Las comparaciones siempre son complicadas. Esta es muy difícil, porque Messi ha roto todos los récords y pareciera que puede ir por más. Tiene varios partidos por delante en este Mundial para conseguir nuevos registros y agrandar su leyenda.
Es evidente que, de la última parte de esta historia, es el mejor. No hay ninguna duda. Lo dicen los números, las estadísticas. Otra vez, las comparaciones son odiosas. Por ejemplo, porque Diego jugó menos mundiales. La suya era otra época: de más patadas, de un juego más duro, más fuerte. Hoy, los jugadores están un poco más protegidos, por el arbitraje y por el VAR.
De todas maneras, en los primeros partidos de este Mundial, Messi ha sido maravilloso. No se puede desconocer el nivel que muestra. Yo hago una comparación muy simple con otro deporte. Novak Djokovic es el más ganador en la historia del tenis, sin ninguna duda. Tiene todos los títulos posibles. Pero me gustaba más ver a Roger Federer.
En el fútbol, no sé si alguien igualará o romperá el récord de Pelé de tres títulos mundiales. Es difícil la opinión. A nivel colectivo, pasa lo mismo: supuestamente, el campeón es el mejor equipo, pero quizás no es el que más te gusta.
La disyuntiva la resuelvo así: Pelé estará siempre entre los mejores de todos los tiempos, Messi ha sido maravilloso, pero Maradona ha sido el mejor. En los números, no hay dudas, Leo queda primero, lejos. Y va a ser difícil alcanzarlo. En goles, por ejemplo, solo Mbappé, que tiene tres mundiales por jugar, puede lograrlo. Pero Diego tiene lo otro. Lo que lo transforma en inalcanzable.
Por Claudio Borghi, campeón del mundo con Argentina en 1986.
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