El Ciudadano
Las ciudades bolivianas se han visto sacudidas por las protestas masivas organizadas por sindicatos y organizaciones sociales que se oponen a la agenda neoliberal del presidente Rodrigo Paz.
Al mismo tiempo, han surgido informes sobre los preparativos de una operación militar conjunta de las fuerzas armadas estadounidenses y la policía boliviana para secuestrar al expresidente Evo Morales en su residencia de Chapare, provincia de Cochabamba, y eliminar a activistas indígenas de la zona.
Denis Rogatyuk conversó con Evo Morales sobre todos estos temas, y también sobre la importancia de la resistencia contra Estados Unidos a escala mundial.
DENIS: Hermano Evo, buenas tardes a esta entrevista con El Ciudadano. Nosotros veíamos con mucha preocupación lo que está pasando ahora en Bolivia y me gustaría comenzar especialmente con esta amenaza contra usted personalmente. Hemos visto los planes recientes para una operación en Chapare para intentar secuestrarle, e incluso masacrar a cualquier hermano o hermana indígena. ¿Qué sabe usted exactamente de estos planes y cómo han respondido los hermanos y hermanas ahí para intentar resistir este tipo de operación?
EVO: Muchas gracias. Un saludo a la amada audiencia de El Ciudadano de Chile, y gracias por el contacto. Le comento lo siguiente: este caso no es personal, es parte de una acción política nacional e internacional. El Golpe de Estado del 2019 fue un golpe fundamentalmente al movimiento indígena, a la Bolivia profunda. En 14 años demostramos que Bolivia tenía mucha esperanza y mucho futuro.
Algunos datos importantes: en 180 años de vida republicana y Estado colonial, nos dejaron con 9 mil millones de dólares del PIB; en casi 14 años llegamos a 42 mil millones. En 2005, último año del gobierno neoliberal, la inversión pública era de 700 millones de dólares para toda Bolivia; en 2019, año del golpe programado, superamos los 8 mil millones de dólares de inversión pública. Nos dejaron con 1.700 millones de dólares de reservas internacionales; al momento del golpe llegamos casi a 9 mil millones. Entonces, ese golpe fue del imperio, del gringo contra el indio, un golpe contra nuestro modelo económico.
Me convencí, por vivencia y experiencia desde la gestión pública, de que el capitalismo no acepta otro modelo económico mejor que el neoliberalismo. También golpearon al litio: entre 2013, 2014 y 2015, programamos un plan para que Bolivia tuviera 41 plantas de litio para 2030. No aceptaron que Bolivia diera valor agregado a sus recursos naturales. El dueño de Tesla, Elon Musk, hoy lo dice abiertamente: financiaron el golpe por el litio.
A un año, recuperamos la democracia con Lucho Arce. Nos equivocamos. Lucho Arce se plegó a la receta del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional: achicar el Estado, reducir el Estado a uno mínimo que solamente regula y no invierte; sobre todo, implementar políticas de contracción económica. Vuelve la crisis económica, y de paso la corrupción, la mala gestión y, además, la protección al narcotráfico.
Empieza a proscribir mi candidatura, ilegal e inconstitucionalmente, dentro de este proceso. Como usted decía, tanto durante el golpe como ahora con Lucho, no han encontrado corrupción en los 14 años de gestión pública. Tampoco pueden ligarme con el narcotráfico.
Entonces, lamentablemente, usan a una muchacha, no como compañera de la familia, sino que usan a un policía que hace una demanda por trata y tráfico. Supuestamente tiene pruebas, pero no hay víctima; sin víctima, no hay caso. No hubo debido proceso ni hay pruebas. Y me ha sorprendido que la semana pasada, en los primeros días de este mes, la compañera había presentado un memorial al juez de sentencia comunicando que nunca fue víctima de nadie, que no hubo trata ni tráfico. Ahí debería acabarse el proceso.
Sin embargo, el proceso continúa: declaran ilegal a Evo y emiten una orden de aprehensión. Usan eso solamente por una cuestión mediática, para tapar las anormalidades e ilegalidades que comete el gobierno. Y así, en vez de hablar profundamente de la situación económica, social, política y cultural de Bolivia, generan cortinas de humo.
Quiero resumir esta situación: antes me acusaban de narcotraficante, de terrorista. En enero de 2002 me expulsaron de la Cámara de Diputados, acusándome de terrorista. No fue solo quitarme la inmunidad; fue una expulsión sin derecho a nada, sin procesarme, sin sentenciarme, sin inhabilitarme como candidato. Gané esa batalla. Ahora vienen con otra clase de acusaciones, solamente por una cuestión mediática. Eso es lo que resume la situación a mi persona.
