un rendimiento mononúcleo sobresaliente.
Otra de sus grandes virtudes es que tiene un TDP realmente bajo (65W) por lo que es un procesador bastante eficiente. Además, al igual que los otros casos de AMD, al pertenecer a la arquitectura AM5 da lugar a posibles actualizaciones en el futuro.
Intel Core Ultra 5 250K Plus. La opción intermedia dentro de Intel.
Siguiendo el paso del Core Ultra 7, nos encontramos con este modelo, que se posiciona como otra de las grandes alternativas en relación calidad-precio. En este caso destaca por ofrecer 18 núcleos (6 P-Cores y 12 E-Cores) con una frecuencia de hasta 5,3 GHz.
De nuevo, es un procesador que ofrece una versatilidad superior a las opciones de AMD de su mismo rango de precio. Por eso es perfecto para presupuestos equilibrados que busquen algo más que jugar. No obstante, también nos ofrecerá un rendimiento fantástico en todo tipo de juegos.
Intel Core i5 14600KF. La alternativa potente para evitar la memoria DDR5.
En el caso de que se quiera montar un PC gaming nuevo, pero no se quiera (o pueda) apostar por la memoria DDR5, este procesador todavía es compatible con la RAM DDR4. Por tanto, es una opción ideal para aprovechar la memoria de nuestro viejo PC, o para ahorrarnos unos euros en el nuevo presupuesto. Y si la situación cambia en el futuro, siempre podremos comprar memoria DDR5 más adelante, pues es compatible.
Al tratarse de un modelo "KF" no cuenta con los gráficos integrados de Intel, por lo que tendrá que ir acompañado siempre de una GPU. No obstante, tiene una potencia de procesamiento bastante elevada gracias a sus 14 núcleos (6 P-Cores y 8 E-Cores).
AMD Ryzen 7 5800X3D. El procesador más potente para usar RAM DDR4.
Al igual que en el caso anterior, si buscamos montar una configuración que se aleje de la memoria DDR5, esta es la mejor opción que existe. Es cierto que cuenta con una arquitectura desfasada (AM4), pero aun así sigue siendo un procesador muy potente hoy en día.
Cuenta con 8 núcleos y 16 hilos, así como con la tecnología 3D V-Cache. Eso sí, solo lo recomendamos si ya tienes un ordenador con una placa AM4, o si consigues encontrar una ganga de dicha plataforma. No recomendamos montar un PC de cero con este procesador.
Intel Core i5-14400F. El rey de la gama media de Intel.
Existen pocos procesadores tan equilibrados como el Core i5-14400F de Intel. Monta un total de 10 núcleos y 16 hilos, ofreciendo un rendimiento lo suficientemente solvente para cualquier juego.
También destaca por tener un consumo muy bajo, lo que a su vez se traduce en temperaturas bastante comedidas, permitiendo que se pueda utilizar incluso sin comprar un disipador adicional. Por tanto, es perfecto para aquellos que busquen configuraciones económicas, tanto en inversión como en mantenimiento.
Antes os hemos hablado de las características fundamentales que hay que tener siempre en cuenta. Hay muchos otros factores que pueden ayudaros a acertar con vuestra elección. Por eso, vamos a hablaros de los que consideramos más importantes a continuación.
P-Cores vs E-Cores. En los procesadores de Intel te habrás dado cuenta de que se hace referencia a diferentes núcleos. Esto se debe a que, desde hace un par de generaciones, Intel hace uso de una arquitectura híbrida. Las diferencias son las siguientes:
Esta división permite que los P-Cores se centren única y exclusivamente en tareas relacionadas con el juego que estemos ejecutando. Al contrario que en los modelos tradicionales, donde las tareas en segundo plano van "robando" recursos, aquí están totalmente diferenciadas.
Refrigeración. Los procesadores con un TDP elevado necesitan ir acompañados de un sistema de refrigeración. Esto se debe a que, dada su mayor potencia, alcanzan temperaturas mucho más elevadas, lo que puede desencadenar en thermal throttling. Además, también puede acabar afectando a la longevidad de nuestro procesador y del resto de componentes.
