En 1915, D.W. Griffith estrenó una de las más incontestables obras maestras de la historia del cine, una película que cambió la narrativa visual para siempre... y que, al mismo tiempo, es uno de los títulos más racistas jamás filmados. Hablo de El nacimiento de una nación, claro, que ponía al K…
Artículo original publicado en SensaCine
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