A los quince años, una tarde cualquiera sintió que una de sus piernas estaba inflamada y caliente. El diagnóstico fue inmediato. Tenía un tumor maligno: sarcoma de Ewing. La vida de una joven que se quebró por completo a partir de una enfermedad que desconocía. Atravesó quimioterapias, tratamientos, mudanzas, cambios físicos y pérdidas, pero nunca perdió la esperanza. Hoy, con 25 años y curada por completo, cuenta su experiencia en otro capítulo de Voces
completa toda los campos para contáctarnos