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Mitsubishi levantó una ciudad en mitad del mar sin coches y remota con un objetivo: minar carbón

Mitsubishi levantó una ciudad en mitad del mar sin coches y remota con un objetivo: minar carbón

A unos 15 kilómetros de la costa de Nagasaki, en el Mar de China Oriental, existe una pequeña isla que alberga bloques de edificios de hormigón y semiderruidos, rodeados por un muro de contención que los protege del Pacífico. La isla se llama Hashima, aunque también es conocida como “Gunkanjima, que en japonés significa "isla acorazado". Y su historia es fascinante y oscura a partes iguales.

Una isla que nació del carbón. Toda la infraestructura se construyó por una única razón: carbón. El mineral se detectó en el lecho marino bajo la isla alrededor de 1810, pero su explotación sistemática no arrancó hasta 1887. En 1890, la empresa Mitsubishi Goshi Kaisha compró la isla y tomó el control de las minas submarinas.

Extraer carbón del fondo del mar era extraordinariamente complicado, pues los mineros trabajaban en túneles que llegaban a descender un kilómetro bajo la superficie, con temperaturas de 30 grados y una humedad altísima. Entre 1891 y 1974, la isla produjo unas 15,7 millones de toneladas de carbón.

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Una decisión que lo cambió todo. Trasladar diariamente a los trabajadores desde Nagasaki era costoso y poco eficiente, de ahí que Mitsubishi tomara la decisión de construir una ciudad entera sobre la isla. En 1916, la compañía levantó el primer edificio de hormigón armado de grandes dimensiones en la historia de Japón, y fue precisamente en esta misma isla. Este tipo de edificaciones eran la única manera de que las construcciones soportaran los tifones que azotan la región cada otoño.

Una ciudad comprimida. Durante las décadas siguientes, Hashima fue creciendo hacia arriba porque no podía hacerlo hacia los lados. La isla mide apenas 480 metros de largo por 160 de ancho. Y aun así, en su momento de mayor apogeo, en 1959, llegó a albergar a 5.259 personas, convirtiéndola en el lugar más densamente poblado del planeta en aquel momento.

En ese pequeño trozo de tierra había apartamentos, colegios, un hospital, tiendas, un cine, baños públicos, una piscina, jardines en las azoteas, un salón de pachinko e incluso un cementerio. Eso sí, no había coches, puesto que ni había espacio para ellos ni tenía demasiado sentido.

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Una cara oculta. La historia de Hashima tiene, sin embargo, una sombra profunda que durante décadas se ha intentado ignorar. Desde los años treinta hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, Mitsubishi utilizó mano de obra forzada en sus instalaciones de la isla. Allí, tanto civiles coreanos conscriptos como prisioneros de guerra chinos fueron obligados a trabajar en condiciones extremas.

Según un artículo académico publicado en Tandfonline, alrededor de 1.000 coreanos fueron llevados a Hashima entre 1939 y 1945. Las estimaciones de fallecidos varían. Por un lado, en el libro "La vida en Gunkanjima 1952-1970: Informe de la investigación sobre las viviendas de Hashima”, del académico Uzō Nishiyama, se cifra en 137 los muertos; otras fuentes no japonesas elevan esa cifra a más de 1.300.

Los trabajadores descendían a las minas en jornadas extremas, y cualquier resistencia era castigada con brutalidad. No eran trabajadores, eran esclavos, y escapar era prácticamente imposible, pues la costa más cercana estaba a más de 18 kilómetros de nado abierto.

Abandono. En los años sesenta, el petróleo comenzó a desplazar al carbón como fuente de energía en Japón. Las minas de todo el país fueron cerrando una tras otra. La de Hashima no fue una excepción. Mitsubishi cerró oficialmente la mina en enero de 1974 y los residentes abandonaron la isla el 20 de abril de ese mismo año. El éxodo fue tan rápido que muchos dejaron atrás muebles, ropa, fotografías y todo tipo de objetos personales.

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En cuestión de semanas, una ciudad de más de cinco mil personas quedó convertida en un escenario fantasma. Durante los treinta años siguientes, Hashima permaneció cerrada al público y fue devorada lentamente por los tifones y la sal marina.

Escenario de película. En 2002, el cineasta sueco Thomas Nordanstad visitó la isla acompañado de Doutoku Sakamoto, un hombre que había crecido allí de niño, y grabó un breve documental. Años más tarde, Nordanstad se encontró con Daniel Craig en Estocolmo, mientras este rodaba ‘Los hombres que no amaban a las mujeres. Le contó la historia de Hashima. Según recoge The World, Nordanstad pensó durante un tiempo que el actor quería comprar los derechos del documental, pero no fue así. Dos años después se estrenó Skyfall (2012).

En la película, la isla abandonada sirve de guarida al villano Raoul Silva, interpretado por Javier Bardem. Los productores viajaron hasta Hashima para sopesar rodar allí, pero concluyeron que los edificios eran demasiado inestables y peligrosos. Por ello, acabaron construyendo una réplica en los estudios Pinewood, en el Reino Unido. Las imágenes exteriores de la isla que aparecen en la película son las únicas rodadas en el lugar real.

Patrimonio Mundial con polémica. En 2015, la isla fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, dentro de la categoría "Sitios de la Revolución Industrial Meiji de Japón". Sin embargo, esta designación llegó acompañada de líos diplomáticos. Corea del Sur se opuso inicialmente porque Japón no reconocía el uso de trabajo forzado en la isla. Al final llegaron a un acuerdo: Japón se comprometió a incluir esa parte de la historia en sus materiales, pero no cumplieron con su parte.

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En 2021, el Comité de la UNESCO emitió una resolución en la que expresaban su pesar por el hecho de que Japón no había aportado información suficiente sobre los trabajadores forzados. De hecho, el Centro de Información del Patrimonio Industrial, inaugurado en Tokio en 2020 para dar credibilidad a esa narrativa, fue criticado por incluir testimonios que negaban la existencia de condiciones de esclavitud en la isla. A día de hoy aún no se ha cerrado el debate.

Un destino turístico con cicatrices. Desde 2009, Hashima puede visitarse en pequeños grupos organizados desde el puerto de Nagasaki. El recorrido dura aproximadamente una hora y está estrictamente delimitado por razones de seguridad. De hecho, el 95% de la isla permanece restringida para los visitantes.

Imágenes | Wikimedia Commons

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La noticia Mitsubishi levantó una ciudad en mitad del mar sin coches y remota con un objetivo: minar carbón fue publicada originalmente en Xataka por Antonio Vallejo .

Marzo 22, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 21 visitas 1904440

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