Ni maldiciones ni fantasmas: esta es la triste historia tras La Atalaya de Ciudad Real, el sanatorio franquista más pervertido

Ni maldiciones ni fantasmas: esta es la triste historia tras La Atalaya de Ciudad Real, el sanatorio franquista más pervertido

¿Algún fan de Carles Porta en la sala? Si has visto ‘Crims’ o algunas de sus otras series documentales, ya conoces el enorme impacto que cosecha el true crime catalán. Pero Ciudad Real tiene su propia crónica negra. Y es quizá uno de los relatos más oscuros y desconocidos de nuestro país. Y, por ello, más interesantes de desentrañar.

Si cada ciudad tiene su cerro maldito, a las afueras de Ciudad Real destaca La Atalaya, con vistas privilegiadas y una leyenda que lleva décadas alimentándose sola. Lo tenemos todo: dama de blanco, psicofonías y hay algo mucho más prosaico y más triste, que no es otra cosa que un edificio que nunca sirvió para su objetivo y alberga una tragedia que la mitología terminó devorando.

Con t de tuberculosis, no de terror. En 1943, el ayuntamiento de Ciudad Real compró esos terrenos. A petición del Patronato de Tuberculosos, La Atalaya formaba parte de un plan franquista de treinta y cinco sanatorios antituberculosos repartidos por toda España. El cerro cumplía la condición exigida por el concurso nacional: aislamiento suficiente para evitar contagios, pero no tanto como para dificultar el acceso.

En 1954 empiezan las obras y en febrero de 1955 ya estaba lista la primera planta, con capacidad para trescientas camas. El problema es que la medicina iba más rápida que el ladrillo: para cuando el edificio se pudo estrenar, los antibióticos ya habían reducido drásticamente los casos de tuberculosis en España. Antes de albergar un solo paciente, el sanatorio nacía obsoleto.

Sin oficio ni beneficio. Buen enclave y buen ladrillo, pero tocaba reformar. En 1961, la titularidad del edificio pasó al Patronato Nacional Psiquiátrico. Las obras van todavía más lentas y no concluyen hasta 1970. Un año después, en 1971, el edificio abre al fin sus puertas como centro regional para personas con discapacidad psíquica. O así se definía.

Y funcionó así durante veinticinco años, hasta su cierre definitivo en 1996. A partir de aquí se abandona. Telarañas, hurtos, ruidos y una leyenda negra que coge fuerza: rumores de malos tratos a los internos, gritos de tortura que aún se escuchan y una figura de tres metros paseándose por los pasillos vacíos. Ya quisiera Slender Man o el monstruo de ‘Backrooms’ tener tanta prestancia.

La tragedia real ocurrió. Pascua de 1987, madrugada del 20 de abril. No es una canción. Esa mañana, un agente de policía de 33 años, Isidro Mejías, descarga su arma reglamentaria contra un Citroën Visa donde se encuentra una pareja de jóvenes, María del Mar Perales Serrano y Alfredo Lozano Galán, de 19 y 21 años. Después se mete en el propio coche de las víctimas y se disparó en la sien. ¿Qué acaba de pasar? El diario Lanza tituló la portada del 22 de abril: "Un policía, presunto autor de la muerte de dos jóvenes en La Atalaya".

Los seguros de las puertas estaban echados, lo que sugiere que la pareja vio venir el peligro y trató de protegerse encerrándose dentro. Según los allegados del agente, casado y padre de dos hijos, llevaba una vida normal y no tenía problemas graves conocidos; la familia de las víctimas tampoco lo conocía de nada. Sin móvil, la leyenda urbana rellenó después con crímenes pasionales, sectas y maldiciones. Hoy una placa en el lugar recuerda a los jóvenes fallecidos.

La dama del camisón blanco. Aquí no acaba la cosa. Porque la mujer fantasmal, vestida de blanco, cuya figura aparece proverbialmente en la curva de acceso al antiguo sanatorio, ha sido vista por motoristas y conductores durante décadas. Varias personas entrevistadas para Misterios Conquenses aseguran lo mismo. No es raro encontrar a alguien que ha visto a alguien y confirma que sí, que este motivo folclórico se repite aquí más que en ninguna parte.

Las fotos de siluetas difíciles de explicar tomadas por Carlos Torrijos, las luces en el cielo grabadas por testigos y recogidas en su día por TVE en 2004… hasta Iker Jiménez se hizo eco y convirtió a La Atalaya en territorio de referencia del misterio manchego.

¿De dónde viene? La teoría dice que era una paciente del psiquiátrico infantil que se abalanzó por una ventana, o que era una niña secuestrada y asesinada en el lugar —no hay constancia policial de este secuestro—. Incluso, que enlaza con una aparición previa de 1939, semanas antes de acabar la Guerra Civil, cuando varios testigos aseguraron ver durante noches sucesivas a una mujer de blanco que irradiaba luz propia.

Demolición y fin de la maldición. En 2007, el edificio se tirió oficialmente por ruina; extraoficialmente, para "acabar con el mal". El abandono dejó estructuras en condiciones peligrosas. Pero ni siquiera eso funcionó del todo: meses después del derribo se encontró cerca del lugar el cadáver calcinado del portero de una discoteca cercana. Y la leyenda lo incorporó de inmediato a su relato.

El dolor viene de atrás, como siempre. En los Cuadernos de Estudios Manchegos (nº49) está documentada la prolongada persecución inquisitorial de hechicería y brujería en la actual provincia de Ciudad Real, donde identifican casos de tortura como el de María de Lao. Hoy el cerro es parque forestal municipal, con rutas de senderismo, zona infantil y merenderos. Conviven ahí, sin demasiado conflicto, el ciudadrealeño que sale a hacer deporte y el que sube de noche buscando la curva de la dama.

Su propio videojuego. El estudio local Sonrisilla Games —formado por la diseñadora Marta Ruiz ('Waxipola') y el desarrollador Samuel Sanjuan ('SamKnight')— está terminando 'Historias de la Atalaya - El Brujo', una aventura gráfica de terror ambientada en el cerro. El proyecto nació tras el evento de desarrolladores Guadalindie, en Málaga. Y, al parecer, ha exigido a sus creadores bastante trabajo periodístico: recogida de testimonios orales, contraste de sucesos reales y entrevistas con quienes vivieron de cerca la historia del sanatorio.

El juego saldrá en meses y mezclará la crónica negra de 1987, el mito del brujo de La Atalaya y la brujería popular documentada en la zona. Detrás hay terror, pero también la reivindicación del potencial narrativo de Ciudad Real hecha por desarrolladores locales, en una región que ni siquiera tiene todavía una titulación universitaria en diseño. Cerros áridos, al fin y al cabo.

Imágenes | Propiedad de Emilio Martín Aguirre

En Xataka | Auge y caída de los imperios europeos: un viaje de 550 años de colonialismo a través de un esclarecedor gráfico

En Xataka | La muerte de un imperio es el nacimiento de otro: el gráfico que repasa la historia de las civilizaciones desde hace 4.000 años

-
La noticia Ni maldiciones ni fantasmas: esta es la triste historia tras La Atalaya de Ciudad Real, el sanatorio franquista más pervertido fue publicada originalmente en Xataka por Isra Fdez .

Julio 13, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 21 visitas 2284988

🔥 Ver noticia completa en Xataka.com 🔥

Comentarios

Comentar

Noticias destacadas


Contáctanos

completa toda los campos para contáctarnos

Todos los datos son necesarios