DENIS: Como nosotros lo hemos observado, este tipo de ataques contra usted y contra otros hermanos han escalado muchísimo en estas últimas semanas, con estas grandes movilizaciones populares en contra del actual gobierno neoliberal. ¿Usted cree que este juicio y estos ataques son más bien una cortina de humo para esconder todos los fracasos del actual Presidente, y también de las dos administraciones neoliberales del pasado?
EVO: Aquí hay una revuelta popular. El pueblo, distintos sectores sociales, lucha para que no vuelva el modelo neoliberal ni el Estado colonial o neocolonial. Es una lucha, por tanto, contra el modelo neoliberal y el Estado neocolonial que no respeta la Constitución.
La semana pasada el Presidente Rodrigo Paz presentó 10 proyectos de ley: de Hidrocarburos, Minería, Telecomunicaciones, Energía; prácticamente para privatizar los servicios básicos y los recursos naturales. Ahí está la reacción popular.
Inclusive aprobaron una ley de reconversión de pequeña propiedad a mediana propiedad. Parecía interesante, pero por Constitución, la pequeña propiedad agraria es patrimonio familiar, es indivisible e inembargable. Cuando por ley pasa a mediana propiedad, ya se clasifica como tal y, por lo tanto, tiene que pagar impuesto; además, queda sujeta a la función económica social: si no trabajas tu tierra, el Estado la recupera.
Algunos medianos propietarios o terratenientes —que por Constitución deben tener máximo 5.000 hectáreas— si no siembran y solo guardan tierra como engorde, el Estado recupera esa tierra. ¿Cómo le afecta al pequeño productor? Puede perder su tierra por crédito o finalmente por la función económica social. La lucha duró semanas y hace dos o tres días el gobierno aprobó la eliminación de esa ley. Esa fue la reacción del pueblo, del pequeño productor.
En enero sacaron el Decreto Supremo 5503, que plantea libre contratación en las fábricas —trabajadores sin derechos— y libre importación con cero arancel. Eso elimina al pequeño productor, al mediano productor e inclusive afecta a los empresarios. Hace un momento un empresario me comunicó: «Yo era productor de arroz, pero ya no tiene precio porque el arroz de India entra libremente con cero arancel.» Desde India está entrando arroz a Bolivia. Al pequeño productor le va peor todavía.
Entonces, toda esta reacción es contra ese modelo neoliberal y neocolonial. En mi caso, intentan proscribir al movimiento político más grande de la historia —antes llamado MAS-IPSP, ahora Evo Pueblo— y estamos volviendo, obedeciendo al pueblo. Yo diría que este movimiento político es el único partido de izquierda con orientación ideológica antiimperialista y anticolonialista. Ganamos, y son 14 años de récord histórico: desde 1825 hasta 2005, y ahora hasta 2020, ningún partido, ningún presidente, había estado 14 años ratificado con más del 50, 60%.
No aceptan eso, y por eso digo: fue un golpe del gringo al indio. A nosotros nos tratan de salvajes, de demonios, de hordas. Ahora quieren proscribir ese movimiento político. Y al pequeño productor, porque todo tiene que pagar, le vuelve el tributo indígena, como en tiempos de la Colonia que se pagaba a los encomendados, representantes de la monarquía española.
Entonces, es una lucha contra ese modelo implementado por Rodrigo Paz, y los compañeros están en dura resistencia para no permitirlo. Yo decía: de la resistencia a la sublevación contra el modelo neoliberal y el Estado neocolonial.
DENIS: Cada vez que vemos este tipo de reacción popular por el pueblo trabajador, siempre hay una respuesta dura y violenta por parte del gobierno neoliberal. Y eso también lo hemos visto en estos últimos días y semanas, incluso con el asesinato de varios compañeros y hermanos indígenas. Creo que fue en El Alto y en otras ciudades. Esto me hace recordar la violencia y las masacres durante el golpe de 2019. ¿Usted cree que este tipo de represión va a provocar aún más furia popular contra el neoliberalismo?
