No hubo muertos ni heridos de bala en esta circunstancia, porque la orden fue “disparar al aire”, para intimidar y amedrentar a la población, para asustar a los marchantes.
Gustavo Espinoza M. Periodista. Lima. 15/08/2026. Siete días después de haber asumido la Presidencia de la República, Keiko Fujimori dio por primera vez a la Fuerza Armada la orden de disparar contra multitudes congregadas en protesta por el alza de precios de los combustibles.
El hecho quedó registrado el 7 de agosto en las calles de Pucallpa, uno de los pocos lugares del interior del país en el que la flamante mandataria alcanzara una votación mayor que la de su adversario, el sicólogo Roberto Sánchez.
Curiosamente la vida puso a la hija del dictador contra sus propios electores, porque fueron ellos los primeros en salir a reclamarle por la adopción de medidas abiertamente antipopulares en la selva peruana,
No hubo muertos ni heridos de bala en esta circunstancia, porque la orden fue “disparar al aire”, para intimidar y amedrentar a la población, para asustar a los marchantes.
Pero ciertamente también para advertir al país, aunque la advertencia incluyó otras demandas: Tener paciencia y mostrar confianza, porque las cosas “se habrán de resolver más adelante”.
La respuesta, esta vez, fue de los transportistas: debe pedirles paciencia a los choferes asesinados por el sicariato y la extorsión, y confianza a quienes votaron por usted creyendo que sobrevivirían a la irresponsable decisión de apoyarla en los comicios del 7 de junio pasado. Lamentablemente no se podrá esperar que aprendan la lección y no cometan el mismo error en los próximos comicios. Ellos, ya no podrán concurrir a las urnas.
Como era previsible la acción desató la ira de muchos, y en pocos días toda la selva peruana, hasta Loreto. amaneció paralizada. Hoy, 14 de agosto, la protesta ha crecido y se extiende a cuatro regiones del país, sumando Arequipa, que recibe el 486 aniversario de su fundación española en medio de marchas populares, tumultos y protestas.
Este agitado escenario no debiera sorprender. La crisis nacional es tan severa que otros hechos de similar o aún mayor dimensión asoman en el horizonte. Por lo pronto los estudiosos del tema registran ya un dato preciso: 90 homicidios en 15 días de gestión gubernativa carga ya Keiko Fujimori en la pesada mochila que no puede esconder.
Y ello no obstante la suscripción de un acuerdo de “colaboración” en la lucha contra crimen con el Buró Federal de Inteligencia de los Estados Unidos, el FBI, que ya opera en nuestro país con la mayor libertad y a la sombra del “Escudo de las Américas” que la administración de Lima ha recibido con servilismo inexcusable.
Algunos creen que la cifra citada es aún muy baja y que debe aumentar. Por eso, insisten en dotar de armas de fuego incluso a los Serenos de los municipios, encargados de velar el orden público.
En otras palabras, buscan resucitar el oeste norteamericano de siglos pasados en los que los certeros disparos de Red Reader y Tom Mix exterminaban por doquier a sus adversarios de entonces.
Aunque en el Edificio Legislativo los parlamentarios no han llegado aún a deslindar sus diferencias con duros pistoletazos, si han ocurrido hasta enfrentamientos físicos en la pelea por la posesión de oficinas y escritorios.
Y es que Fuerza Popular no se acostumbra aún a considerar que, pese a todo, ya no es propietaria del Congreso y que tiene no sólo el deber, sino la obligación y la necesidad de compartir el Establo Parlamentario con otras organizaciones que juegan un rol diferente en la vida del país. Ni la soberbia ni la prepotencia tienen cabida hoy.
Lo que si tiene cabida, y se ha disparado espectacularmente en la última quincena, es el precio de los productos de primera necesidad. El pollo, por ejemplo, que se vendía antes de Fiestas Patrias a 8 soles, ahora se oferta tranquilamente a 10.50. El kilo de carne de vacuno, que costaba 23 soles, ahora cuesta 30.
El arroz, el azúcar, la leche, las lentejas se han puesto más allá del alcance popular, en tanto que el Bonito que hace algunas semanas se vendía a 4 y 5 soles, hoy cuesta 16, como todas las variedades de pescado, que parecieran haber salido del mar y convertido moradoras del cielo.
El costo de vida se ha incrementado entonces en la última quincena por lo menos en un 10% sin que se haya producido el menor asomo de incremento salarial alguno, porque incluso el reajuste del Mínimo Vital, pomposamente anunciado en el mensaje del 28 de julio está en vías de extinción. Por lo pronto, fue remitido a la “Mesa de Conciliación” del ministerio del Trabajo para que en torno al tema opinen los empresarios.
En el mejor de los casos, en octubre o noviembre se concederá una parte de ese “aumento”. Y la otra, quedara pendiente “hasta que acabe El Niño”.
Si con las primeras protestas -las de Pucallpa- la reacción del régimen fue autorizar el uso de armas de fuego, hay que presumir que cuando la resistencia popular se generalice y las demandan sociales se incrementen, cuando no se trata solo de combustible, sino también de alimentos; la posición de Keiko será más delicada.
Y es posible, en ese contexto, que los disparos no vayan al aire, sino al pecho de los pobladores-
Tal vez ahí comprendan los que promueven los disparos; que, con la guerra, no se juega.
La entrada Perú. La orden de disparar se publicó primero en El Siglo.
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