SEÑOR DIRECTOR:
Un reciente informe publicado por la Defensoría de la Niñez, nos muestra un panorama preocupante sobre la desprotección de los niños ante la tecnología. Según él, más del 90% de los niños y niñas cuenta con conexión a internet en su hogar y el promedio de edad para acceder al primer celular ha descendido de 11 años en 2016 a 8,6 años en 2022. Hoy nuestros niños están más conectados que nunca, pero también más desprotegidos y las niñas están en mayor riesgo.
El ciberacoso y el contacto de menores de edad con desconocidos fluctúan entre el 15% y el 30%, superando el promedio de la OCDE. Además, un 61% siente la necesidad de revisar constantemente su celular y un 42% ha intentado reducir su uso sin éxito.
A nivel institucional, el panorama es desalentador: no existe un marco regulatorio al respecto y las iniciativas para abordar el problema están dispersas y desarticuladas.
Es urgente que el Estado, la sociedad civil y las empresas articulen esfuerzos con un objetivo común para establecer marcos claros de responsabilidad para las plataformas digitales, invertir en educación digital y acompañar a las familias con herramientas prácticas.
El equilibrio es crucial: reconocer que la tecnología es una herramienta cuyos efectos dependen de su uso, de las capacidades que se desarrollen para incorporarla y del marco regulatorio que la contenga.
Ana María Raad
Directora ejecutiva Fundación Reimagina
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