El Ciudadano
El Gobierno del ultraderechista Javier Milei confirmó la licitación para privatizar Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA), la empresa estatal que provee el servicio esencial a más de 14 millones de personas en el área metropolitana de Buenos Aires.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció a través de su cuenta de X que este viernes se publicarán en el Boletín Oficial los pliegos para avanzar con la venta del 90% de las acciones que actualmente están en manos del Estado argentino. La concesión se extenderá por 30 años, con posibilidad de prórroga por una década más, en una decisión que el denominado gobierno «libertario» justifica bajo la promesa de mayores inversiones y mejor calidad de servicio.
Los antecedentes, sin embargo, revelan una historia muy distinta. Durante la anterior privatización de la empresa, cuando operaba bajo el nombre de Aguas Argentinas, la compañía paralizó la extensión de la cobertura y delegaba en los usuarios el pago de las obras necesarias para garantizar el agua potable y las cloacas, servicios que por contrato se había comprometido a brindar.
Aquella experiencia terminó en 2006 con la reestatización ordenada por el entonces presidente Néstor Kirchner, quien acusó a la firma de “poner en peligro la salud de la población” debido a los altos niveles de nitratos encontrados en algunas localidades y al incumplimiento en infraestructura. A partir de esa decisión, el Estado inició una etapa de fuerte inversión: la cobertura de agua potable pasó del 76 al 85%, mientras que el acceso a cloacas creció del 57 al 72,6%.
Según reportó Página/12, Desde el Ministerio de Economía informaron que el Ejecutivo busca concretar la venta de al menos el 51% de las acciones a un “operador estratégico”, mientras el resto saldrá a la Bolsa. Un 10% de las acciones quedará reservado para los trabajadores. Entre las compañías interesadas en adquirir la mayoría de AySA figuran las argentinas Edison Energía (vinculada a la familia Neuss junto a los dueños de Havanna y Newsan), Mauricio Filibert (dueño de Transclor), el Grupo Roggio, y las firmas brasileñas Sabesp y Río+Saneamiento, así como la empresa chilena Aguas Andinas.
«En el caso de las últimas se da una paradoja: son las firmas que compraron la francesa Suez. Se trata de la compañía que manejó Aguas Argentinas desde 1993 hasta su posterior reestatización, por incumplimiento del contrato», destacó el medio citado, recordando que Suez, además, demandó al Estado argentino ante el CIADI.
Mientras tanto, el Senado ya aprobó una moción de preferencia impulsada por el senador y exministro del Interior Eduardo Wado de Pedro para tratar un proyecto de ley que declara a AySA “de interés público y estratégico para el desarrollo humano”, en un intento por impedir la privatización.
Sin embargo, el ministro Caputo, insiste en que “la incorporación de un operador estratégico permitirá impulsar nuevas inversiones”, negando así la historia reciente y repitiendo el libreto de los años noventa.
La decisión se enmarca en la necesidad del gobierno libertario por conseguir divisas que equilibren las cuentas públicas. Se estima que el Estado busca recaudar cerca de 500 millones de dólares con esta transferencia, mientras afecta intereses de la mayoría de la población y mantiene privilegios para el sector financiero y primario.
AySA es una de las ocho empresas que Milei prevé privatizar en el marco de la Ley Bases, junto a Corredores Viales, Enarsa, Intercargo, Belgrano Cargas, Trenes Argentinos, Nucleoeléctrica y Yacimientos Carboníferos Río Turbio. El proyecto contempla una transición hasta 2026 y una “Nueva era” a partir de 2027, cuando comenzará el primer ciclo tarifario bajo control privado
La entrada Milei pone el agua en venta: Argentina licita privatización por 30 años de la empresa estatal que abastece a Buenos Aires se publicó primero en El Ciudadano.
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