El 9 de enero, Bernardo Fontaine, hoy presidente de Codelco, entregó un documento de 48 páginas llamado “Desafío 90”. El documento no se hizo público y sólo se emitió un escueto comunicado destacando las urgencias que tendría el gobierno durante sus primeros tres meses de gestión.
Hoy, gracias a una publicación del politólogo Danilo Herrera, tenemos acceso al contenido detallado de este diseño político. Algunas frases adoptan el siguiente tenor:
“Ser enfáticos con el mal estado de las finanzas públicas para justificar futuras medidas”. “Exigir responsabilidades respecto del vaciamiento fiscal”. “El tono de los mensajes (...) debe resaltar el desastre dejado por el gobierno anterior”. “Sabemos que el gobierno saliente nos entregará una situación peor que la conocida en todo orden de cosas”.
Esto se entregó 17 días antes de la primera reunión bilateral que sostuvieron los ministros de Interior Elizalde y Alvarado. Es decir, sin tener acceso a datos que pudieran prever nada. Con esa predisposición llegó este gobierno, dicho por ellos mismos.
No extraña, entonces, ver la seguidilla de operetas políticas montadas para tratar de justificar una “emergencia” que los habilite para la gran gesta para la que piensan que fueron electos: liberar a los más ricos del pago de miles de millones de dólares anuales.
La gente dirá, “no, yo no los elegí para eso”. Pero al ministro Quiroz no parece importarle. Es más, esta semana dobló la apuesta tras retrasar dos veces el Informe de Finanzas Públicas, calzando mágicamente con los resultados de la comisión política “inspección total”, con la que reemplazaron su fallida promesa de auditoría externa. Y, aunque presuntamente sin coordinación con La Moneda ni los partidos oficialistas, diputados del Partido Republicano anunciaron, ese mismo día, una acusación constitucional contra el exministro Grau. Acciones que, en su conjunto, han recibido críticas por parte de economistas respetados transversalmente.
Y así es el preludio que generaron como la víspera de la Cuenta Pública presidencial. Pero ¿qué puede exhibir el Presidente Kast en estos primeros 80 días?
Veamos. En migración prometió que expulsaría 300 mil migrantes, para luego echarles la culpa a las personas por no entender su “metáfora”. En seguridad, después de remover a la exministra, antes de que la Contraloría emitiera su opinión ante el abusivo y bochornoso episodio con la PDI, nos enteramos que, ante la ausencia de plan, el realizado por el vilipendiado gobierno anterior era suficiente. En el costo de la vida para las familias se tomó la decisión de traspasar a las familias, íntegramente y sin amortiguador, el alza de precios en los combustibles de marzo. Están los recortes significativos en salud, educación, cultura y prácticamente todos los ministerios, acompañados del “hacer más con menos”. En relaciones exteriores, además de su apoyo a Orbán, su foto con la motosierra de Milei, el impasse con China, su alineamiento absoluto con EE.UU. y el retiro del apoyo a la presidenta Bachelet a la ONU, no tiene mucho que exhibir.
Hay que reconocer que, con tal desempeño, no está en una encrucijada fácil. El mantra del “todo va a estar bien” parece que no va a ser suficiente. Doblar la apuesta y hablarle a la barra brava para mantener un piso seguro, “copando la agenda” para “agobiar” a los oponentes e “inflando” a periodistas afines, como reza el guion del Desafío 90, o dar un incierto giro copernicano, que apueste a recomponer en algo las confianzas, hacia una deliberación democrática entre distintos.
Parte del oficialismo reaccionó ante el monopolio republicano. El diputado Cretton, de la UDI, planteó que el partido del presidente debe “entender que ya no es oposición”. Al parecer, cansados del mote de “la derechita cobarde”, están entendiendo los patrones del comportamiento de la ultraderecha global que, sin límites, termina arrasando con la derecha tradicional.
La ironía aparece en la claridad que contiene una de las directrices del documento. “Un gobierno fracasa si promete y anuncia continuamente como si estuviera en campaña y si habla de soluciones que no son tales, no son realistas o demoran”.
El lunes escucharemos la decisión que toma el Presidente Kast para esta nueva etapa: seguir en modo campaña o empezar a gobernar.
Por Giorgio Jackson, ex ministro de Desarrollo Social.
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