Adrián Vázquez
Barcelona, 6 may (EFE).- El jugador argentino de hockey sobre patines Pablo Álvarez (San Juan, 1986), que ya ha anunciado que se retirará al término de la presente temporada, reconoce en una entrevista con EFE que "sería un sueño" poner el broche a su carrera conquistando la Final a Ocho de la Liga de Campeones que el Barça arranca este jueves.
"Con el aliciente de que es la última, claro que tengo un punto extra de motivación. Me encantaría poder retirarme, porque ya no queda nada y el tiempo pasa muy rápido, ganando la 'Champions'; sería, por supuesto, un sueño", admite el máximo goleador histórico del conjunto azulgrana.
En esa motivación también influye "la energía y la ilusión" con la que Álvarez percibe el día a día del vestuario. Un grupo en el que conviven generaciones distintas y en el que muchos de sus compañeros aún no saben lo que es levantar una 'Champions', un título que al Barça se le resiste desde 2018.
El argentino asume la responsabilidad de vestir la camiseta del club más laureado de Europa, con 22 títulos continentales, pero rehúye etiquetas y debates sobre si son o no favoritos. En un formato "tan corto como este", subraya, no hay margen para errores.
"En un partido puede pasar cualquier cosa. Creo que va a ganar el que más ganas tenga, siempre lo digo. Somos el Barça, tenemos un equipazo y muchísimo talento, pero no sólo nosotros, todos los equipos que están aquí tienen nivel. Esto se decide en los pequeños detalles y, sobre todo, en el que más lo quiera", reflexiona.
El estreno, este jueves (20.00 CET) ante el Sporting de Portugal, se presenta como un examen "complicadísimo". El conjunto lisboeta llega tras conquistar la Copa de Portugal y con un bloque que Álvarez define como "muy completo".
En este sentido, el jugador azulgrana insiste en que el desenlace pasará por quien sea capaz de imponerse en los momentos clave, sin que el precedente más reciente entre ambos -la derrota en la prórroga de la final del Mundial de Clubes, que privó al Barça de su séptimo título intercontinental (3-2)- deba tener un peso excesivo en el planteamiento.
"Son contextos totalmente diferentes. Es cierto que nos ha servido para trabajar cosas y analizar al Sporting, pero esto es otra historia. Tenemos que entrar muy bien desde el principio, porque en este tipo de competiciones no puedes regalar ni un solo minuto", asegura.
A sus 39 años, el sanjuanino sigue siendo el último en abandonar la pista del Palau Blaugrana. Álvarez estira cada sesión un poco más que el resto, afinando los remates a portería, como si los más de 700 goles que acumula en su carrera no bastaran para darlos por interiorizados.
"He podido ganar muchos títulos, pero estas son de las épocas más bonitas y especiales del año, porque no es fácil de alcanzar, no cualquiera llega. Estás rodeado de los mejores equipos, todos con el mismo objetivo de ganar, así que es un privilegio y un orgullo poder estar ahí", añade.
Ya recuperado de una lesión en el aductor de la pierna izquierda, que no pone en duda su presencia en Coimbra (Portugal), sede de la fase final, el argentino afronta su última gran cita continental con una calma construida a base de experiencia.
"Será por los años", ironiza. No en vano, acumula ya 43 títulos, entre ellos cuatro 'Champions', un palmarés que, lejos de invitarle a la complacencia, mantiene intacta su ambición de "poder competir al 100 %".
Con esa misma naturalidad repasa también los últimos meses, cuando el final empezó a tomar forma definitiva. En diciembre, el Barça le comunica que no continuará una vez finalice su contrato, el próximo 30 de junio de 2026. Entonces se abría un escenario nuevo para él.
"Ahí sí tenía ganas de seguir jugando", reconoce sin rodeos. "Tuve muchas ofertas, y estoy muy agradecido a todos los clubes que se interesaron. Lo estuve valorando mucho, pero al final fue una decisión familiar también", explica.
En ese horizonte surgió la opción de recalar en el Igualada Rigat para reencontrarse con viejos compañeros como Matías Pascual. "Hubo algo, pero no llegó a profundizar", admite, una posibilidad que quedó en segundo plano ante la opción de volver a vivir en Argentina.
Meses después, Álvarez acabaría confirmando su retirada. "Al final tomamos la mejor decisión, que es regresar a casa", resume.
Y añade: "Nuestra idea inicial era quedarnos a vivir en Barcelona, pero con los años te das cuenta de lo importante que es la familia. He estado muchos años fuera, casi más tiempo viviendo de este lado de lo que viví en Argentina, y llega un momento en el que sientes la necesidad de recuperar eso".
Una reflexión que no nace de la nostalgia, sino de la claridad. "He cumplido todo a nivel deportivo, he ganado mucho… es como decir: esta etapa está completa. Ahora toca otra, que es la familia, pasar más tiempo con ellos, recuperar años que hemos perdido. Tengo dos hijos y me gustaría que se críen también con la familia", argumenta.
Antes de acabar la entrevista, Álvarez levanta la vista hacia el techo del Palau Blaugrana, donde cuelgan las camisetas retiradas de leyendas como el 21 de Alberto Borregán (58 títulos), el 1 de Aitor Egurrola (78) y el 9 de Sergi Panadero (68).
Al ser preguntado por si le gustaría que su camiseta con el '7' colgara junto a ellas, responde: "Eso son palabras mayores. Yo estoy muy satisfecho con la carrera que he hecho, sobre todo con las personas que he conocido, más que con los títulos. Es un orgullo sólo estar en esa conversación". EFE
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