Sin los juegos de luces que preceden a un gran anuncio pero con la seguridad de quien sabe que tiene algo bueno entre manos. MG nos citó en Frankfurt, nos reunió a las afueras de la ciudad y nos lo puso delante de nuestros ojos. El coche y sus herramientas. Las armas para seguir ganando terreno en una batalla que se presiente larga.
Porque con una rápida presentación y una charla con sus responsables, la compañía china desveló los dos grandes avances con los que pretende seguir comiendo terreno en el mercado del automóvil europeo: un nuevo sistema híbrido y, sobre todo, sus baterías de estado semisólido que llegarán de la mano del nuevo MG4 Urban EV, una suerte de evolución del actual MG4 Electric con el que convivirá en el mercado.
En 2025, MG fue la marca con capital chino que mejores resultados cosechó en Europa. También en nuestro país, donde alcanzó las 45.163 unidades matriculadas. La fórmula del éxito se ha asentado sobre el lanzamiento de vehículos para la gama de acceso. Coches a precios bajos, muy espaciosos y equipados. Pero, sobre todo, muy competitivos si los comparamos con la competencia.
La estrategia está dando sus resultados. Tanto en los vehículos con motores de combustión, donde la marca no tiene que pagar aranceles, como con el MG4 Electric que llegó a instalarse entre los más vendidos en buena parte de los países de Europa. La receta por aquel entonces era sencilla: precio atractivo, buen espacio interior y versiones con mucha potencia.
Ahora, MG busca dar un salto cualitativo. Seguir convenciendo y ganando terreno en quien estuviera indeciso. Pero, sobre todo, traen una tecnología que no está en estos momentos al alcance de ninguna otra marca.
Las miradas, por tanto, apuntaban al estrado por el que pasaban los representantes de la marca pero lo verdaderamente importante estaba a nuestra espalda. Allí, tras una cortina, el nuevo MG4 EV Urban, un compacto eléctrico que quiere posicionarse como el coche eléctrico más adelantado del momento. Al menos si prestamos atención a su batería.
Con 4,44 metros de largo, el nuevo coche eléctrico de MG es un compacto canónico, de los que siguen triunfando en el mercado europeo. Para probarlo tendremos que esperar unos meses pero sí pudimos sentarnos por primera vez en él y comprobar de primera mano que estamos ante un salto de calidad cualitativo en el interior. El coche no supone una revolución estética en el exterior y, desde luego, es menos llamativo que el actual MG4 Electric. Pero sí gana empaque.
Por dentro, los materiales han mejorado y la percepción de calidad se ha elevado. Las pantallas se acompañan de botones físicos para el control de la climatización y el volumen con ruedas y mandos que ofrecen buen tacto. El sonido de los altavoces me sorprendió por su buena calidad (eso sí, he decir que no tengo el mejor oído de la plantilla de Xataka). Y cuenta con detalles interesantes como los mandos que ya vimos en el MGS6 EV en el volante o una superficie de carga inalámbrica para el teléfono móvil algo rugosa para que el teléfono no se desplace.
El nuevo MG4
De todo esto hablaremos con mayor profusión cuando podamos echarle el guante para catarlo en movimiento. Hasta entonces nos adentraremos en la tecnología con el que quieren dar un golpe encima de la mesa con unas baterías que ya fabrican en masa. Son las llamadas "MG SolidCore Battery".
Porque el MG4 EV Urban será el primer coche eléctrico de Europa en montar baterías de estado semisólido. Con la promesa de que el coche no afrontará un sobrecoste superlativo. Al contrario, nos señalaron que se moverá en cifras parecidas a las actuales. En estos momentos, el superventas de MG se mueve en los 38.000 euros pero con las ayudas y los descuentos de la marca se queda ahora mismo por debajo de los 28.000 euros.
¿Qué son estas baterías semisólidas?
Es el primer paso antes de saltar a las baterías sólidas, la gran promesa del coche eléctrico. Son acumuladores de energía que mejoran todos y cada uno de los aspectos actuales de las baterías LFP o NCM, las más habituales en el mercado. Actualmente, esas baterías utilizan electrolitos que utilizan electrolitos líquidos para mover los iones de litio entre los electrodos y así generar la electricidad. Con cada descarga, los iones de litio viajan del ánodo al cátodo a través del electrolito líquido. Ahí se produce la electricidad que es aprovechada por los motores. Con la recarga, el electrolito hace el camino inverso.
Las baterías de estado sólido prometen olvidarse de este líquido. Esto permitirá, si la técnica avanza lo suficiente, contar con baterías con autonomías muy ambiciosas (se apunta a más de 1.000 kilómetros), en tamaño reducido y con capacidad de carga y descarga más potente. Y manteniendo la seguridad de las mismas.
La batería de estado semisólido es el paso intermedio. MG asegura que el líquido del electrolito ocupa alrededor del 20% de una batería convencional ahora mismo. Con sus nuevas baterías, ese líquido apenas alcanza el 5%. Solidificar ese espacio les permite aumentar la tensión nominal de la batería y, por tanto, también mejorar la densidad energética. MG apunta a que estas nuevas baterías alcanzan una densidad de 400 Wh/kg. Parte del secreto es que la movilidad de los iones de litio aumenta sus posibilidades, pasan de moverse en un movimiento unidimensional (LFP) o bidimensional (NCM) a tridimensional utilizando el electrolito sólido.
¿En qué se traduce esto? Las baterías del nuevo MG4 Urban EV serán más pequeñas pero podrán realizar la misma cantidad de kilómetros que el modelo actual. Aunque no se han confirmado cifras concretas, el salto adelante debería ser cualitativo porque es una evolución que se retroalimenta. Si la batería es más densa puede ser más pequeña para recorrer la misma cantidad de kilómetros. A su vez, el peso de este acumulador es inferior y el coche es más eficiente, redundando en mejores datos de consumo y, por tanto, de autonomía. Pero también tiene otro tipo de ventajas como una menor espacio en el suelo del coche por lo que las plazas traseras son más cómodas y el espacio del maletero también es mayor.
