El Ciudadano
El paso de los sistemas frontales por Chile ha dejado una huella contradictoria, por un lado estragos en infraestructura y viviendas, pero también un respiro hídrico que varias regiones no experimentaban en años. En zonas de Valparaíso, Atacama y Coquimbo, el agua caída ha sido comparable a lo que suele acumularse en cinco años o más, reactivando quebradas secas y devolviendo cauce a ríos que permanecían dormidos. No obstante, el alivio no ha sido suficiente para cerrar la brecha hídrica que arrastra el país
Según reveló el boletín hidrometeorológico de la Dirección General de Aguas (DGA), al 20 de julio los embalses del territorio nacional almacenan 4.316 millones de metros cúbicos, una cifra que se ubica 8,29% por debajo de los 4.706 millones registrados a fines de julio de 2025 y que dista aún más del promedio histórico mensual entre 1991 y 2020, fijado en 5.982 millones.
El sistema monitoreado por la DGA abarca 25 embalses distribuidos en nueve regiones, con una capacidad conjunta de 12.912 millones de metros cúbicos, de los cuales el 64% está destinado a riego, el 16% a generación eléctrica, el 12% a agua potable y el 8% a uso mixto.
Sin embargo, el mes de julio mostró una mejora significativa respecto al cierre de junio, cuando el volumen embalsado era de 3.661 millones. En las últimas semanas, los sistemas frontales aportaron 655 millones de metros cúbicos adicionales, una inyección de agua que, aunque bienvenida, no logra revertir la tendencia negativa que se arrastra desde años anteriores.
Según el informe de la DGA cinco embalses cuentan con un nivel de llenado que no supera el 20% de su capacidad, los cuales se ubican en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Maule y Biobío. La Paloma y Puclaro se encuentran al 17% de su capacidad, mientras que Lago Laja —el embalse de mayor capacidad del sistema con 5.582 millones de metros cúbicos— apenas alcanza el 17% con 953,4 millones acumulados. Peñuelas, en tanto, está al 11% y Tutuvén al 13%. El caso de La Paloma resulta especialmente revelador: con espacio para 750 millones de metros cúbicos, apenas guarda 124 millones, una situación que evidencia la precariedad hídrica que persiste en la zona norte.
En el extremo opuesto, Pangue, en Biobío, lidera con un 88% de llenado, seguido por Conchi, en Antofagasta, con 86%. En Coquimbo, donde la DGA monitorea ocho embalses, destacan Recoleta con 79%, Corrales con 78% y Culimo con 77%.
La comparación interanual indica que nueve embalses experimentaron una mejora en su volumen en los últimos doce meses, mientras que 16 registraron una reducción.
En Coquimbo, el embalse Recoleta pasó de 18 a 78,9 millones de metros cúbicos, lo que supone un salto del 338,3%. Cogotí subió un 123% y La Paloma avanzó un 115,7%, mientras que Culimo creció 42,9%. En Atacama, el embalse Lautaro experimentó un aumento un alza del 11,1%.
Sin embargo, La Laguna, en la cuenca del Elqui, cayó un 45,9% en el año; El Bato retrocedió 30,9%; Santa Juana perdió 12,5%; Puclaro bajó 12% y Conchi descendió 11,6%.
A nivel nacional, el saldo continúa siendo desfavorable: la reducción del Lago Laja, de 422,9 millones de metros cúbicos, al pasar de 1.376,3 a 953,4 metros cúbicos en doce meses, excede por sí sola la caída neta de todo el conjunto, que se sitúa en 390,1 millones.

El boletín de la DGA, que considera 78 estaciones meteorológicas, revela un contraste marcado entre el norte y el centro del país. En la macrozona norte, 16 de las 22 estaciones presentan superávit respecto al promedio histórico. Vallenar acumula 150 milímetros frente a un promedio de 27,1; Ovalle suma 209,4 milímetros contra una media de 69,5; y La Serena, con 117,1 milímetros, exhibe un superávit del 88,9%.
La situación es contraria en la macrozona centro, donde 22 de las 29 estaciones tienen déficit frente al promedio histórico. En Santiago, la estación del MOP acumula 135,9 milímetros, un 25,1% menos de lo normal, y en El Yeso el déficit llega a 32,3%. Los casos más críticos están en O’Higgins, con La Rufina en -55,2%, y en la Región Metropolitana, con Laguna Aculeo en -54,7%.
En la macrozona sur, 18 de las 21 estaciones registran más precipitaciones que en 2025, aunque cinco presentan superávit. Concepción acumula 403 milímetros con un déficit del 38,3%, mientras que El Llolly, en Los Ríos, muestra un superávit del 19,6%.
El respiro ha llegado, pero el déficit estructural persiste. Las lluvias de julio inyectaron agua a embalses críticos y cubrieron de nieve cordilleras que parecían despojadas, pero el promedio histórico sigue siendo una meta lejana. El verdadero desafío, más allá del alivio momentáneo, es sostener una recuperación que aún no se consolida y que, como muestran las cifras, enfrenta la desigualdad
A continuación puedes revisar el más reciente boletín hidrometeorológico de la Dirección General de Aguas:
Imagen destacada: Embalse Los Aromos | Foto: Agencia Uno
La entrada No todo fue desastre: lluvias dan respiro a embalses del país, pero déficit hídrico sigue lejos de cerrarse se publicó primero en El Ciudadano.
completa toda los campos para contáctarnos