Cuando Auguste y Louis Lumière presentaron su película al público en 1895 ofrecieron algo más que un avance tecnológico. Aquellos 46 segundos de La salida de los obreros de la fábrica reunieron a un grupo de personas que miraron embelesadas las imágenes en movimiento y se conmovieron con ellas. D…
Artículo original publicado en SensaCine
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