(Actualiza con comunicado de la cancillería cubana)
La Habana, 31 jul (EFE).- El presidente colombiano, Gustavo Petro, llegó este viernes a La Habana en su último viaje oficial como muestra de apoyo a "la Cuba agredida" por EE.UU. y como una forma de distanciarse de su sucesor, el ultraderechista Abelardo de la Espriella.
Petro aterrizó pasadas las 19.00 hora local (23.00 GMT) en el aeropuerto internacional de La Habana y, tras ser recibido por la viceministra de Exteriores Josefina Vidal, se dirigió al Palacio de la Revolución para reunirse con su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel.
El presidente colombiano explicó recientemente en redes sociales que elegía la isla como último destino porque "la Cuba agredida" era "vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe".
"Quiero desde Cuba oponerme a una guerra en el Caribe", escribió Petro, quien agregó: "Ni los misiles ni la invasión ni el bloqueo son soluciones dentro de los problemas de la humanidad".
La Cancillería insular, por su parte, destacó en un comunicado que ambos presidentes hablarán de "los avances en las relaciones entre ambos países", con "énfasis en los ámbitos económico-comercial, de inversión y cooperación", así como de "temas de interés regional e internacional".
Asimismo, subrayó que "Cuba y Colombia mantienen relaciones históricas de amistad, sustentadas en el respeto mutuo, el diálogo y la cooperación, y han trabajado intensamente para ampliar los vínculos bilaterales en áreas de interés compartido".
No está previsto que los presidentes hagan declaraciones al término de su encuentro ni que haya otros actos públicos de Petro en la isla, más allá de su salida de regreso a Colombia, prevista para la mañana del sábado.
Este último viaje de Petro, el primer presidente colombiano de izquierdas, está cargado de simbolismo. La visita es un guiño a la relación bilateral en los cuatro años de su mandato presidencial, en los que ambas capitales han mantenido una clara sintonía política.
Es asimismo una forma de desmarcarse de De la Espriella, quien ya ha anunciado que piensa cerrar de inmediato la embajada de Colombia en Cuba y romper relaciones diplomáticas con La Habana porque no desea "vínculo alguno con tiranías".
Cuba ha sido para Petro algo más que el referente político en que se convirtió la isla para las izquierdas latinoamericanas, especialmente las de la generación del presidente colombiano, a partir del triunfo de la revolución en 1959.
Su Gobierno retomó en La Habana los contactos con el equipo negociador del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 2022, dentro de su estrategia de la "paz total", un proceso que De la Espriella también ha anunciado que pretende desmontar.
Petro pidió además en reiteradas ocasiones a Washington que retirase a la isla de la lista de países promotores del terrorismo por haber acogido al ELN, alegando que su objetivo era solamente facilitar las conversaciones de paz.
El presidente colombiano ha sido también uno de los escasos líderes latinoamericanos que ha salido en defensa de Cuba, junto a la mexicana Claudia Sheinbaum, tras el inicio en enero de 2026 de la política de máxima presión de Washington sobre la isla.
Petro ha criticado el bloqueo petrolero y las últimas sanciones contra Cuba, además de enviar varios cargamentos de ayuda humanitaria para tratar de paliar la grave crisis en que está sumido el país caribeño.
Con la salida de Petro, La Habana pierde uno de sus últimos aliados en la región. América latina entera está virando hacia la derecha y alineándose con el Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, mientras Cuba se queda progresivamente aislada, algo que se ha agravado con la captura del Nicolás Maduro en Venezuela.
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