Eiza González lleva años siendo la única mujer en los créditos de películas de acción al lado de nombres como Jake Gyllenhaal, Dwayne Johnson o Jason Statham. Pero hay una persona que, antes que todos ellos, apostó por ella cuando nadie más lo hacía, y la actriz lo recuerda en una reciente entrevista con The Hollywood Reporter a propósito de su nuevo proyecto, 'I Love Boosters', la película del director Boots Riley donde comparte créditos con Demi Moore y Keke Palmer.
La historia empieza antes de todo eso, cuando González llegó a Los Ángeles en 2013 con una carrera televisiva en México a sus espaldas. Había debutado a los 16 años en la telenovela infantil 'Lola, érase una vez' y luego protagonizó el sitcom de Nickelodeon 'Sueña conmigo', pero cruzar la frontera hacia Hollywood significó comenzar prácticamente de cero.
Durante años anduvo entre audiciones sin mayor suerte, hasta que apareció Francine Maisler en su camino. Maisler, considerada una leyenda en su campo, estaba en búsqueda de una actriz para acompañar a Jon Hamm en 'Baby Driver' el thriller de acción de Edgar Wright que se estrenó en 2017.
La competencia no era poca. González se enfrentó a nombres mucho más reconocidos que el suyo, y las probabilidades no estaban de su lado. Pero Maisler vio algo que los demás no vieron. "Yo competía contra muchos nombres grandes", confesó la actriz en la entrevista. "Pero ella luchó por mí y dijo: 'Hay esta chica aleatoria de la nada, de México, que creo que deberías contratar'".
Ese gesto lo cambió todo. Wright le dio el papel y 'Baby Driver' se convirtió en el gran punto de quiebre de su carrera. González interpretó a Darling, la novia de Jon Hamm, en una película que recaudó más de 226 millones de dólares en taquilla y se consolidó como uno de los mejores thrillers de acción de esa década.
Lo curioso es que González no se limitó a cumplir con el guion. Desde ese primer rodaje ya empezaba a moldear a sus personajes con ideas propias. Para 'Baby Driver' sugirió que Darling tuviera una energía infantil y libre, conectada con cosas como las paletas y el chicle.
En el último plano general del rodaje le preguntó a Wright si podía intentarlo con burbujas de chicle. "Edgar dijo: 'Están planeando un atraco, pero bueno, claro.' Y me dejó hacerlo. Y luego le encantó", recordó.
Desde entonces, su carrera tomó un giro claro hacia el cine de acción: trabajó en varias producciones junto a grandes estrellas masculinas y participó en hasta tres películas de Guy Ritchie. Pero eso también trajo un patrón que ella misma describe con cierta ironía: siempre era la única mujer en el call sheet, rodeada de hasta cinco hombres. "Siempre me he preguntado por qué me escogen para ese tipo de cosas", dijo.
Con 'I Love Boosters', eso cambió por primera vez: la producción de Boots Riley reunió a un elenco casi completamente femenino, con Keke Palmer, Naomi Ackie, Taylour Paige, Poppy Liu y Demi Moore, además de una directora de fotografía mujer, una "hermandad" (como la definió Eiza) que giró en torno a las experiencias compartidas de las mujeres de color en la industria.
La actriz sigue adelante con varios proyectos: ya terminó la segunda temporada de 'El problema de los tres cuerpos' en Netflix y prepara 'Iron Jane', un drama sobre fisiculturismo femenino que ella misma describe como una mezcla entre 'Yo, Tonya' y 'Requiem por un sueño'.
Entre sus pendientes, segura que le falta a su filmografía una cinta de romance: "Nunca he hecho una comedia romántica, y soy una romántica empedernida y siempre lo he querido", confesó.
Sin embargo, mientras eso pasa, puede presumir de ser uno de los rostros recurrentes de un director que ha puesto en el mapa de Hollywood a una actriz mexicana que dio el gran salto de las telenovelas a la pantalla grande con el pie derecho.
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Ni Edgar Wright, ni Guy Ritchie: Eiza González confiesa quién la ayudó a hacerse paso en Hollywood: "ella luchó por mí"
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Espinof
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Joel Calata
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