Soy una fiel usuaria del modo eco del lavavajillas. De hecho, creo que no he usado otro desde que me lo instalaron en... ¿2018? Me deja bien los platos y ahorra agua, todo ventajas, o eso creía. Resulta que hay dos motivos por los que no se recomienda usar únicamente este modo.
Usando el modo eco se reduce el consumo de agua y también de electricidad al no calentarla tanto. Según un estudio de la OCU, el modo eco consume, de media, un 16% menos de agua y un 20% menos de electricidad que el programa normal. En litros, calcularon que el modo normal consume unos 13 litros y el eco 11 litros, por lo que tampoco es un ahorro enorme. Si miramos el dinero, calcularon que al año nos ahorramos 7,7 euros, 0,60 euros de agua y 7,1 euros de electricidad.
Por norma general, los programas eco de los lavavajillas calientan el agua hasta 50 grados. Esto es suficiente para ablandar la suciedad y que se desprenda de los platos y cubiertos, pero no para eliminar ciertas bacterias que podemos encontrar en una cocina como E. coli o salmonella.
Para deshacernos de la mayoría de bacterias, distintas guías de seguridad alimentaria hablan de temperaturas a partir de unos 60-65 grados combinadas con un tiempo suficiente de exposición. Por debajo de ese rango, aunque hayamos usado jabón y veamos el plato limpio, no hay garantía de que no quede alguna bacteria.
Los programas normales de los lavavajillas suelen estar en torno a los 60 grados y también tienen modos intensivos hasta 70 u 80 grados, aunque lo mejor es que consultes el manual de tu modelo para asegurarte de la temperatura de cada modo.
Otra cosa que hacemos habitualmente y que puede perjudicar la desinfección es abrir la puerta del lavavajillas antes de tiempo. Aunque haya terminado de lavar, el calor residual sigue haciendo su trabajo para secar la vajilla y también para acabar con cualquier bacteria que haya podido quedar.
Que el agua no esté tan caliente en el modo eco tiene otra consecuencia y es que puede acabar perjudicando la propia máquina. Con el paso del tiempo se van creando depósitos de grasa y restos en los conductos del lavavajillas, pero si usamos un programa que no calienta mucho el agua esos depósitos se acumulan más, lo que puede provocar malos olores e incluso favorecer una avería a largo plazo.
Cuenta un usuario en Reddit que su lavavajillas se averió y, cuando llegó el técnico, le dijo que el culpable era el modo eco porque la temperatura del agua no era capaz de disolver por completo el jabón y se había ido acumulando en los conductos hasta taponarlos.
Eso no quiere decir que nunca haya que usar esta opción, pero sí que no debería ser la única. Por mi parte, voy a seguir usándolo, pero viendo que el ahorro no es tan grande como pensaba y que usar agua más caliente tiene ventajas, lo alternaré cada cierto tiempo con el modo intensivo.
Imagen | Xataka
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La noticia
Mucha gente utiliza el modo eco del lavavajillas pensando que es la opción más responsable. Hay dos razones por las que no
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Amparo Babiloni
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