Nairobi, 5 jul (EFE).- El Gobierno de Nigeria denunció este domingo el reciente "asesinato" de dos nacionales en Sudáfrica, país inmerso en una oleada de violencia xenófoba y protestas contra migrantes africanos.
"Estos dos asesinatos se producen en un momento en que los extranjeros están siendo blanco de ataques injustificados en Sudáfrica", publicó el Ministerio de Asuntos Exteriores en su cuenta de la red social X, donde condenó los hechos.
Las dos víctimas murieron el pasado 28 de junio, unos sucesos que ocurren en un contexto en el que grupos antiinmigración sudafricanos "generalizan erróneamente y catalogan como delincuentes a nigerianos respetables, trabajadores y con buenas intenciones".
La primera víctima fue Musa Yunana Joe, conocido como 'Big Joe', quien murió en la ciudad de Witbank (noreste) después de que unos atacantes aún sin identificar le asaltaran frente a su tienda.
Nigeria también acusó a la Policía Metropolitana de Tshwane de matar en Pretoria a otro ciudadano nigeriano, identificado como Emeka Charles Iregbu, mediante el uso de "espantosas técnicas de interrogatorio".
Además, dijo que "esos mismos agentes" fueron presuntamente responsables de la muerte el 20 de abril de otro nigeriano llamado Nnaemeka Mathew Andrew Ekpenyong, en lo que describieron como una "ejecución extrajudicial".
"Su caso sigue pendiente; no se ha realizado ningún arresto, a pesar de que los cuatro agentes implicados son conocidos por el Servicio de Policía de Sudáfrica (SAPS)", añadió.
Por todo ello, Nigeria instó a Sudáfrica a llevar a cabo investigaciones "urgentes" sobre los dos asesinatos y varios otros casos pendientes de "ejecuciones extrajudiciales" de ciudadanos nigerianos en Sudáfrica.
"Si la situación persiste, todas las opciones permanecen sobre la mesa, algunas de las cuales se activarán si no se aborda la tendencia inculta y provocadora de intolerancia y el comportamiento al estilo del apartheid de Sudáfrica contra los extranjeros", concluyó el ministerio.
Miles de personas tomaron las calles de Sudáfrica el pasado martes en marchas convocadas por grupos antiinmigración, que dieron ese día como fecha límite a los indocumentados de otros países africanos para abandonar el país.
Los convocantes culpan a estos migrantes de los problemas económicos del país, la deficiente prestación de servicios públicos o las altas tasas de delincuencia, y han llegado a impedir que accedan a atención médica y a educación en instalaciones públicas.
Frente a esta situación, Zimbabue, Ghana, Nigeria, Uganda, Kenia, Mozambique o Malaui han repatriado a cientos de ciudadanos que solicitaron regresar a sus países de origen por miedo a los ataques xenófobos.
El Gobierno sudafricano, por su parte, ha condenado estos ataques, aunque ha reivindicado su derecho a frenar la inmigración irregular.
Las tensiones xenófobas son un problema recurrente en Sudáfrica y, a menudo, han desembocado en oleadas de protestas violentas, especialmente en los barrios más vulnerables. EFE
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