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Munición selectiva, sensores submarinos, guerra electrónica y robótica: Defensa fija sus líneas tecnológicas de interés

El Ministerio de Defensa ha definido sus prioridades en I+D+i, un conjunto de un total de once áreas, entre las que figuran armas y municiones, sensores y sistemas electrónicos y plataformas terrestres, navales y aéreas, entre otras.

Así consta en la 'Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa' (ETID 2026), un documento que establece las estrategias políticas de investigación y desarrollo en el ámbito de la defensa para los próximos años. Tiene el doble objetivo de impulsar capacidades militares avanzadas y reforzar la base industrial y tecnológica de la defensa.

La primera área de las líneas de I+D+i es la de las armas y municiones, dividida a su vez en cinco subsecciones: letalidad de precisión y alcance extendido; sistemas avanzados y municiones inteligentes; tecnologías y aplicaciones específicas para armamento; sistemas de defensa asimétrica y contramedidas; y tecnologías de apoyo al ciclo de vida de armas y municiones.

Así, en referencia a la letalidad de precisión y alcance extendido, Defensa pone el foco en investigar y desarrollar sistemas de guiado terminal de bajo coste y espoletas programables; diseñar y generar soluciones de navegación para munición y municiones de efectos escalables y selectivos.

En cuanto a los sistemas avanzados y municiones inteligentes, el departamento que dirige Margarita Robles tiene la vista puesta en diseñar y desarrollar buscadores multimodales y usar la inteligencia artificial para el reconocimiento autónomo de blancos; y la propulsión no hipersónica para misiles tácticos y municiones merodeadoras.

En las tecnologías y aplicaciones específicas para armamento, la ETID 2026 destaca las armas de energía dirigida mediante láser de alta potencia; tecnologías para armas electromagnéticas cinéticas; y las minas inteligentes. Y en los sistemas de defensa asimétrica y contramedidas, destacan los efectores de bajo coste antidrón y para contraminado robótico y asimétrico.

RADARES, SENSORES Y GUERRA ELECTRÓNICA

En cuanto a los sensores y los sistemas electrónicos, Defensa hace una subclasificación de ocho desarrollos que le interesan: las tecnologías electrónicas; radares; sensores y sistemas optrónicos; sensores acústicos; tecnologías de posicionamiento; navegación y sincronización y sensores emergentes; computación; fusión y procesamiento de datos de sensores; contramedidas optrónicas; y guerra electrónica.

Y dentro de estas, el Ministerio de Defensa menciona antenas; tecnología fotónica; sistemas de radar de defensa aérea; sistemas de visión nocturna; sensores submarinos y acústicos atmosféricos; sensores cuánticos para aplicaciones de defensa; fusión sensorial; y señuelos pirotécnicos, bengalas y botes de humo.

Por otra parte, el departamento de Defensa se ocupa de plataformas terrestres, navales y aéreas. Dentro de las primeras, fija la importancia en la integración de las plataformas; su propulsión híbrida y eléctrica y su electrificación; los sistemas de transmisión y de movilidad avanzados; la conciencia situacional de la tripulación de la plataforma; la integración e interoperabilidad de armas con las plataformas; y la robótica.

En cuanto a las plataformas navales, Defensa resalta los sistemas de propulsión; los sistemas propulsivos en submarinos; la maniobrabilidad de plataformas navales; y la integración de vehículos no tripulados en plataformas de superficie. Además, quieren investigar y desarrollar un buque digital y fijan su atención en los vehículos submarinos no tripulados y en los ejambres de vehículos navales no tripulados y barcos nodriza.

En referencia a las plataformas aéreas, el ministerio menciona las tripuladas de ala fija, rotatoria y para vuelo hipersónico; además de sistemas de aviónica aérea, de misión, soluciones de reabasteciimento en vuelo de aeronaves militares. Mención especial merecen los drones: multipropósito, logísticos y enjambres.

Para el desarrollo de estas actuaciones, la ETID 2026 contempla un horizonte temporal de implantación de cinco años, hasta 2030. Defensa considera este plazo adecuado para poner en marcha y consolidar las principales actuaciones previstas, así como para evaluar los avances alcanzados, reconociéndose qué horizontes temporales más largos podrían requerir una revisión en profundidad de la estrategia, debido a la velocidad de evolución tanto del entorno tecnológico como del contexto de seguridad y defensa.

Mayo 3, 2026 • 1 hora atrás por: Infobae.com 30 visitas 2059802

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