Sylvester Stallone era un treintañero muerto de hambre cuando decidió tomar el toro por los cuernos y comenzar a dibujar él mismo su camino hacia la fama. Harto de que no confiaran en él para interpretar personajes relevantes, decidió escribir un guion que le diera, por fin, un buen papel. En…
Artículo original publicado en SensaCine
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