Le quitas el precinto a tu nuevo móvil, lo abres y… bueno, ya no es ninguna sorpresa: viene sin cargador. Casi todo el mundo tiene uno (o varios) con USB-C que te podrían servir, pero ¿qué ocurre si tu nuevo teléfono tiene una carga rápida altísima? Pues que toca pasar por caja, pero cuidado al elegir qué compras: ni hace falta comprar uno carísimo ni tampoco quedarse con el primero que veas y que cueste tres euros. Lo importante es conocer lo que hay que mirar antes de elegir y eso es justo lo que te voy a contar a continuación.
Vamos al turrón con el primer filtro que vamos a utilizar a la hora de elegir cargador: la potencia de carga. Esto no tiene mucho misterio, puesto que se trata de la energía que es capaz de entregar y se mide en vatios (lo verás reflejado con una 'W'). Para saber cuál es el ideal para nosotros, lo primero es mirar la ficha o las especificaciones de nuestro dispositivo.
Por ejemplo, veamos el POCO X8 Pro. Si miramos, veremos cómo este dispositivo tiene una carga rápida máxima de 100 W, por lo que, si queremos aprovecharla al máximo, deberíamos buscar un cargador que entregue esta potencia. Cuidado con esto, puesto que es posible que nuestro dispositivo tenga también carga inalámbrica, en cuyo caso veremos dos valores en sus especificaciones.
Pequeño inciso para responder a una pregunta muy recurrente: ¿es la carga rápida perjudicial? Históricamente, esto se ha dicho en repetidas ocasiones porque este tipo de carga hace que se genere más calor y este es de las peores cosas que hay para la degradación de una batería. Sin embargo, ya hay experimentos que demuestran que, aunque hay más degradación, el impacto es mucho menor de lo que se creía.
Ahora, ¿qué pasa si mi cargador tiene 100 W de potencia y lo enchufo a un móvil con carga rápida de 45 W? Respuesta cortita y al pie: nada. El cargador puede tener muchísima potencia, pero siempre va a entregar a tus dispositivos la necesaria. Imagina esta potencia como un grifo de agua: puede echar un caño enorme, pero también se puede regular para que caiga un hilo de agua. Vamos a ver esto más detenidamente.
Como decimos, aunque un cargador tenga una potencia altísima, no quiere decir que se la vaya a entregar a tus dispositivos. Existe una especie de negociación entre el cargador y tu móvil para determinar cuánta potencia entregar o para regularla en determinados momentos de la carga (por ejemplo, antes de llegar al límite de carga que hayas establecido). A eso se le conoce como protocolo de carga.
Hay un protocolo de carga universal llamado USB Power Delivery (o PD) que, sí o sí, debe tener tu cargador. Los cargadores sin este estándar ya están un tanto desfasados, por lo que es posible que los encuentres a precios ridículos. Ahora bien, aunque este estándar es el universal, hay otros tantos. Y ahí es donde podríamos encontrar un "problema".
Además de PD, ya tenemos otros estándares como Programmable Power Supply (o PPS), una extensión de USB Power Delivery, pero además hay otros que son propios de ciertos fabricantes. Por ejemplo, marcas como OPPO cuentan con VOOC, así como Samsung tiene Super Fast Charging o Huawei tiene SuperCharge. Lo importante aquí es que te quedes con la idea de que, si tu móvil tiene en sus especificaciones uno de estos protocolos, lo ideal es que, para aprovechar al máximo su carga rápida, tu cargador también.
Si te pones a bichear cargadores en tiendas como Amazon, es muy probable que te encuentres modelos que, en su descripción, indican que tienen una cosa llamada GaN. ¿Qué significa esto? Se explica muy fácil: mientras que la gran mayoría de cargadores utiliza silicio (seguro que te suena con lo de moda que están las baterías de cabono-silicio), los cargadores GaN usan nitruro de galio.
En muy resumidas cuentas, este material es mejor y más eficiente que el silicio. Eso implica que tienen una mejor eficiencia a la hora de cargar y generan menos calor, algo que, como hemos dicho más arriba, está muy bien. Además, al disipar mejor la temperatura, los cargadores GaN son más compactos, lo que también es fantástico. ¿Es obligatorio que tu nuevo cargador tenga este material? No, pero si lo trae, mejor que mejor.
Lo esencial para elegir un cargador ya lo sabes, pero tres apuntes más. Lo primero sería mirar que el cargador esté certificado, especialmente con aquellas certificaciones más relevantes. Debería tener sí o sí el sello CE, que significa que cumple con la normativa de seguridad europea. Además de este, también puede tener otros de ciertas entidades como TÜV.
No sirve de nada comprar el cargador perfecto para tu móvil si luego no lo acompañas del cable correcto, puesto que estos también tienen que ser compatibles con la potencia que necesitemos. Importante mirar esto, pero también su compatibilidad con los distintos protocolos de carga, los materiales del mismo (si es trenzado, mejor) y su longitud.
Y por último, está el tema de los puertos de carga. Si solo tienes pensado cargar un dispositivo, con que tenga un puerto te vale. Ahora bien, como recomendación personal, yo no perdería de vista los cargadores con dos o más puertos, puesto que poder cargar varios dispositivos con un solo cargador es comodísimo y te ahorra un chisme menos. Eso sí, ojo a los puertos: no todos van a entregar la misma potencia y es posible que, al enchufar varios dispositivos a la vez, la potencia se reparta.
Este de la marca Ugreen es bastante versátil: tiene dos puertos USB-C y un USB-A que te puede ir genial para cargar un dispositivo como un smartwatch con algunos años a las espaldas, por ejemplo. Carga rápida máxima de 65 W, es un cargador GaN y es compatible con un buen montón de protocolos de carga. Cuesta 22,99 euros.
Este de Belkin es más económico (cuesta 20,65 euros), pero a cambio perdemos el puerto USB-A y tampoco es GaN. Tiene 60 W de potencia, pero divididos en dos puertos diferentes, por lo que cada uno llega hasta los 30 W. Este te puede ir muy bien si tienes un iPhone y buscas un cargador compacto.
Tenemos una opción muy similar a la primera con este cargador de Baseus. Al utilizar GaN tampoco es demasiado grande y cuenta tanto con dos puertos USB-C como con un puerto USB-A. Entrega también un máximo de 65 W de potencia y lo cierto es que su precio no es demasiado alto: sale por 27,99 euros
Si tu móvil utiliza el protocolo de carga HyperCharge de Xiaomi, entonces yo me tiraría directamente hacia el oficial del fabricante chino. Entrega hasta 120 W, no es tampoco demasiado grande y tiene un punto a su favor que no muchos cargadores tienen: incluye cable. Ahora mismo sale por 24,95 euros.
Para terminar, tenemos este de Anker, una de las marcas más populares. Este cuenta con dos puertos USB-C, así como un puerto USB-A. Además, tiene una potencia máxima de 65 W, tiene tecnología GaN y es bastante compacto. Es uno de esos que te llevarías a todas partes y solo cuesta 21,19 euros.
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Imágenes | Onur Binay, Vince Picipo, Ugreen, Belkin, Baseus, Xiaomi
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No te quedes con el primero que veas: qué cargador de móvil comprar sin gastar un pastizal y que sea fiable
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Juan Lorente
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