La visión más pesimista del futuro de la IA vaticinaba que la automatización de los procesos significaría la eliminación de muchos puestos de trabajo. Los más optimistas, aseguran que la IA no reemplazará a los empleados, sino que potenciará sus habilidades haciéndolos más productivos, lo cual se traducirá en jornadas más cortas.
Un análisis de Harvard Business Review, basado en ocho meses de observación en una empresa tecnológica de Estados Unidos con unos 200 empleados, revela algo muy diferente: la IA está haciendo que los empleados asuman más tareas, pero también que trabajen jornadas más largas.
Hacer más gracias a la IA. El estudio observó que el uso de IA en la empresa no simplificaba el trabajo, sino que lo expandía. Los investigadores observaron que tanto empleados, como gerentes de producto y diseñadores, comenzaron a utilizar IA por iniciativa propia, pese a que la empresa no les obligaba a ello. Lo que sí hacía era facilitar suscripciones empresariales a quien decidía usarla en su trabajo.
Ese uso hizo que los empleados comenzaran a afrontar cada vez más tareas, no solo dentro del ámbito de su puesto, sino que, por ejemplo, empleados del departamento comercial pedían ayuda a la IA para programar una herramienta que les ayude en su tarea. Los empleados argumentaban que, con la ayuda de la IA, tenían respuesta inmediata a sus ideas y proyectos, lo que les permitía sacar adelante más tareas.
El fin de los descansos. La ayuda de la IA y la eliminación de la fricción para iniciar nuevas tareas motivaba a los empleados a asumir cada vez más tareas, incrementando su carga de trabajo diario. Lo más curioso, es que los investigadores descubrieron que esa motivación adicional también implicaba que los empleados renunciaran a sus tiempos de descanso natural.
El incremento de la carga de trabajo, aunque fuera de forma voluntaria, incrementaba sus niveles de fatiga cognitiva y de agotamiento, influyendo en su capacidad de decisión. Al no tener que detenerse a reflexionar ante la hoja en blanco de un informe o simplemente a desplazarse hasta la mesa de un compañero para que le ayudara con una duda, los empleados soportaban un mayor desgaste mental. Ese agotamiento progresivo repercutía en un empeoramiento en la calidad del trabajo y en rotación de personal por burnout.
Ritmo acelerado y multitarea. El aumento de productividad inicial que proporcionaba la IA hacía posible que los empleados pudieran tener varios frentes abiertos. Los investigadores detectaron que los empleados encargaban una tarea a la IA (o incluso varias tareas en procesos paralelos) y, mientras obtenían un resultado, iniciaban una nueva tarea.
Esta práctica provocaba un estado de multitarea perpetua, con interrupciones frecuentes y un "malabarismo" entre distintas ideas y proyectos abiertos, que contribuía a agotar un poco más la capacidad cognitiva de los empleados.
Más trabajo para ti, más trabajo para otros. Atreverse a asumir tareas que no les correspondían, provocó a su vez una sobrecarga en la supervisión para los departamentos a los que sí correspondía.
Por ejemplo, si alguien del departamento comercial creaba un código para agilizar el análisis de sus datos de ventas, eso obligaba al departamento de ingeniería a revisar ese código para asegurarse de que sea correcto y seguro, incrementando su carga de trabajo con proyectos no planificados.
Límites borrosos entre trabajo y vida. Una de las consecuencias más notables es cómo la IA actúa como un "copiloto" siempre disponible, eliminando barreras entre el horario laboral y el personal. Los empleados que participaron en el análisis terminaron extendiendo sus jornadas laborales por iniciativa propia, revisando ideas o puliendo en casa los trabajos que habían iniciado con la IA.
Tal y como destacan sus autores, "las organizaciones podrían ver esta expansión voluntaria del trabajo como una clara victoria. Después de todo, si los trabajadores lo hacen por iniciativa propia, ¿por qué sería malo?". Sin embargo, esa aparente ventaja inicial para las empresas puede enmascarar un problema a largo plazo "el exceso de trabajo puede afectar el criterio, aumentar la probabilidad de errores y dificultar que las organizaciones distingan entre las verdaderas ganancias de productividad y una intensidad insostenible", señalan los investigadores.
El informe 'Barómetro de la IA en el mundo laboral' elaborado por PwC, corrobora que en empresas con una alta implementación de IA, la productividad se incrementa entre el 20 y el 30% de media, pero solo se mantiene en esos niveles si se acompaña de gobernanza ética y redistribución de esfuerzos. Sin estos ajustes, la promesa de eficiencia se convierte en una trampa de mayor esfuerzo individual que termina quemando a los empleados con mayor carga de trabajo y jornadas más largas.
Imagen | Unsplash (Christina @wocintechchat.com)
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La noticia
Pensábamos que la IA nos iba a quitar el puesto. La realidad es que nos está haciendo trabajar más y descansar menos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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