
Políticos y líderes de izquierdas, como el exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, el exlíder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn o la exministra de Trabajo colombiana Clara López, apoyarán al convoy humanitario que viajará el 21 de marzo a Cuba por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a la isla.
Esta iniciativa, llamada 'Nuestra América, Convoy a Cuba' y organizada por la Internacional Progresista, tiene como fin llevar ayuda humanitaria al país caribeño en medio del bloqueo económico, comercial y financiero por parte de Washington.
Según informa en su cuenta de Instagram, "decenas de parlamentarios y dirigentes de movimientos viajarán a La Habana con una misión de ayuda internacional". Entre los participantes figuran, además de Iglesias, Corbyn y López, el portavoz de los Comuns en el Congreso, Gerardo Pisarello, el líder sindicalista estadounidense Chris Smalls, la colombiana María Fernanda, el estadounidense Hasan Piker o el grupo irlandés de rap Kneecap.
20 TONELADAS DE AYUDA HUMANITARIA
El convoy llevará a la isla más de 20 toneladas de productos de higiene, medicamentos y alimentos mediante barcos por el Caribe y vuelos de carga procedentes de diversos puntos del mundo, como México, Estados Unidos, Argentina, Reino Unido o Francia, entre otros países.
Según recogen los organizadores en su página web, todos los participantes se encontrarán en el Malecón de la capital cubana, donde el convoy convergerá el 21 de marzo "en un acto de solidaridad con el pueblo cubano".
La propuesta surge tras el reciente endurecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, que incluyen medidas que afectan al suministro energético de la isla.
"La Administración (de Donald) Trump está asfixiando a la isla, cortando el suministro de combustible, vuelos y bienes esenciales para la supervivencia", señala la Internacional Progresista en su página web, donde anunció en febrero el lanzamiento de esta flotilla para "romper el asedio, salvar vidas y defender la autodeterminación cubana".
En los últimos meses, Cuba ha venido haciendo frente a una crisis de desabastecimiento de combustible que ha empeorado después de que Venezuela dejara de ser su principal proveedor a raíz de la nueva relación entre Washington y Caracas tras el arresto, a principios de enero del presidente, Nicolás Maduro.
Posteriormente, la Administración Trump aumentó el bloqueo sobre la isla y amenazó con aranceles a todas aquellos países, como era el caso de México, que continuarán suministrando petróleo a la pequeña nación caribeña.
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