SEÑOR DIRECTOR:
El gobierno se escuda en una guerra ajena para justificar el alza de los combustibles. Puede ser cierto que no provocó ese conflicto, pero cuesta entender que mire con simpatía a los mismos gobiernos y liderazgos que aparecen entre los responsables inmediatos de esta nueva crisis mundial. La contradicción es evidente: no se puede solidarizar políticamente con las potencias que ayudan a incendiar el escenario internacional y, al mismo tiempo, lamentar sus consecuencias cuando esas mismas decisiones encarecen la vida de los chilenos.
Rodrigo Reyes Sangermani
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