Noel Caballero
Bangkok, 3 abr (EFE).- El general Min Aung Hlaing, quien encabezó el golpe de 2021 en Birmania y cercenó una década de transición democrática del país, fue elegido este viernes presidente tras unas elecciones sin oposición mientras afronta acusaciones por crímenes de lesa humanidad tras la asonada y el posible genocidio rohinyá.
El militar, quien el lunes dejó el cargo de comandante en jefe del Ejército para postularse a la presidencia, fue el aspirante más votado durante la sesión bicameral del Parlamento, como estaba previsto.
Con este nombramiento, Min Aung Hlaing logra su anhelo de ser nombrado "presidente constitucional" tras las elecciones por fases organizadas entre diciembre y enero por la dictadura castrense, que carecieron de oposición legítima y han sido tachadas de fraude por opositores, ONG y la mayor parte de la comunidad internacional.
Los comicios buscan dar una pátina de legitimidad al régimen y lograr reconocimiento internacional después de que la asonada convirtiera a Birmania en un país paria, con relaciones solo con países como China, Rusia o Bielorrusia.
Con sanciones en su contra emitidas por EE.UU y la UE, entre otros, el general golpista, de 69 años, es reclamado por la Justicia internacional y de países como Indonesia, Timor Oriental y Argentina por presuntos delitos de lesa humanidad cometidos por el Ejército.
Nacido el 3 de julio de 1956 en la ciudad birmana sureña de Tavoy (actualmente conocida como Dawei), Min Aung Hlaing estudió dos años Derecho en la Universidad de Rangún, antes de ingresar en la Academia Militar.
Casado desde 1980 con Kyu Klu Hla, una académica jubilada, tienen dos hijos, ambos vinculados con destacadas empresas en múltiples sectores del empobrecido país.
Durante los cinco años al frente de la junta militar, este militar menudo de gesto impasible ha recurrido a discursos patrióticos intercalados con sermones budistas -religión predominante en el país- para azuzar la lucha contra la oposición democrática, a quienes tilda de "terroristas".
Analistas apuntan que el golpe liderado por el general pudo estar motivado por una rivalidad personal con la premio nobel de la Paz y exlíder de facto Aung San Suu Kyi, quien lideró en 2020 la victoria electoral de la Liga Nacional para la Democracia y permanece encarcelada tras el levantamiento militar.
El golpe terminó con una década de transición democrática y sumió a Birmania en una profunda crisis que ha abierto una espiral de violencia, con nuevas milicias civiles que ha exacerbado la guerra de guerrillas que el país vive desde hace décadas.
Los soldados dispararon a matar para reprimir las manifestaciones pacíficas que rechazaban el poder militar, mientras miles de personas fueron detenidas por su oposición al régimen castrense.
Min Aung Hlaing tiene varias causas judicials pendientes. El pasado febrero un tribunal de Dili (Timor Oriental) aceptó investigar una denuncia por crímenes de guerra y contra la humanidad por parte del Ejército birmano contra la minoría étnica chin, predominantemente cristiana.
A los mandos del Ejército desde 2011 hasta esta semana, Min Aung Hlaing jugó asimismo en 2017 un papel fundamental durante la brutal campaña militar contra la minoría musulmana rohinyá.
El próximo lunes está previsto que un superviviente rohinyá interponga en Indonesia una denuncia penal que acusa de genocidio a unidades militares birmanas y que atribuye la responsabilidad al propio Min Aung Hlaing.
Asimismo, en 2024 la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de arresto contra el general al considerar que tiene "responsabilidad penal" por la campaña del Ejército contra los rohinyá en 2017, calificada por la ONU como "limpieza étnica con marcas de genocidio" y que terminó con más de 740.000 rohinyás huyendo a Bangladés y al menos 10.000 muertos.
En paralelo, un tribunal argentino emitió en 2024 una orden internacional de arresto contra Min Aung Hlaing por su supuesta implicación en el genocidio y otros delitos de lesa humanidad por el acoso a los rohinyá. EFE
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