¿Qué dice de ti la música que escuchas? ¿Y qué dice de nosotros, como sociedad, la música que se publica? Un grupo de científicos de la Universidad Queen Mary de Londres (QMUL) ha intentado responder esas y otras cuestiones analizando decenas de miles de canciones estrenadas entre 1960 y 2023. El resultado es un vasto estudio que acaba de publicarse en Nature y deja botando una conclusión fascinante: en las últimas seis décadas el pop se ha vuelto más deprimente.
La pregunta es obvia: ¿Por qué?
Mucho más que música. Cualquiera que haya escuchado música mientras trabaja, hace deporte o sencillamente camina por la calle habrá experimentado que las canciones son muchos más que una expresión artística: son también una poderosa palanca capaz de alterar nuestro estado de ánimo. No solo eso.
La música, desde la más sofisticada a la más popular, apunta directamente a nuestras emociones y obsesiones. Conscientes de ello un grupo de investigadores entre los que se cuenta Vjosa Preniqui, de la Universidad Queen Mary, decidió hace un tiempo lanzarse a un ejercicio peculiar: coger decenas de miles de canciones mainstream y analizar su letra para saber de qué hablan.
Casi 400.000 temas. El equipo examinó más de 380.000 canciones publicadas entre 1960 y 2030, horas y horas y horas de música compuesta por artistas de varias generaciones que se dedican a cantar sobre sus obsesiones.
Para ser más precisos, los investigadores trabajaron con dos grandes archivos musicales. El primero consta de más de 377.000 canciones con letras en inglés estrenadas entre 1960 y 2010 y que se han sumado a la base de datos WASABI. El segundo lo componen 5.500 canciones extraídas de las listas de Billboard y que abarcan un período mayor que se extiende desde inicios de los 60 a 2023.
Objetivo: el lenguaje. Para manejar semejante colección musical los investigadores recurrieron a la IA y técnicas de análisis del lenguaje. También centraron el foco en un aspecto muy concreto de las canciones: no les interesaba tanto la harmonía, instrumentación, ritmo o complejidad de las composiciones, como sus letras. El foco lo pusieron en el idioma, el lenguaje emocional y su relación con la moralidad. Es decir, ¿de qué hablaban las canciones? ¿De fidelidad, decencia y amistad o de conflictos, engaños y rebeldía?
El objetivo, como explican Preniqi y sus colegas en su paper, es examinar "la evolución de las expresiones morales en las letras de la música pop" durante seis décadas. Quizás suene muy abstracto, pero los investigadores prestaron atención a diez grandes tópicos atemporales: 'cuidado', 'daño', 'justicia', 'trampa', 'lealtad', 'traición', 'autoridad', 'subversión', 'pureza' y 'degradación'. También se fijaron en el artista que cantaba: si era un hombre, una mujer o un grupo mixto.
¿Qué averiguaron? Que la música popular actual resulta mucho más oscura que la que escuchaban nuestros abuelos y padres. Al comparar las letras de los 60 con las más recientes Preniqi y sus compañeros comprobaron que se han vuelto "cada vez más negativas". "Nuestros resultados revelan un aumento de los vicios morales y un descenso en las expresiones de virtudes, junto con un incremento del sentimiento negativo, la ira y el asco", explican en el artículo de Nature.
En resumen, hoy es mucho más fácil escuchar canciones que tratan sobre infidelidades, heridas o degradación que en los 60, cuando era más habitual cantar a la pureza o el cuidado mutuo. "Este cambio, que se extiende hasta la década de 2020 y varía según el género de los artistas, pone de relieve que las expresiones orientadas a los vicios y cargas de emotividad han cobrado cada vez más protagonismo en las letras de la música mainstream", concluye el estudio.
¿Puede irse más allá? La investigación aporta algunas cifras que ayudan a comprender mejor esa transformación. En WASABI las letras relacionadas con degradación se dispararon un 52%, las asociadas a daños un 49% y las referidas a engaños un 48%. Las referencias a actos subversivos también subieron un 41%.
En las listas de Billboard, que extienden la 'fotografía' hasta 2023, el panorama no es muy distinto: las referencias a engaños se dispararon cerca de un 71%, a la degradación un 62%, a la subversión un 50% y a las heridas un 36%.
Menos edificantes. Si nos fijamos en las letras que tratan sobre comportamientos 'virtuosos' la tendencia es la opuesta: las canciones que hablan de cuidar a otros se redujeron un 24%, las dedicadas a la pureza un 12% y las de lealtad un 11%. De nuevo la tendencia es similar en WASABI y Billboard.
Los investigadores sí apreciaron cambios en función del género del artista (los hombres y grupos mixtos parecen más dados a las letras negativas) o géneros musicales, aunque esos últimos datos deben manejarse con cuidado porque puede haber desequilibrios importantes en las muestras analizadas.
¿Y qué dicen los autores? Reivindican que su estudio nos ayuda a comprender tanto la evolución de la música popular como nuestras propias obsesiones. "La música es mucho más que entretenimiento, es una de las formas en que las sociedades cuentan historias sobre sí mismas. Al alanzar las letras de las canciones durante varias décadas podemos ver cómo evoluciona la expresión emocional y las narrativas morales con el tiempo", reflexiona Preniqi.
"Lo que descubrimos fue un cambio gradual que se alejaba del lenguaje asociado a virtudes como el cuidado y la decencia para orientarse hacia temas que reflejan el conflicto, el daño y otras preocupaciones morales. Estos patrones dependen de varios factores, como el género musical e impacto, pero ofrecen una perspectiva fascinante sobre la evolución de los valores culturales y la expresión emocional".
Imágenes | Spencer Davis (Unsplash), QMUL y Vjosa Preniqi et al. en Nature
-
La noticia
No sabemos si la música pop actual es mejor o peor que la de 1960, pero sí sabemos algo: es mucho más deprimente
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.
completa toda los campos para contáctarnos