EVO: La represión y la persecución no son solución ante la reivindicación de los sectores populares del pueblo. En este momento, todo el país ha parado: no solamente La Paz, también Oruro totalmente cerrado, La Paz casi dos semanas. Y que quede claro: esto no es una convocatoria de Evo Morales. Nuestro sector se suma a la marcha pacífica; somos parte de la COB y tenemos la obligación de obedecer el paro permanente que convocó la COB. La marcha podría llegar a La Paz apoyando todas esas reivindicaciones.
Hay una total criminalización de la protesta social, como la orden de aprehensión y persecución contra el compañero Héctor. Eso no resuelve nada. Hemos visto muertos y heridos. Hace dos días, el estado de excepción de facto fue derrotado por el pueblo alteño. Los militares y la policía fueron derrotados en las calles. Ahora solo se han parapetado en el Palacio Quemado.
Ojalá el gobierno solucione las demandas. Pero eso requiere cambiar de mentalidad y de políticas. Lamentablemente, un gobierno que ha perdido autoridad —primero por tantas mentiras, por no cumplir sus promesas electorales, y por meterse en el narcotráfico— nos acusa a nosotros de narcotraficantes.
El verdadero narcotráfico está en el gobierno narco y corrupto de Rodrigo Paz. Su papá estaba envuelto en el narcotráfico cuando era Presidente. Y cuando se convierten en agentes del imperio, eso es lo que les persigue. Cuando la derecha está contra Estados Unidos, los paralizan. Por más que se acuse de narcotráfico a Maduro, a Venezuela: ¿Dónde está el «Cartel de los Soles»? Díganme.
¿Cómo es posible que llegue un avión de Miami a Santa Cruz, de Estados Unidos a Bolivia, con toneladas de marihuana líquida, en un avión del Estado, de la Fuerza Aérea Boliviana? Nosotros creamos el TAP, transporte aéreo de Bolivia para carga. Ahora lo usan para traer marihuana. Gracias a la prensa, los detuvieron en Santa Cruz.
La marihuana fue incautada en la aduana. La aduana depende del Ministerio de Economía. El aeropuerto tiene control de cuatro ministerios: Defensa, Gobierno, Economía y Obras Públicas. Pasa una semana y toda la marihuana líquida desaparece de la aduana. Hasta ahora no hay ni un detenido, ni de los que la transportaron de Estados Unidos a Bolivia, ni de los que se la llevaron de la aduana. Y supuestamente la DEA lucha contra el narcotráfico. ¿Dónde está la DEA?
Otro hecho: de Estados Unidos llegó en un avión privado un exdiputado de la derecha de Camacho, con 32 maletas llenas de dólares —se estiman entre 100 y 150 millones—, y desapareció. Aunque hay una persona detenida, no apareció ninguna maleta.
En Chile encuentran cocaína en madera boliviana. Yo pregunto públicamente: ¿de qué manera salió de Bolivia? Solo hay dos empresas exportadoras de madera: una tiene como dueño al ministro de gobierno, los Justiniano, y la otra es una empresa privada más pequeña. Todos comentan, es vox populi, que esa es la madera del ministro. Y no hay ninguna investigación, ningún detenido. Pero a nosotros nos acusan.
Entonces, hay una conspiración interna y externa contra el movimiento popular más grande de la historia. El pueblo automáticamente se levanta: no acepta la privatización de nuestros recursos naturales, no acepta la privatización de salud y educación, no acepta la privatización de los alimentos básicos.
La derecha habla de libertad, libertad, libertad para privatizar salud, educación, servicios básicos y recursos naturales. ¿Qué clase de libertad es esa? El pueblo se cansó. Es una rebelión, una sublevación. Todo por la patria.
DENIS: Quería preguntarle sobre el papel que están jugando en Bolivia las agencias extranjeras —como la DEA— y obviamente también la intervención de Israel. ¿Cómo ve usted lo que está pasando? ¿Qué papel están jugando estos elementos extranjeros en la crisis actual de Bolivia, dentro de la nueva geopolítica mundial?
EVO: Estados Unidos perdió la hegemonía internacional. En un documento del 30 de noviembre del año pasado, EEUU decidió aplicar la Doctrina Monroe a América Latina: «América para los americanos.» Aplicar la Guerra Fría, el Plan Cóndor. Para mí, el Plan Cóndor sigue vigente, aunque la Guerra Fría haya sido derrotada.
¿Quién ejecuta hoy el Plan Cóndor? Antes eran coroneles y generales quienes liquidaban a los líderes políticos de izquierda, a los dirigentes sindicales antiimperialistas. Ahora lo ejecutan jueces y fiscales. Dentro de ese contexto, el intento de control de América Latina demuestra que Estados Unidos se da cuenta de que ya no manda el mundo, porque los BRICS siguen creciendo. Bajo ese intento de control, están fracasando.
El Presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, tiene más del 70% de desaprobación. No puedo creer que primero los medios de comunicación hablen de Donald Trump con 70–75% de rechazo. Después del secuestro de Maduro: Maduro tiene más apoyo en Estados Unidos que Donald Trump. Su derrota en Irán se explica porque la OTAN no les acompañó, como tampoco acompañaron las bases militares de Europa. Eso demuestra que el imperio norteamericano sin la OTAN no tiene poder militar, y sin el dólar no tiene hegemonía mundial. En vano, en enero de este año convirtieron el Ministerio de Defensa en Ministerio de Guerra.
Entre Israel, Estados Unidos, gobiernos —no pueblos— y Argentina con sus secuaces de América del Sur: están en decadencia.
Soy optimista. El movimiento popular va a recuperar democráticamente el poder político y demostrará, como el movimiento indígena ya ha demostrado, que Bolivia tiene mucha esperanza.
Ahora, hace dos o tres semanas llegó el comandante del Comando Sur a reunirse con los comandantes de las Fuerzas Armadas bolivianas, dando parte de su misión. Hace tres días llegaron miembros del Comando Sur a visitar cuarteles; por ejemplo, el F-10, una fuerza especializada de francotiradores. Según información, al trópico mandan un ranger de francotiradores, acompañados por la CIE —Compañía de Inteligencia del Ejército—, desplazados y vestidos de paisano.
Conozco algo de esa historia porque cuando prestaba el servicio militar obligatorio me enseñaron a hacer inteligencia y contrainteligencia como policía militar. Entonces, hay todo un desplazamiento: por un lado el Comando Sur de Estados Unidos, y por otro la DEA, que supuestamente viene a luchar contra el narcotráfico.
Te cuento una historia. Cuando yo era Presidente, un ministro de Desarrollo Rural y Tierras tenía un expolicía como chofer. Ese policía dijo: «¿Por qué me retiré de la Policía Nacional? Porque cuando estaba activo en la frontera con Chile, incautamos cocaína con la DEA. Pero la mitad se incineró y la otra mitad se la llevó la DEA«. Cuando quiso reclamar, le dijeron: «¿Con qué vas a pagar tus bonos?» Por haber reclamado, fue expulsado. Yo le dije: «Haga su libro. Si tiene que hacer un libro para contar esa historia, cuéntela». Desde Estados Unidos no hay lucha contra el narcotráfico.
¿Por qué no levantan el secreto bancario? Con semejante tecnología y aparato no impiden el ingreso de droga a Estados Unidos. Pero ahora la marihuana sale de Estados Unidos hacia Sudamérica. Expertos comentan que desde Sudamérica se redistribuye marihuana a Perú y a Chile, que tienen mercado. Y usan un gobierno de derecha como el de Rodrigo Paz para el comercio de marihuana. No se sabe exactamente cuánto, pero gracias a la prensa se descubrió y se intentó ocultar.
Yo creo que el plan es sentar bases militares. Ayer hablé con un compañero de Paraguay: ahí igual, están sentados en una base militar, haciendo negocios con Estados Unidos, pero a cambio del control total de los recursos naturales.
Ahora en Bolivia, después de tantos años de saqueo —más de 500 años de robo—, siguen apareciendo recursos naturales a flor de tierra: litio, hierro, tierras raras, hidrocarburos. Esta lucha es por los recursos naturales, y el pueblo se levanta para que no se entreguen nuevamente a las transnacionales. Ahí viene esa lucha.
DENIS: Hermano, para cerrar nuestra entrevista de hoy, tengo la última pregunta, y la verdad es que es bastante difícil, una que realmente no quiero hacer, pero creo que tengo que hacer. En el peor caso: si usted es secuestrado o asesinado por la inteligencia de este gobierno neoliberal o por fuerzas extranjeras, ¿cómo debería ser la respuesta de los pueblos del Sur? ¿Cómo deberíamos responder para ayudar a continuar esta gran lucha en Bolivia, para recuperar su democracia y su rumbo hacia la soberanía?
EVO: Mientras tenga la vida y el destino me acompañe, voy a acompañar este movimiento político, el más grande de la historia de Bolivia, que está a la cabeza de la Bolivia profunda. Con Evo o sin Evo, este movimiento político Evo Pueblo va a continuar.
