A fines de enero el ministerio de ciencias (ANID) publicó la propuesta anual de adjudicación del fondo científico y tecnológico (Fondecyt regular), que se hará efectiva en marzo. Se financiarán 680 proyectos. Solo 29 investigaciones (4,36%) de ese total corresponden al grupo de estudios de Sociología y Ciencias de la información, que incluye disciplinas tan fundamentales como la comunicación y el trabajo social.
Dentro de este exiguo 4,36% existen desigualdades adicionales. La primera es la centralización del desarrollo del conocimiento científico. El 72,4% de los proyectos (21) corresponden a universidades de la región metropolitana y el 27,6% (siete universidades y una fundación) a todo el resto del país. Existen más universidades en la RM. Sin embargo, hay que considerar que en las regiones vive el 60% de nuestra población.
La segunda desigualdad de este 4,36% es de género. El 62,1% de los proyectos seleccionados en este grupo de estudios corresponde a hombres y el 37,9% a mujeres. La subrepresentación de las investigadoras en Chile no se produce solamente en las áreas STEM (Ciencias, Tecnologías, Ingeniería y Matemáticas).
Instrumentos de investigación con financiamiento público como Fondecyt son altamente competitivos y lograr entrar en este circuito demora varios años. Por ejemplo, dentro del 4,36% que nos convoca, este año ocho de las once académicas con proyectos seleccionados fueron investigadoras responsables de a lo menos un fondecyt regular y una de un fondecyt iniciación. Cinco son profesoras titulares. Como se ve, adjudicarse este fondo impacta y alimenta el desarrollo académico. No obtenerlo implica, en la práctica, detener la posibilidad de financiar una línea de investigación por un plazo mínimo de dos años, el de la postulación y el siguiente.
En Chile se ha intentado reducir estas desigualdades en el sistema científico. En el punto 9.3 de las bases de este año se especifica que la lista de espera, compuesta solo por investigadoras, puede correr en marzo en tres situaciones puntuales: renuncia al proyecto y deuda de pensión alimenticia, poco probables, y la disponibilidad presupuestaria autorizada por el Ministerio de Hacienda. Las 161 investigadoras en espera abrigamos la esperanza de esta tercera posibilidad. Más aun considerando que del total de los 680 proyectos preseleccionados para 2026, el 71% corresponde a investigadores y un 29% a investigadoras.
Alcanzar el equilibrio de género es una meta imprescindible para el presente y futuro de la ciencia. Chile está avanzando en esa dirección y fondecyt es un instrumento clave para lograrlo. Si se adjudicaran los 161 proyectos de las investigadoras en lista de espera, el porcentaje de investigadoras responsables mujeres subiría al 42%. Es una importante oportunidad.
Por Rayén Condeza Dall’Orso, académica Facultad de Comunicaciones UC.
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