Podemos escoger entre disipadores de aire y sistemas de refrigeración líquida. Aunque tienen mucho marketing, lo cierto es que los segundos ofrecen cifras casi idénticas a las de los primeros en los modelos de 120 mm o 240 mm. Son mucho más estéticos que los disipadores por aire, pero a cambio ofrecen una durabilidad inferior. No obstante, los sistemas de refrigeración líquida de 360 mm o más sí que empiezan a marcar un poco la diferencia.
Overclocking. A menudo llamado "OC", es el proceso que permite forzar al procesador a trabajar a una velocidad de reloj superior a la que viene de fábrica. Esto permite que obtengamos un pequeño extra en los FPS de nuestros juegos.
El proceso para realizarlo no es simple, y requiere tener algo de conocimiento en la materia. No solo es necesario subir la frecuencia de los GHz, sino que también hay que aplicar un mayor voltaje a la CPU desde la BIOS. Si no tenemos un cierto control, puede provocar fallos fatales en el dispositivo, por lo que no recomendamos hacerlo si no tienes experiencia.
Ambos son fundamentales, pero la tarjeta gráfica (GPU) es la que determina la calidad visual y la resolución a la que puedes jugar, mientras que el procesador (CPU) define el límite máximo de fotogramas por segundo (FPS) que tu PC puede generar.
Si juegas en resoluciones bajas (1080p), el procesador trabaja a destajo y su potencia es crucial. Si juegas a resoluciones altas (4K), la carga recae casi por completo en la tarjeta gráfica, por lo que un procesador de gama media es más que suficiente. Lo ideal es buscar un equilibrio para que ninguno de los dos limite al otro.
Rotundamente no. Los procesadores de gama ultraalta (como los Ryzen 9 o los Core i9/Core Ultra 9) están diseñados para creadores de contenido, renderizado 3D y multitarea pesada. Tienen una cantidad enorme de núcleos que los videojuegos actuales sencillamente no saben cómo aprovechar.
Para jugar, un procesador de gama media-alta con un excelente rendimiento mononúcleo (como un Ryzen 7 con tecnología 3D V-Cache o un Core i7 / Ultra 7) te dará los mismos o incluso mejores FPS por una fracción de su precio.
El cuello de botella ocurre cuando tu tarjeta gráfica tiene potencial para dar más rendimiento, pero el procesador no es lo suficientemente rápido para enviarle los datos de las físicas o la lógica del juego a tiempo.
Puedes detectarlo fácilmente monitorizando tu PC mientras juegas (con programas como MSI Afterburner). Si tu tarjeta gráfica está por debajo del 90% y el uso de tu procesador está muy alto, tiene un cuello de botella provocado por el procesador.
Depende del modelo. Los procesadores de gama de entrada o media de bajo consumo suelen incluir un disipador básico en la caja que cumple su función si no le exiges demasiado.
Sin embargo, para cualquier procesador de gama media-alta o entusiasta (especialmente modelos "K" de Intel o "X3D" de AMD), los fabricantes ni siquiera incluyen disipador en la caja. En estos casos, es obligatorio adquirir un disipador por aire de doble torre o una refrigeración líquida de calidad para mantener las temperaturas bajo control y evitar pérdidas de rendimiento por sobrecalentamiento (thermal throttling).
Esto depende exclusivamente del socket y del procesador que elijas:
Como se puede apreciar, hay muchas opciones interesantes para escoger un procesador gaming. Sin embargo, el rey es, sin duda alguna, el AMD Ryzen 7 9800X3D.
Sus 8 núcleos y 16 hilos, con una frecuencia base de 4,7 GHz, ofrecen una potencia bruta que ya de por sí lo convierte en una opción increíble. Pero si a eso le sumamos la compatibilidad con la tecnología 3D V-Cache, no tiene rival en el mercado. De hecho, tan solo los procesadores de gamas anteriores de AMD pueden llegar a rivalizar con él.
En el caso de que busques el mejor procesador para jugar, y el presupuesto no sea un problema, es la mejor opción que existe. Además, al pertenecer a la plataforma AM5, tienes garantizado soporte para varios años.
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Imágenes | AMD, Intel, Christian Wiediger en Unsplash
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fue publicada originalmente en
Xataka
por
Fran San Nicolás
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