Ciudad de México, 3 jun (EFE).- Las industrias mexicanas vinculadas con tecnologías avanzadas, en especial la inteligencia artificial (IA), deben adquirir más peso en la estrategia exportadora del país, en medio de una aceleración de los envíos a Estados Unidos pese a presiones arancelarias, señaló este miércoles un análisis del Grupo Financiero Banorte.
En el reporte “T-MEC 2026: Entre la geopolítica, el comercio y la integración regional”, el área de análisis del banco indicó que estas industrias emergentes aún tienen un peso menor frente a sectores consolidados, como el automotriz, pero representan una vía para diversificar la economía.
“La apuesta del país por estas industrias del futuro debe adquirir relevancia creciente”, expuso Banorte, al considerar que no solo son una estrategia de diversificación, sino una forma de capitalizar la revolución de la inteligencia artificial.
El banco destacó que las exportaciones vinculadas con inteligencia artificial ya registran un crecimiento anual de 36,6 % en la suma de los últimos 12 meses.
Dentro de estos rubros, los de mayor peso para México incluyen unidades de procesamiento (con el 53,8 % del total), equipos para transmitir datos (4 %), equipo de telecomunicaciones (3,8 %), equipo electrónico (3 %) y unidades de almacenamiento (2,9 %).
El reporte subrayó que este desempeño ocurre en un entorno desafiante para el comercio global, marcado por amenazas arancelarias, tensiones geopolíticas y medidas comerciales de Estados Unidos.
Aun así, advirtió la firma, las exportaciones mexicanas mantuvieron una dinámica favorable: crecieron en promedio 7,8 % anual entre 2021 y 2025, mientras que la participación de México en las importaciones estadounidenses alcanzó 16,9 %, lo que lo consolidó como principal socio comercial.
Añadió que los envíos mexicanos a ese mercado crecieron 7,6 % en 2025 y aceleraron 21,8 % anual entre enero y abril de 2026, pese a la caída de 4,2 % de las exportaciones de vehículos y autopartes, industria afectada por aranceles bajo la sección 232 en Estados Unidos.
Según el banco, otras industrias compensaron la debilidad automotriz, en particular manufacturas asociadas a equipo profesional y científico, eléctrico y electrónico, y maquinaria especializada.
El análisis ubicó este dinamismo exportador dentro de la revisión del T-MEC, prevista para el 1 de julio, que ya no debe entenderse solo como una discusión comercial.
Banorte afirmó que la agenda combina aranceles, reglas de origen, contenido regional y barreras no arancelarias con migración, narcotráfico, seguridad nacional y geopolítica.
Sobre el futuro del tratado, el banco planteó tres escenarios: una extensión hasta 2042, revisiones anuales o una ruptura trilateral.
También asignó mayor probabilidad al escenario de revisiones anuales, que no implicaría la desaparición inmediata del T-MEC, sino la continuidad del acuerdo mientras persisten negociaciones.
Bajo ese escenario, advirtió, el principal riesgo no sería una ruptura inmediata, sino un periodo prolongado de incertidumbre y más barreras no arancelarias. EFE
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