En las entrañas de la comarca leonesa del Bierzo, allí donde el carbón fue el rey absoluto durante décadas, el silencio de las galerías abandonadas e inundadas está a punto de romperse. Pero esta vez no habrá picos, ni vagonetas, ni mineral negro. El nuevo oro de la cuenca minera es el agua, y los encargados de extraer su potencial vienen de los Alpes. La compañía energética suiza Alpiq ha puesto sus ojos en este legado industrial en ruinas para transformarlo en una colosal "batería" natural que promete ser el motor energético del futuro en España.
Una compra millonaria en El Bierzo. La noticia que ha sacudido el panorama energético local e internacional es la adquisición del macroproyecto "CDR Navaleo" por parte de la multinacional suiza Alpiq, como han detallado en su nota de prensa.
Sin embargo, como describen medios locales, este proyecto de almacenamiento de energía hidroeléctrica por bombeo había sido desarrollado inicialmente por Erbienergía, una sociedad impulsada y controlada por el conocido empresario minero Manuel Lamelas Viloria. A pesar de la venta, la promotora berciana mantendrá una participación en la sociedad para seguir colaborando y apoyando su desarrollo sobre el terreno.
Las cifras del proyecto son colosales. Aunque hace dos años el proyecto ya logró una potente subvención de 35,5 millones de euros del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), la inversión total necesaria para levantar esta megaestructura es mucho mayor.
Ahora, según adelantan en ElDiario.es, el presupuesto estimado supera los 300 millones de euros, pero otras fuentes elevan la cifra de inversión por encima de los 400 millones, situándola en una horquilla de entre 420 y 450 millones de euros.
¿Y por qué España? Para entender la magnitud de Navaleo, hay que mirar al cielo. España tiene objetivos muy ambiciosos de penetración de energías renovables, como la solar y la eólica, pero estas fuentes son intermitentes: no siempre hace sol o sopla el viento cuando encendemos el interruptor en casa. Por eso, el sistema eléctrico necesita urgentemente "almacenamiento y flexibilidad para garantizar la estabilidad de la red", explican desde la empresa helvética.
Ahí es donde entra esta central, que aportará 535 megavatios (MW) de capacidad flexible a la red española, según medios locales. Para hacerse una idea de su tamaño, la actual vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, señaló durante una visita a la zona que "todos los edificios residenciales de la provincia de León podrían ser abastecidos con la producción anual de este CDR de Navaleo", como han recogido en El Economista.
El impacto trasciende las fronteras españolas. Para entender el fenómeno hay que configurar la importancia de la infraestructura. La Comisión Europea ha incluido a Navaleo en su lista de Proyectos de Interés Común (PCI), destacando su valor estratégico para la seguridad energética de todo el continente, lo que además le abre la puerta a mejor financiación a través del Banco Europeo de Inversiones.
Para la compañía helvética, que lleva 25 años operando en el mercado español, este es un hito mayúsculo: se trata de su primer proyecto hidroeléctrico de gran envergadura fuera de Suiza.
La ingeniería detrás de la "batería". El mecanismo técnico es tan fascinante como colosal. La instalación funcionará mediante un sistema de almacenamiento de energía hidroeléctrica por bombeo en circuito cerrado.
En la práctica, consiste en aprovechar las aguas subterráneas de las antiguas explotaciones mineras, como han explicado en los medios locales. El sistema bombeará agua desde la zona del río Tremor hacia una cota más alta, donde se almacenará en una balsa. Cuando el país necesite electricidad, se soltará ese agua por una gran tubería para que pase por una turbina y genere energía. El diseño de este circuito cerrado proporcionará a la red eléctrica al menos ocho horas ininterrumpidas de almacenamiento de energía, actuando literalmente como una inmensa batería recargable de agua.
Pero, ¿una mina abandonada? Utilizar una antigua mina de carbón plantea dudas obvias sobre la toxicidad. Actualmente, las minas abandonadas están inundadas y sus aguas contienen minerales y contaminantes. Lejos de ser un problema, este es uno de los mayores valores añadidos del proyecto. La central se llama "CDR" precisamente porque es una Central Depuradora Reversible. "A través de nuestro activo vamos a ofrecer flexibilidad y almacenamiento, pero también vamos a ofrecer un beneficio ambiental. Vamos a drenar el agua contaminada de las minas y a depurarla", explica Amédée Murisier, directivo de Alpiq en declaraciones a El Economista.
De este modo, se transforma un pasivo ambiental y un terreno degradado en un activo energético limpio. Además, la viabilidad está asegurada: la compañía cuenta ya con una concesión de agua otorgada por un período de 75 años, lo que garantiza la continuidad operativa a largo plazo.
Previsiones y plazos. El macroproyecto se extenderá por los municipios bercianos de Torre del Bierzo, Castropodame, Congosto y Molinaseca, zonas duramente castigadas por el cierre de la minería. En cuanto a los plazos, hay ciertos matices. Mientras que el Grupo Viloria confiaba en arrancar la construcción este mismo año, los nuevos dueños suizos aplican su conocida precisión y cautela. Amédée Murisier advierte de que aún queda por delante un año y medio de trabajo para afinar los estudios geológicos y la ingeniería de detalle antes de tomar la decisión final de inversión. Lo que es seguro, y en lo que coinciden todos los actores, es que la central entrará en operación comercial a principios de la década de 2030.
Donde antes los mineros leoneses bajaban a las entrañas de la tierra para arrancar carbón a golpe de pico, en pocos años fluirán miles de litros de agua depurada empujados por la tecnología suiza. El proyecto de Navaleo no es solo una obra de ingeniería faraónica; es la metáfora perfecta de la transición energética. Una economía circular de manual que demuestra cómo los viejos fantasmas industriales del Bierzo pueden reconvertirse, lavarse la cara y acabar siendo la llave maestra para asegurar el futuro verde y eléctrico de España.
Imagen | Freepik
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La noticia
No sabemos qué hacer con las viejas minas de carbón. La idea de Suiza es convertirlas en una "batería" gigante
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alba Otero
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