Si hablamos de cifras concretas, MG asegura que estas baterías pueden ofrecer un 20% más de potencia con el mismo tamaño pero, sobre todo, un rendimiento especialmente bueno a temperaturas muy bajas. Según sus datos, la potencia de carga es un 15% superior a la de las baterías actuales en condiciones de -30ºC pero, además, las aceleraciones están aseguradas porque no pierde rendimiento en estas condiciones. Cuando un coche eléctrico consume su batería o se mueve en temperaturas tan bajas, su rendimiento suele ser inferior al anunciado en la ficha técnica. MG dice haber solucionado eso con estas baterías.
Todo esto está garantizado, además, por las pruebas de seguridad correspondientes. Durante el evento se mostraron vídeos en los que una batería era aplastada o penetrada por un clavo. En ningún caso la batería salía ardiendo.
El salto es cualitativo porque lo que promete MG es democratizar una tecnología que parecía, al menos en sus primeras versiones en el mercado, limitadas a los vehículos más caros y potentes. Aunque algunas marcas han sido optimistas sobre una producción en masa de estos acumuladores de energía, marcas como Toyota han señalado que es un tipo de tecnología que queda reservada para las opciones más caras del mercado.
MG promete con estas baterías doblegar el que, quizás, es el mayor reto del coche eléctrico: nuestros hábitos. Si las baterías de estado semisólido ofrecen los resultados esperados, estaremos muy cerca de recargar nuestros coches en lo que se tarda en llenar un deposito de gasolina.
Ahora mismo, una persona que no tiene cargador en casa se ve obligado a cambiar ciertos hábitos si quiere tener un coche eléctrico como dejarlo cargando durante su jornada laboral o aprovechar las visitas a los centros comerciales, el cine y otros planes de ocio. Cambiar los hábitos adquiridos, moldear nuestra forma de actuar, es uno de los mayores retos a los que se enfrenta un producto disruptivo con el modelo anterior. Estas baterías de estado semisólido pueden ser el primer paso para ir horadando las reticencias de quienes aún tienen dudas sobre el coche eléctrico o, sencillamente, es una tecnología que no encaja ahora mismo en sus hábitos del día a día.
Los expertos de MG nos explican el funcionamiento de sus nuevos sistemas
Además de estas nuevas baterías de estado semisólido, que la marca no descarta incluir en sus híbridos enchufables en el futuro, la compañía también ha presentado su nuevo esquema híbrido (en este caso no enchufable).
Con el MG3 Hybrid, la compañía no dudó en apuntar a Toyota (reina absoluta del mercado con esta tecnología) como gran rival. En 2025 sus ventas en Europa con esta tecnología alcanzaron las 137.000 unidades y el MG HS fue su modelo estrella. Ahora, la compañía presenta el sistema Hybrid+, una evolución que promete mejores consumos y una respuesta más rápida del motor eléctrico e híbrido.
Como en buena parte de los sistemas híbridos que llegan desde China, este nuevo esquema utiliza un motor de combustión de 1,5 litros que se apoya en un motor eléctrico para ofrecer su máximo rendimiento a través de diversos modos de funcionamiento. Dichos modos los gestiona un cerebro instalado en el propio sistema que, aseguran desde MG, no solo adapta la gestión de la energía a las demandas del conductor, también basa su funcionamiento teniendo en cuenta el terreno, la sinuosidad del mismo o la pendiente.
El esquema, como decimos, es un viejo conocido de lo que llega desde China. El coche puede funcionar en modo completamente eléctrico, con el motor eléctrico tomando la energía directamente de la batería para impulsar las ruedas. Esta misma función la puede desempeñar el motor de combustión. Y, a su vez, ambos motores pueden proyectar su potencia solidariamente sobre las ruedas para impulsarlas al mismo tiempo. Otra posibilidad es que el motor de combustión actúe como un generador de electricidad para llenar la batería y que sean los motores eléctricos los que impulsen las ruedas.
Esta forma de actuar garantiza un tacto cercano al del coche eléctrico ya que en buena parte de las condiciones es únicamente este tipo de energía la que mueve las ruedas. Con el motor de combustión girando a un número específico de rpm en el ciclo donde se considera más eficiente (MG asegura alcanzar el 41% de eficiencia, un valor muy alto para un coche de combustión), el consumo debería ser más bajo, la respuesta al acelerador más rápida y el comportamiento un poco más suave.
En este caso concreto, el sistema se apoya en una batería de 1,83 kWh con una densidad energética muy alta que funciona con un voltaje de 350V por lo que su capacidad de carga y descarga es muy alta. Prometen un sistema asentado sobre una batería con una potencia de hasta 138 kW pero que puede cargarse a 151 kW en su pico máximo. El objetivo final es que la batería sea la que impulse al coche en la inmensa mayoría de las situaciones y, por tanto, se cumpla la promesa de “par motor instantáneo con una primera respuesta del motor eléctrico”, en palabras de la compañía.
Tanto este sistema como el eléctrico seguirán evolucionando con los conocimientos adquiridos en el centro de desarrollo e investigación que MG instalará en Frankfurt y para el que está buscando ubicaciones. La hoja de ruta de la compañía pasa por aumentar su presencia en Europa a través de productos pensados por y para Europa, una estrategia cada vez más habitual entre las firmas llegadas desde China.
Fotos | MG
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La noticia
MG nos desvela los secretos de MG SolidCore Battery, las primeras baterías semisólidas para coche eléctrico que llegarán a Europa
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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