Algunos exiliados, mineros, víctimas del Plan Cóndor, me decían: «Evo, si no te equivocas, eres líder de por vida». Con mis compañeros del trópico y con el método indígena, hice mucha historia. Hemos estado por el lado correcto de la historia. Vamos a cuidar esa historia cueste lo que cueste. Eso lo dije ayer en mi conferencia: aunque me detengan. No quiero que me maten para seguir haciendo historia desde donde pueda estar. En mi región hay mucho liderazgo; no tengo por qué cargar todo solo.
Por culpa de estos gobiernos, el pueblo ha despertado con más claridad. Dicen: «Con Evo no faltaba comida, con Evo no faltaba dólar, con Evo no faltaba combustible, con Evo faltaba tiempo para comer porque había mucha actividad. Cuando Evo estaba de Presidente, había tanta venta y movimiento que no había tiempo para nada». Ahora es todo lo contrario.
Mis antepasados gobernaron con tres normas: ¿Acaso en tiempos de colonia había jueces? ¿Acaso en tiempos de colonia había policías militares? Nuestros antepasados se gobernaron con tres normas: ama sua, ama llulla, ama quella. No robar, no mentir, no ser flojo. Yo gobernaré con esos tres principios éticos.
Ahora es todo lo contrario: hacen política para hacer plata. Yo hice política para hacer patria, no plata. Como saben los hermanos periodistas, yo llegué a la presidencia sin formación académica, gracias a la verdad y a la honestidad.
Ahora que retorné al Chaco, trabajando con mis cuentas bancarias congeladas, no recibo la renta vitalicia de presidentes. No me estoy quejando, pero felizmente en los primeros años, 2021 y 2022, con la pesca y con algunos productos, estoy sobreviviendo. Me he dado cuenta de que si no hubiera hecho vida sindical y luego vía electoral, hubiera sido empresario. No me quejo; hice un aporte gracias a la conciencia del movimiento campesino.
Nos dimos cuenta, porque rompimos con toda la política del capitalismo a la que nos habíamos sometido bajo la receta del imperio. Nos decían: «La política del campesino en la región donde vivo es el machete, la pala y el pico». Es decir, nosotros no tenemos derecho de hacer política. ¿En qué consiste esa doctrina? El movimiento popular tiene que ser apolítico. Y cuando nos organizamos sindicalmente, socialmente, para una reivindicación ante el patrón privado o el Estado, dicen: «Independencia sindical, no hacer política». Y cuando avanzamos, dicen: «pluralismo ideológico», metiendo en el sindicato a la derecha y a la izquierda. Nosotros hemos roto eso.
Dijimos: por historia y por herencia, somos anticolonialistas. Y en el trópico de Cochabamba, por vivencia, somos antiimperialistas, porque antes estaba la base militar. Como nos mataban por tierra y por aire, la hemos derrotado. Con el poder sindical no podíamos cerrar la base militar. Llegamos al gobierno con el poder político electoral y cerramos la base militar de los gringos, por dignidad y soberanía. Eso no nos perdonan. El movimiento indígena no fue derrotado.
Nacionalizamos los servicios básicos, los aeropuertos, los recursos naturales. Cambió la situación económica. Eso no nos perdonan. La clase dominante de aquellos tiempos se dice: «Los indios cerraron la base militar, nacionalizaron todo, no aceptan que los dominemos». Esa es parte de esa lucha.
Hermano periodista, repito, para terminar: el pueblo automáticamente se levanta, la gente sin dirigente, para rechazar el neoliberalismo y el neocolonialismo. A eso se debe esta lucha. Como hace la derecha, están dando golpes de Estado. Si el gobierno se comprometiera a no privatizar los servicios básicos y a respetar la Constitución —una Constitución que garantiza la plurinacionalidad— las cosas serían distintas. En Chile intentaron la plurinacionalidad, pero perdieron. La plurinacionalidad, la unidad en la diversidad: nosotros tenemos esa cultura. Esa diversidad cultural es nuestra riqueza, nuestra identidad, nuestra dignidad.
El gobierno quiere cambiar la Constitución, volver al Estado colonial, a la república colonial. Por eso la defensa de la Constitución. Mientras tenga la vida, estaré al lado del pueblo, como siempre. Nada más, muchas gracias por el contacto.
El Ciudadano
La entrada «Mientras tenga la vida, estaré al lado del pueblo»: Entrevista con Evo Morales se publicó primero en El Ciudadano.
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