Diana Illa Cruz
Barcelona, 22 ago (EFE).- Tenía diez años cuando vio a Pedro Duque convertirse en el primer español en orbitar la Tierra y, aunque entonces creía que su sueño de ser astronauta era algo inalcanzable, Pablo Álvarez se entrena hoy con la Agencia Espacial Europea (ESA) para ser su sucesor tres décadas después.
Seleccionado en 2022 entre más de 23.000 aspirantes para convertirse en astronauta de carrera, el ingeniero leonés confiesa en una entrevista con EFE en el Museo de la Ciencia CosmoCaixa que, más allá de la Luna, su verdadera meta es liderar la primera misión espacial íntegramente europea.
"Mi misión soñada, por la que de verdad me sentiría orgulloso, sería despegar en una cápsula europea con un cohete europeo desarrollado por nosotros y que me den la responsabilidad de manejarlo y de estar ahí en la primera misión", destaca Álvarez.
A la espera de que se le asigne formalmente una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional (EEI) antes del año 2030, el primer astronauta español en 31 años califica su día a día como "el mejor trabajo del mundo".
"Es el entrenamiento más variado del mundo", subraya, pues en la promoción hay médicos, astrofísicos o ingenieros y el objetivo es "ponerlos a todos al mismo nivel" para realizar las tareas en órbita.
Hasta la fecha, Álvarez ha completado formaciones de ingeniería, mecánica orbital, biología, medicina, primeros auxilios y ruso, además de superar exigentes pruebas de supervivencia en agua e invierno, simuladores en centrifugadora, la obtención de la licencia de piloto de aviación y una expedición científica en velero.
El próximo paso es un curso de geología de un mes, con parada en Lanzarote, las Dolomitas, Alemania y Noruega, para tantear diferentes terrenos de cara a una posible misión a la Luna en unos años.
Una vez a bordo de la EEI, el ingeniero señala que un astronauta puede llegar a participar en entre 200 y 250 investigaciones distintas durante una misión de seis meses.
Sin embargo, recuerda que estas investigaciones las dirigen equipos especializados desde la Tierra, por lo que la tripulación en órbita se convierte en "sus ojos y sus manos en el espacio", e incluso en sus propios objetos de estudio.
Los proyectos realizados van desde ensayos de cristalografía proteica para diseñar fármacos en órbita que en la Tierra serían imposibles de desarrollar hasta análisis sobre la pérdida acelerada de densidad ósea que sufren los astronautas, clave para tratamientos contra la osteoporosis.
Todo este trabajo se desarrolla en un entorno con condiciones "únicas en el mundo", donde la ausencia de gravedad -la única variable constante a lo largo de la evolución de la vida terrestre- altera por completo el comportamiento de la materia y los seres vivos.
En medio de una nueva carrera espacial y con la misión Artemis II en el horizonte, Álvarez opina que Europa debe dar un salto frente a otras potencias globales en campos como la exploración humana, donde dice que el continente sigue estando "por detrás" -o de la mano- de la NASA.
"Es el momento de decidir dónde queremos estar dentro de 10 o 15 años: si queremos liderar, pilotar, tener capacidades propias o si queremos seguir siendo pasajeros", sostiene.
Cuantas más capacidades y tecnología propia tengamos, "más flexibilidad y variedad de misiones vamos a poder ofrecer a las distintas agencias", añade el astronauta español.
Asimismo, celebra que las últimas misiones espaciales y los fenómenos astronómicos estén sirviendo para despertar el interés de la sociedad por aprender sobre el cosmos y la posición de la humanidad en el universo.
En este sentido, Álvarez anima a las nuevas generaciones a no dejarse llevar por la inmediatez y a aprovechar todas las oportunidades que se les presenten: "Lleva mucho esfuerzo y paciencia, pero si lo haces con consistencia y de forma recurrente, la vida te lleva a sitios que ni te imaginas". EFE
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