SEÑOR DIRECTOR:
La transformación del Sename en el Servicio “Mejor Niñez” fue verdaderamente uno de los actos legislativos más cosméticos y gatopardezcos del Estado chileno en la última década.
Trascendiendo gobiernos de distintas ideologías a raíz de la tragedia de Lissette Villa, se mantuvo la asfixiante pobreza de recursos humanos, financieros y de infraestructura, al punto de que el nuevo nombre resultó ser un vergonzoso chiste cruel.
Propongo que la prensa sincere la situación, denominándolo “Peor Niñez” hasta tanto no se corrijan con seriedad las groseras carencias para abordar a la niñez vulnerada en sus derechos.
Mario Waissbluth
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