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Pedro del Rey, el montador de 'Viridiana': "Buñuel me regaló su Rolex y nunca me lo quito"

Marina Estévez Torreblanca

Madrid, 21 abr (EFE).- Pedro del Rey (Madrid, 1931) ha montado algunas de las mejores películas de la historia del cine español e incluso mundial si se considera su trabajo en 'Viridiana' y 'Tristana' de Luis Buñuel, quien le regaló su propio reloj Rolex. "Desde entonces no me lo he quitado", cuenta a EFE este técnico que hizo un arte de su oficio.

Completamente lúcido a sus 94 años y tras montar más de 200 películas, entre ellas joyas como 'El cochecito', 'La gran familia', 'Atraco a las tres', 'La tía Tula' o 'Las cosas del querer', su historia se cuenta en el libro 'Pedro del Rey. Conversaciones con un montador de cine' (Anexo Editorial), de los profesores Manuel López Villegas y Luis Esquinas Chanes, que acaba de llegar a las librerías.

Cineastas como Carlos Saura, Jaime Chávarri, Martín Patino, Vicente Escrivá, Mariano Ozores, Francisco Regueiro, Manuel Summers o Jorge Grau confiaron en este profesional que comenzó su carrera como aprendiz, a los 17 años, en los ya desaparecidos Estudios CEA de la madrileña Ciudad Lineal, y que considera su oficio como "un arte".

Se inició como ayudante de José Antonio Rojo, su cuñado, otro de los grandes montadores de la historia del cine español, a quien considera su maestro, igual que luego él lo ha sido de otros profesionales como Carmen Frías, Elena Jaumandreu, José Luis Peláez o José Salcedo, además de ser profesor en la Escuela Oficial de Cine y en la ECAM.

"El montaje es el arte de unir diferentes planos para que tengan una coordinación perfecta unos con otros", detalla este poseedor de una trayectoria impresionante que le hace atesorar recuerdos y anécdotas como la del reloj que lleva en su muñeca mientras hace la entrevista.

"Cuando hacíamos 'Tristana' (1970) normalmente comíamos los dos solos en un mesón de Fuencarral. Buñuel no podía estar con mucha gente por el oído. Pero a algunos actores les molestaba y empezó a comer solo. Un día vino a mi mesa y me dijo: 'Pedro, tenía usted que estar trabajando' y yo respondí 'Don Luis, perdóneme pero son las 15:55 y me estoy tomando el café'. Entonces él se quitó el reloj y me dijo: 'Póngase este, que es el que vale'. Desde entonces no me lo he quitado", recuerda.

La anécdota es aún más interesante si se añade que fue Fernando Rey el que convenció al montador, que quería devolverlo, de quedarse el reloj: "Mira, lleva 10 años para hacerte un regalo desde 'Viridiana' (1961), y los dos sois igual de pesados con la puntualidad", le disuadió el actor, protagonista de esas dos películas españolas del genio aragonés.

Unos trabajos que para Pedro del Rey fueron "una delicia y muy divertidos", igual que los que desempeñó para Carlos Saura, con quien colaboró en media docena de títulos desde 'Los golfos' (1962), y al que consideraba "un amigo". Suya es una de las películas en las que más ha disfrutado: 'Carmen' (1983), donde siente que dejó una impronta más personal en algunas escenas.

¿Y qué es lo que, según él, llevaba a los mejores realizadores cinematográficos del país a elegirle para una labor tan fundamental?: "Yo tenía una costumbre, y es que según iban rodando, iba montando película sobre la marcha, y cuando terminaba el rodaje la película tenía hecho el montaje de Pedro del Rey. Y sobre ese montaje trabajaba con los directores, que son los que mandan", resume.

Pero antes de ponerse a trabajar, lo primero que hacía era estudiarse el guion y aprenderlo "página a página, incluidos los diálogos" para hacerse con los personajes y la trama. Con ello conseguía que "si una película tiene 4.000 planos, todos estén coordinados entre sí para que no produzca ningún salto ni sobresalto en el espectador".

Del Rey confiesa que hace años que va poco al cine, pero lo que ve en televisión -también ha trabajado en series como 'Los gozos y las sombras' o 'Proceso a Mariana Pineda'- le da la sensación de cierta falta de cuidado, al haberse acelerado la técnica del montaje con la digitalización -antes se cortaban y empalmaban físicamente las películas-.

"Ahora todo se hace con dos teclas y es muy fácil hacer un cambio de plano, creo que rápidamente se da por bueno. Pero nosotros empleábamos más tiempo y más atención para encontrar el punto exacto. No es tanto que se aceleren las películas, sino que a lo mejor se eligen momentos que no son los perfectos", reflexiona Del Rey, que en la actualidad siente más afinidad por el cine francés.

El bagaje biográfico y profesional del montador ha sido una mina para los autores del libro, como explica a EFE el catedrático y experto en Buñuel Manuel López Villegas (Almería, 1970). "Cuando conocí a Pedro hace 25 años me di cuenta de que no solo es su trabajo, es que su discurso es como escuchar una película" de la que se sacan infinidad de enseñanzas.

"Jaime Chávarri dijo una vez que hay que ver lo que aprendía cada vez que se sentaba en la sala de montaje con Pedro, porque tenía todas las claves del montaje cinematográfico, desde entrar en la mente de los directores a respetar el trabajo de los directores de fotografía o de los músicos", asevera el profesor.

Enseñanzas que además dejan clara la importancia de la técnica del montaje, porque "un buen material en manos de un mal montador puede acabar convirtiéndose en un desastre, pero un material malo puede acabar en algo que sea visible. Hasta ese punto es importante". EFE

(foto)

Abril 21, 2026 • 1 hora atrás por: Infobae.com 33 visitas 2012061

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