
El boxeador puertorriqueño Prichard Colón murió este jueves a los 33 años, once después de quedar con lesiones cerebrales irreversibles a raíz de una pelea en la que recibió reiterados golpes ilegales en la nuca. La noticia fue confirmada por su padre, Richard Colón, a través de un mensaje en sus redes sociales.
“Buenos días, mi gente. Lamento informarles la partida de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. Ahora está en mejor mundo”, escribió Richard Colón en su cuenta de Facebook. Y añadió: “Hice todo lo posible por cumplirle su deseo, su sueño de traerlo de vacaciones a Puerto Rico como tanto él deseaba. Gracias por tantos años de amor y oraciones. En la medida que puedan por favor manténgannos en oraciones”.
El 17 de octubre de 2015, cuando tenía 23 años, Colón subió al ring del EagleBank Arena de Fairfax, Virginia, para enfrentar al estadounidense Terrel Williams. Llegaba invicto, con un récord de 16 victorias —12 de ellas por nocaut— y era considerado una de las promesas del pugilismo latinoamericano. Lo que siguió fue una de las tragedias más devastadoras de la historia del boxeo profesional.
Durante el combate, Williams conectó en repetidas ocasiones los llamados “golpes de conejo”, impactos ilegales dirigidos a la parte posterior de la cabeza y la nuca. Colón llegó a reclamar la intervención del árbitro, Joe Cooper, quien le descontó un punto al estadounidense. En el noveno asalto, el puertorriqueño fue derribado y su equipo colgó los guantes para protegerlo. Ya en el vestuario, presentó mareos, vómitos y pérdida del conocimiento.
Los médicos determinaron que Colón había sufrido un hematoma subdural con lesiones cerebrales irreversibles. Fue trasladado de urgencia al Hospital Shepherd Institute de Atlanta, Georgia, donde permaneció en coma durante 221 días. Tras despertar, las secuelas neurológicas y motoras le impidieron retomar cualquier actividad normal: quedó en silla de ruedas y requirió cuidados permanentes.
Su madre, Nieves Meléndez, asumió la atención de su hijo las 24 horas del día durante todos esos años, con la búsqueda constante de terapias que pudieran generar alguna mejoría. La familia compartió en distintas ocasiones imágenes del proceso de rehabilitación, mientras Colón enfrentaba las consecuencias del daño cerebral sin posibilidad de recuperación plena.

El caso generó una repercusión mundial que trascendió el ámbito deportivo. Un año después de la pelea, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) creó la denominada “Regla Prichard Colón”, que reforzó la prohibición de los golpes a la nuca y otorgó a los árbitros la facultad de penalizar, descontar puntos o descalificar a quienes los conecten. La medida también incluyó instrucción previa en los vestuarios sobre los riesgos de ese tipo de impactos.
En junio de 2021, el CMB nombró a Colón campeón honorario mundial, distinción que incluyó la entrega de un cinturón verde y oro. El organismo, presidido por Mauricio Sulaimán, lo despidió este jueves con un mensaje en sus redes: “Un verdadero guerrero. Prichard demostró una fuerza y valentía que trascendieron el mundo del boxeo e inspiraron a personas de todo el mundo. El espíritu luchador de Prichard jamás será olvidado. Descansá en paz, campeón”.
La Organización Mundial de Boxeo (OMB) también lamentó su muerte y lo recordó como “un guerrero hasta el final”, con especial mención al apoyo de su familia durante la última década.

Colón nació el 19 de septiembre de 1992 en Maitland, Florida, de raíces puertorriqueñas. Antes de su carrera profesional, ganó cinco títulos amateurs y una medalla de oro en el Campeonato Panamericano Juvenil de 2010. A los 20 años dio el salto al profesionalismo y construyó un récord que alimentó las expectativas de una generación. Fue estudiante con honores y, pese a que el español no era su idioma natal, logró un buen rendimiento académico cuando se trasladó a Puerto Rico para continuar su formación.
En 2017, sus padres presentaron una demanda por más de 50 millones de dólares contra el médico Richard Ashby y las promotoras HeadBangers Promotions y DiBella Entertainment, por cargos de negligencia médica y falta de protocolos para atender lesiones cerebrales. El Departamento de Regulación Profesional y Ocupacional de Virginia, por su parte, había determinado que Williams no era responsable del incidente, resolución que fue criticada por la familia y los aficionados del boxeador.
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