Un océano de banderas danesas y groenlandesas, con sus característicos colores rojo y blanco, inundó la plaza del Ayuntamiento, mientras los manifestantes coreaban al unísono “Kalaallit Nunaat”, el nombre indígena de Groenlandia, en una poderosa reafirmación cultural.
Público. 17/1/2026. Una marea humana colmó este sábado las céntricas plazas y avenidas de Copenhague en una de las mayores manifestaciones de las últimas décadas en Dinamarca, convocada para expresar un categórico rechazo nacional e internacional a la insistencia del presidente estadounidense, Donald Trump, por adquirir la soberanía de Groenlandia.
La movilización, de carácter pacífico pero cargada de emotividad, constituye un contundente mensaje civil frente a las presiones económicas y geopolíticas procedentes de Washington.
La chispa que encendió la protesta fue la advertencia lanzada por Trump el pasado viernes, donde señaló que “podría imponer un arancel” a cualquier nación que se interponga en su propósito de anexionar el vasto territorio autónomo danés, reconocido mundialmente por su inmensa riqueza mineral y su valor estratégico en la reconfiguración de las rutas árticas. Este ultimátum comercial, percibido como un acto de coerción, ha galvanizado no solo a la sociedad danesa, sino también a la comunidad groenlandesa residente en Dinamarca.
La elección de la fecha no fue casual: la marcha se desarrolló en paralelo a la visita oficial de una delegación de alto nivel del Congreso de Estados Unidos, de composición bipartidista, cuyo objetivo explícito ha sido calmar las aguas y expresar el desacuerdo de una parte sustancial del establishment político estadounidense con la retórica confrontacional y las tácticas de amenaza empleadas por la Casa Blanca.
Un océano de banderas danesas y groenlandesas, con sus característicos colores rojo y blanco, inundó la plaza del Ayuntamiento, mientras los manifestantes coreaban al unísono “Kalaallit Nunaat”, el nombre indígena de Groenlandia, en una poderosa reafirmación cultural. La concentración, iniciada al mediodía local, tiene previsto culminar con una marcha simbólica hacia la sede de la embajada estadounidense, en un gesto político de alto significado.
“Los acontecimientos recientes han puesto a Groenlandia y a los groenlandeses, tanto en Groenlandia como en Dinamarca, bajo presión”, afirmó en un comunicado la presidenta de Uagut, Julie Rademacher, haciendo un llamamiento a la “unidad”.
“Cuando aumentan las tensiones y la gente entra en estado de alarma, corremos el riesgo de crear más problemas que soluciones para nosotros mismos y para los demás. Hacemos un llamamiento a los groenlandeses tanto en Groenlandia como en Dinamarca para que permanezcan unidos”, añadió.
El propósito de la movilización, según sus organizadores, trasciende la protesta momentánea. “Mostrar que estamos actuando, que estamos unidos y que apoyamos a nuestros políticos, diplomáticos y socios”, declaró Kristian Johansen, uno de los coordinadores del evento. En esa misma línea, Avijaja Rosing-Olsen, otra de las portavoces, subrayó: “Exigimos respeto por el derecho de nuestro país a la autodeterminación y por nosotros como pueblo. Esta no es solo nuestra lucha, es una lucha que concierne a todo el mundo”.
Esta postura encuentra un respaldo abrumador en el corazón de la sociedad groenlandesa. Los datos son elocuentes: según la encuesta más reciente publicada en enero de 2025, el 85% de los groenlandeses se opone a que el territorio se incorpore a EE.UU. y solo un seis por ciento se mostró a favor.
Desde la misma Copenhague, el senador demócrata Chris Coons, al frente de la delegación congresual estadounidense, desmontó públicamente el argumento de seguridad esgrimido por la administración Trump para justificar su interés en la isla. Sus declaraciones respondían directamente a las del asesor presidencial Stephen Miller, quien había afirmado en Fox News que Dinamarca es demasiado pequeña para defender su territorio soberano en el Ártico.
“No hay amenazas de seguridad urgentes para Groenlandia, pero compartimos una preocupación real por la seguridad en el Ártico de cara al futuro, a medida que cambia el clima, retrocede el hielo marino y se modifican las rutas marítimas”, declaró Coons a la prensa.
“Existen razones legítimas para explorar maneras de invertir mejor en la seguridad del Ártico en general, tanto en el Ártico estadounidense como entre nuestros socios y aliados de la OTAN”, añadió.
Esta postura del Congreso contrasta marcadamente con la persistencia del presidente Trump, quien mantiene su retórica a pesar de que Groenlandia, como territorio autónomo del Reino de Dinamarca, goza de la protección del artículo 5 de la OTAN.
Como respuesta tangible a esta presión, varios aliados europeos han activado un notable despliegue de disuasión. Miembros europeos de la OTAN están desplegando tropas en Groenlandia para un ejercicio militar diseñado para mostrar al mundo, incluido Estados Unidos, que “defenderán su soberanía”, declaró esta semana la ministra francesa de las Fuerzas Armadas, Alice Rufo.
Reino Unido, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega y Suecia han anunciado el envío de pequeños contingentes militares para preparar futuros ejercicios en el Ártico. Estados Unidos ha sido invitado a participar en el ejercicio, según informó Dinamarca este viernes, en una jugada diplomática que subraya tanto la gravedad de la crisis como la determinación colectiva de los aliados de defender el orden internacional basado en normas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la imposición de un arancel del 10% sobre todos los productos enviados a EE.UU. para una serie de países europeos que enviaron sus militares a Groenlandia.
La medida, que afecta a miembros clave de la OTAN, representa una respuesta económica sin precedentes a una disputa estratégica por el control del territorio autónomo danés.
El mandatario estadounidense escribió en una publicación de su plataforma Truth Social que varios países de la OTAN, entre ellos Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, deberán pagar un arancel del 10% sobre todos los productos enviados a la potencia norteamericana a partir del 1 de febrero de 2026. También precisó que el arancel se incrementará al 25% el 1 de junio de 2026.
Trump indicó que militares de dichos Estados “han viajado” a la isla “con fines desconocidos”, generando “una situación muy peligrosa para la seguridad y la supervivencia” del planeta. “Por lo tanto, es imperativo que, con el fin de proteger la paz y la seguridad mundiales, se tomen medidas enérgicas para que esta situación potencialmente peligrosa termine rápidamente y sin lugar a dudas”, enfatizó.
“Este arancel será exigible y pagadero hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia”, añadió. La declaración reafirma el interés expresado públicamente por el expresidente en adquirir la isla, transformando una polémica declaración pasada en una exigencia formal con consecuencias comerciales concretas.
En este contexto, el inquilino de la Casa Blanca reiteró que su país necesita Groenlandia para la Cúpula de Oro (Golden Dome, en inglés), un ambicioso proyecto de defensa antiaérea que involucra desde misiles en órbita hasta sistemas terrestres contra drones. “Ahora, debido a la Cúpula de Oro y a los sistemas de armas modernos, tanto ofensivos como defensivos, la necesidad de adquirirla es especialmente importante”, destacó.
Además, expresó que Washington está dispuesto a negociar de inmediato “con Dinamarca y/o cualquiera de estos países que han puesto tanto en riesgo, a pesar de todo lo que hemos hecho por ellos, incluida la máxima protección, durante tantas décadas”. Este ultimátum combina presión económica, quejas sobre la reciprocidad en la alianza y una demanda territorial explícita.
La entrada Multitudinaria protesta en Copenhague rechaza las ambiciones de Trump sobre Groenlandia se publicó primero en El Siglo.
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