En la reciente reunión que se realizó en Panamá, a la que asistió el ministro de Defensa Nacional y que fue presidida por el secretario de Guerra de Estados Unidos, se decidió seguir avanzando en la estructuración del Escudo de las Americas, una alianza liderada por los norteamericanos y que actualmente tiene 19 integrantes entre confirmados y los que aún lo están pensando.
La próxima reunión será en noviembre, fecha para la cual se espera que el Comando Sur de Estados Unidos, que se conoce como Southcom, esté en condiciones de presentar la organización y la estrategia de la alianza, lo que implica claridad en los objetivos, recursos, y su forma de uso. Llegar a noviembre con todo eso listo es un desafío no menor, más aún, considerando que la membresía es diversa y las realidades de cada uno muy dispares excepto sólo en una cosa, el común enemigo, los carteles narco.
Si tenemos claro que Estados Unidos es la principal potencia militar del planeta, superando ampliamente a todos los que la siguen juntos, ¿por qué es que necesita una alianza para combatir el crimen organizado? Las alianzas son necesarias cuando, a pesar del poder propio, por grande que este sea, no es capaz para manejar o resolver el problema, necesitando de terceros para poder hacerlo. Adicionalmente, permite que los esfuerzos a realizar sean más aceptables en términos políticos, como también si las cosas no funcionan bien, repartir las perdidas entre los integrantes, algo que se debe considerar cuando uno se embarca en una iniciativa de este tipo, una que independiente de que ellos lideran, puede terminar mal.
Estados Unidos está dando forma al Escudo de las Americas porque tiene claras sus limitaciones y particularmente las de sus tecnologías, algo que quedó claramente demostrado en Irán. Neutralizar y eliminar carteles o narcotraficantes que llevan su producción a Norteamérica no es tan simple como eliminar embarcaciones que navegan el Caribe o el Pacífico con destino a las costas estadounidenses. Estamos hablando de tener que operar en terrenos no siempre conocidos, donde el oponente juega de local. Es por eso que necesitan principalmente de los países desde donde sale la droga hacia a sus costas. Estamos hablando de los centroamericanos, los del Caribe, de Venezuela, Colombia y Ecuador.
Chile no es relevante desde la perspectiva de los objetivos del Escudo. Nosotros no exportamos drogas a Estados Unidos, pero sí le importa que Chile esté adentro por el liderazgo que ejercemos en la región. Esta alianza no tiene nada que ver con la Corte Penal Internacional, el gasto e inversión en defensa de Chile, las inversiones estratégicas chinas o de ser el patio trasero de alguien. Debemos siempre mirar el propósito de las cosas y guiar nuestras decisiones desde la perspectiva del interés y la seguridad nacional. Estados Unidos es y seguirá siendo nuestra principal relación estratégica, y nuestro segundo socio comercial.
Por Richard J. Kouyoumdjian Inglis, Vicepresidente ejecutivo de AthenaLab
completa toda los campos para contáctarnos