Mercado laboral: una clara desconexión

Hay una muy clara desconexión en Chile entre el marco regulatorio del mercado laboral y la dotación de capital humano (o de habilidades) de las personas, en particular si se le compara con la OCDE. Chile tiene habilidades muy por debajo de la media de la OCDE, y las regulaciones son más exigentes (o mucho más exigentes), lo que aumenta el costo de la mano de obra. Esta desconexión causa buena parte de las características indeseables del mercado laboral chileno (particularmente la baja capacidad de generar empleo).

Veamos. En Chile las habilidades están 20% por debajo de la media de la OCDE (si utilizamos como medida los resultados de la prueba PIAAC de la OCDE, que mide competencias entre adultos). Esto porque la media para habilidades lectoras/numéricas en la OCDE es 260/263, pero en Chile los valores son 218 y 214. Para ilustrar el punto de otra manera: en habilidades la distancia entre Chile y Portugal es similar a la distancia entre Bolivia y Chile; o sea, es muy grande.

Para las regulaciones daré dos ejemplos. Primero, está el nivel del salario mínimo. Este se suele medir por su relación con la mediana de ingresos. Si está muy cerca de la mediana genera fuerte presión sobre la distribución de salarios y los desalinea respecto a lo que justifica las habilidades de la población. Dicha razón en Chile era de 75 en el 2024, que es muy alto. La media de la OCDE es de 55. O sea, Chile está 36% por arriba de la media de la OCDE, con habilidades 20% por debajo. La desconexión es evidente.

Una segunda medida de las regulaciones del mercado laboral es qué tan caro es despedir a una persona que ha trabajado un año en una empresa. La OCDE lo mide por un indicador de “protección del empleo”. Respecto de este indicador, el índice de Chile es levemente (3%) superior al promedio de la OCDE. O sea, nuevamente es superior, aunque ahora no por un margen tan grande como para el salario mínimo.

Chile tiene habilidades sustancialmente menores a la OCDE, pero la regulación hace a sus trabajadores más caros de lo que sucede en el promedio de la OCDE. Pareciera una paradoja, pero es real, y explica la incapacidad del mercado laboral de generar empleo y el alto y persistente desempleo (8,9% en la última medición).

¿Qué hacer? Es necesario que el salario mínimo empiece a bajar respecto de la mediana, y abaratar en lo posible los costos que significan otras regulaciones. Esto no implica necesariamente desproteger a los trabajadores, el efecto del salario mínimo puede replicarse vía transferencias y el beneficio de la indemnización por años de servicios a través del seguro de desempleo: hay medidas que cumplen con el objetivo de ir en ayuda de los más necesitados sin por ello interferir en el crecimiento del empleo.

Por Claudio Sapelli, Faro UDD

Mayo 31, 2026 • 2 horas atrás por: LaTercera.com 48 visitas 2157496

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