En una sociedad donde los problemas para conciliar el sueño están en el orden del día, la promesa de tener un descanso profundo y reparador se ha convertido en uno de los grandes negocios del siglo XXI. Y ante una epidemia silenciosa de insomnio, millones de personas han recurrido a una farmacia paralela en la que no hace falta ninguna receta, puesto que productos como la melatonina, el magnesio o el CBD están al alcance de cualquiera.
La paradoja de la melatonina. Las autoridades sanitarias de Estados Unidos llevan años advirtiendo de un consumo drástico en el consumo de melatonina entre adultos. Se percibe aquí como una "hormona natural" y, por tanto, inofensiva, y aunque es cierto que tiene utilidad demostrada, la ciencia pide frenar el entusiasmo.
Aquí el ensayo de Duffy apuntaba a que a dosis bajas puede mejorar la eficiencia y duración del sueño, pero lo que se debe tener en cuenta es la importancia de seguir las indicaciones médicas para tener una dosis ajustada y controlada a la situación personal. Sí es cierto que todavía queda mucha investigación por delante para determinar la seguridad de la suplementación de melatonina, ya que algunos estudios apuntan incluso a un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca con la toma durante más de un año.
El CBD. El cannabidiol es otro de los protagonistas que cada vez comienza a tener más importancia en las estanterías de muchas personas que tienen problemas de sueño. A diferencia de la melatonina o el magnesio, el CBD es un compuesto que deriva del cannabis para poder "apagar" el ruido mental nocturno. Y aquí la ciencia apunta que el efecto del CBD es prometedor, pero todavía queda un gran camino por delante para determinar su seguridad.
Los estudios más sólidos concluyen que el CBD no es un sedante puro, sino que su mayor eficacia se observa sobre todo con los pacientes cuyo insomnio está directamente relacionado con la ansiedad o el estrés crónico, ya que puede modular la respuesta al estrés, reducir la rumiación nocturna y permite que el sueño llegue como un efecto secundario.
Pero tienen problemas. Ahora mismo, la inconsistencia comercial es un gran inconveniente del CBD, ya que gran parte de los fracasos reportados por los usuarios se deben a productos de venta libre que no tienen la pureza o la concentración adecuados.
El magnesio. Si hay un mineral que ha capitalizado la atención en internet durante los últimos años, es este. Se promociona como el ansiolítico y somnífero natural definitivo; sin embargo, la ciencia apunta a que están inflando bastante los efectos que tiene.
Aquí, como hemos repetido en muchas ocasiones, suplementar cuando no hay una carencia de este u otros minerales no es la mejor decisión. Y es que algunos ensayos pequeños señalan que formatos específicos como el bisglicinato de magnesio pueden aportar mejoras modestas en casos de insomnio leve, pero a nivel general, la comunidad científica concluye que su estatus de "píldora milagro" carece de un respaldo robusto.
Acudir al médico. En muchas ocasiones, cuando tenemos un problema, queremos recurrir a la pastilla milagrosa sin hacer nada más. Cuando se nos habla de mantener una buena higiene del sueño, alejando las pantallas de nuestra vista varias horas antes de dormir u olvidándonos de cenas copiosas, la verdad es que lo vemos complicado. O al menos más difícil que tomar una pastilla que nos venden, que nos hará dormir sin hacer nada más.
Es por todo esto que lo más recomendable siempre es acudir al médico para poder determinar lo que hay por debajo del insomnio, para poder tratar la raíz del problema y no poniendo parches encima, que es al final lo que se consigue con los suplementos.
Imágenes | diana.grytsku en Magnific
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La noticia
Nos hemos obsesionado con las pastillas "naturales" para dormir. El problema es que no estamos solucionando mucho
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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