Barcelona, 23 mar (EFE).- No esconde la escritora gallega Nerea Pallares que siente una "obsesión particular" por Camariñas (A Coruña), en la Costa da Morte, un lugar "muy especial", que es uno de los protagonistas de su novela coral, 'Punto de araña', una historia marinera y de amistad femenina, en la que ahonda sobre la importancia de la comunidad.
En un encuentro con un grupo de periodistas, Pallares ha comentado que ha armado una suerte de fábula contada desde el punto de vista de las mujeres, lo que no es nada habitual en las novelas marineras, puesto que el foco siempre se pone en los hombres que trabajan en alta mar, donde "se gesta la épica".
Sin embargo, ella ha querido mostrar el esfuerzo cotidiano de las mujeres que se quedan en tierra y que "lo sostienen todo, haciendo un trabajo muy duro, de todo tipo, puesto que, además de ser 'rederas', tejedoras o 'palilleiras' (trabajan en el encaje de bolillos) están en las conserveras".
"Estas mujeres tejedoras son las que sosteniéndolo todo desde lo cotidiano hacen que la realidad tal y como la conocemos sea posible, son como las Parcas de la mitología, que tejiendo sostienen el mundo.
La pregunta que lanza la novela es: ¿Qué pasaría si se declararan en huelga y dejaran de sostener?", señala la escritora, que es licenciada en Periodismo y también cuenta con un Máster en Estudios Comparativos de Literatura, Arte y Pensamiento de la Universidad Pompeu Fabra.
La novela, traducida del gallego al castellano por Libros del Asteriode y en catalán por Periscopi, narra la peripecia de Ari, una joven que llega a Camariñas para estar al frente del museo del encaje y ejercer de guía turística, desconociendo que las mujeres de la localidad han tomado una decisión que está a punto de cambiarlo todo, hartas de la injusticia y el orden establecido.
"Se da por hecho -reflexiona Pallares- que tenemos unos roles asignados, pero cuando se parte de una situación de desigualdad estructural tiene que haber un detonante, algo que nos haga plantarnos y plantearnos ciertas cuestiones para ver hasta qué punto seguimos sosteniendo un sistema que no nos sostiene".
Nacida en Lugo en 1989, la escritora, que actualmente reside en Madrid, ha querido plasmar los idiolectos de aquella zona de Galicia, sin rehuir que se trata de una obra "muy apegada a la oralidad".
"En la construcción de voces -prosigue- ya sea de señoras más mayores como de adolescentes, quise que se respetara la variante dialectal del área de Finisterre. Fue algo muy consciente y a la hora de traducir, en el caso del catalán, lo hice muy estrechamente con Eduard Velasco para que se vea la dialectización, que el lector note la lengua propia de ese territorio".
Además, defiende que la literatura es una herramienta que debe permitir tocar todo tipo de cuestiones, "debe ser un espacio de libertad absoluta", apunta.
Citando al filósofo y antropólogo Claude Lévi-Strauss, indica que en el lenguaje confluye el lenguaje sonoro, la música y el sentido, la parte mística.
"En esta novela, que va a la raíz del lenguaje, hay también unas mujeres que con su gesto en el encaje de bolillos, crean un tejido, pero van más allá de la materia en sí. Palillear es hacer que el mundo funcione", señala.
Historia de redes, en todos los sentidos de la palabra, que Nerea Pallares tiene previsto presentar en Camariñas en Semana Santa y comprobar sobre el terreno cómo se recibe su relato, en el que los bolillos se entremezclan con leyendas ancestrales, vídeos de TikTok o el tráfico de drogas.
Sin embargo, no está muy nerviosa porque en la cercana localidad de Laxe (A Coruña) ya la presentó hace un tiempo y las mujeres que acudieron al acto dijeron haberse sentido "bien representadas". EFE
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