SEÑOR DIRECTOR:
La propuesta de Estados Unidos de aumentar a un 12,5% los aranceles a las exportaciones chilenas abre una interrogante que el gobierno no puede eludir. ¿Cómo dialoga este nuevo anuncio con las negociaciones que actualmente mantiene Chile para modificar aspectos del Tratado de Libre Comercio con ese país?
Resulta difícil comprender que, mientras Chile participa en conversaciones sobre materias sensibles como inversiones o propiedad intelectual, la administración de Donald Trump continúe elevando la presión mediante medidas arancelarias unilaterales. Primero se impuso un arancel extraordinario, luego se inició una negociación bajo la promesa de revisar esas condiciones y ahora se anuncia un nuevo aumento. La señal es, al menos, contradictoria.
Más preocupante aún es que estas decisiones parecen poner en cuestión el espíritu mismo de un tratado que debiera entregar estabilidad y reglas claras a ambas partes. Los acuerdos internacionales se construyen sobre la buena fe y la reciprocidad, no sobre la amenaza permanente de nuevas restricciones comerciales.
Por eso es indispensable que el Ejecutivo informe con transparencia cuál es el estado de estas negociaciones, qué materias están sobre la mesa y cuáles son las condiciones bajo las cuales Chile está dialogando. Cuando están en juego intereses estratégicos para el país, la ciudadanía tiene derecho a saber si estamos negociando entre socios o bajo presión.
Coca Ñanco
Diputada
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