Oxímoron

Los temas de la semana fueron, por supuesto, dos. El martes, el cambio de gabinete más rápido de la historia; una nueva muestra de la capacidad del gobierno de emergencia para actuar con celeridad y decisión ante las emergencias que él mismo provoca.

Y el miércoles, la aprobación por la Cámara de Diputados del mayor recorte de impuestos de las últimas cuatro décadas, una medida que significa miles de millones de dólares menos para el Fisco, y, por lógica consecuencia, sin duda permitirá acabar el déficit fiscal.

Entre tanta noticia positiva para la Patria, hay minucias que algunos insisten en destacar. Por ejemplo, el decreto 333 del Ministerio de Hacienda, revelado por The Clinic.

Este le quita al Ministerio de Salud el 2,4% de su financiamiento. Son $ 413 mil millones menos. El ajuste se centra en la Subsecretaría de Redes Asistenciales, al que se le quita el 11% de sus recursos, destinados a la red de hospitales públicos.

Asuntos sin importancia. Pero nunca faltan los majaderos que insisten en reclamar por todo.

Alcaldes, médicos y expertos en salud, siempre viendo la mitad vacía del vaso, ponen el acento en que esto significa menos plata para los hospitales.

Dicen que son $ 3.182 millones menos para el Sótero del Río, que cubre, con problemas constantes de sobredemanda y seguridad, a una amplia población del sur de Santiago. Abundan en que habrá $ 2.757 millones menos para el Salvador. $ 2.706 millones menos para el de Los Ángeles. Y así, con más de 80 hospitales de todo el país. También, alertan, se cortan fondos para los programas de atención primaria de los servicios de salud, para Fonasa, y para el programa de Atención Primaria de Salud (APS) Universal.

Afortunadamente, las autoridades han dado una explicación completa y suficiente a tales especulaciones malintencionadas.

“Nosotros vamos a pausar lo que estaba establecido para el 2026”, explicó el subsecretario de Redes Asistenciales. Es que este recorte en verdad no es un recorte: “Efectivamente, lo que hoy día no va a llegar como recurso, pero que no es un recorte, es una pausa respecto de recursos que estaban destinados a fortalecer la inscripción en APS”.

Es una “pausa respecto de los recursos”, no un recorte. ¿Ven que no hay de qué preocuparse?

El ministro de Hacienda fue aun más elocuente en su explicación:

“A veces uno, con menos recursos, hace más”, aseveró.

Clarísimo. Y cuando se le consultó qué significa eso, su respuesta fue que “eso es un tema del Ministerio de Salud”.

Los periodistas, molestosos, impertinentes, siguieron preguntando. Y le sonsacaron aun una última declaración: “Queremos proveer más servicio, mejores servicios, y estos ahorros son precisamente para eso”.

Detengámonos por un minuto en la lógica implacable, cartesiana, del discurso del ministro de Hacienda. Ahora quitarle miles de millones de pesos a la salud pública, “es precisamente para eso”. ¿Para qué? “Para proveer más servicio, mejores servicios”.

¡Aleluya! Hacienda ha descubierto la pólvora. Ha inventado un nuevo paradigma universal que pondrá fin a los problemas sociales: ahora para proveer más y mejores servicios, no hay que invertir más, sino menos.

¿Queremos tener una población más sana? Simple: ¡Gastemos menos en Salud! ¿Un Chile más educado? Pues sencillo: menos plata para Educación. ¿Un país más culto? Ya lo tenemos, gracias al 10% de recorte en Cultura, con “pausas respecto a los recursos” de museos, centros culturales y programas de fomento lector.

In your face Noruega, aprende Finlandia, hazte a un lado Canadá, toma nota Corea, roll over Beethoven, Alemania. Mientras todos esos losers mejoraron su red de protección social ampliando sus presupuestos públicos, invirtiendo más en salud y educación, dotando de más recursos a hospitales, colegios y centros culturales, nosotros, con la pillería del chileno, lo haremos al revés.

No todos entienden esta mirada innovadora. No faltan los majaderos que, presos de viejos paradigmas, atrapados en las antiguas convenciones, siguen temiendo que menos plata para hospitales y consultorios pueda ser una mala noticia.

Uno de ellos es el alcalde de Huechuraba, Maximiliano Luksic, quien pidió al gobierno “reflexionar sobre los recortes anunciados en Salud y las prioridades de Chile. La atención primaria ya está muy exigida. Cada peso menos es menos y peores atenciones médicas para los chilenos. No podemos dejar a nuestros pacientes a la deriva”.

¿Menos es menos? Lógica pasada de moda, cavernaria, la del señor Luksic.

Mismo error cometen los alcaldes que siguen reclamando por el recorte de las contribuciones, cuyos recursos hoy van a los municipios. Continúan atrapados en esa vieja lógica de que “menos es menos”.

Si el subsecretario de Desarrollo Regional ya les aclaró que la plata del Fondo Común Municipal “se va a compensar” en el Presupuesto (de donde saldrá ese dinero, quién sabe, seguro que en el Presupuesto también “con menos harán más”). Y que lo que no se compense, que no sabemos cuánto es (“hay una estimación”), pucha, dice el subse: “Es un dolor”.

No es fácil cambiar los paradigmas. Sin duda es por eso que en campaña se prefirió mantener en reserva esta estrategia genial. En Salud se prometió que habría 770 millones de dólares más, no menos: cerca de un 3% adicional al presupuesto, para lograr objetivos como “cero listas de espera, cero excusas y cero abandono estatal”.

En campaña, más era más. Ahora, menos es más. Bueno, en campaña también se iban a ir por arte de magia los 300 mil migrantes, había un plan detallado contra la delincuencia, se iban a acabar los “parásitos” del sector público, y se iban a cortar 6 mil millones de dólares sin tocar el gasto social.

Si el gobierno de emergencia provoca sus propias emergencias; si el déficit fiscal se soluciona recaudando menos; si las promesas no son promesas sino metáforas; si los problemas se arreglan sin planes; si la salud mejora cortando recursos; si los niños comen mejor eliminando el presupuesto para colaciones; si, en suma, el mantra oficial es que “menos es más”, tal vez la figura literaria que el presidente Kast sigue buscando para explicar la filosofía de su gobierno no es “metáfora”, ni “hipérbole”.

Tal vez este es el gobierno del oxímoron.

Mayo 23, 2026 • 2 horas atrás por: LaTercera.com 14 visitas 2123955

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