Poduje y los políticos, la diferencia entre el hacer y el decir

Esta semana hemos visto como el “mundo político” se ha sentido “molesto” y, hasta agredido, supuestamente por los “modos” empleados por el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje. Los ataques han venido, con una minuta clara, desde la izquierda, quienes quieren literalmente “sacarlo del gobierno”. Tienen algo particular con la llamada “bancada sin filtros” ya que fue, sin duda, el programa que hizo “despertar” de modo real a Chile y que logró el 62% que les negó sus sueños encarnados en la constitución de Elisa Loncón y compañía. Pero, además, el ministro Poduje ha ido destapando irregularidades, los “chiringuitos” y los “traficantes”, intermediarios fácticos e ilegales de subsidios habitacionales, lo que les complica.

Poduje, sin embargo, no sólo genera “lipiria” en la izquierda, molesta a la “delgada epidermis” de los políticos de derecha también. Dicen que no les gustan “los modos”, pero lo que les molesta realmente es que actúe con celeridad, evidenciando que es, probablemente el único que entiende que vivimos una real emergencia país. A él lo nombraron ministro de Vivienda y le encomendaron no sólo la doble reconstrucción, no ejecutada por el gobierno anterior, sino buscar agilizar la solución a la crisis habitacional que vive Chile, donde las personas esperan hasta 12 años por una casa. Poduje comenzó a desplegarse en un terreno que conoce bien, tiene más que calle. Escuchó los problemas de la gente y comenzó a actuar arremangado de mangas, contrastando con el tradicional “gatopardismo” de la política. Este término viene de la famosa novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa de 1958 El Gatopardo que describe a la corrupta clase política siciliana y se traduce en la frase: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Se refiere a realizar cambios superficiales para mantener los privilegios de siempre. Eso es exactamente lo que hacen muchos políticos en Chile hace mucho. La espera de casas por 12 años simplemente no tiene explicación, excepto que nada funciona.

Les molesta Poduje porque evidencia la desidia y que lo recaudado desde impuestos no llega a las personas, se entrampa en la burocracia interesada en que todo siga igual. Les molesta la sinceridad y el tono confrontacional del ministro. Dice la verdad y con realismo, no es lo propio de la política. Escucha, habla y se ocupa. Demasiado eficiente.

Lo cierto es que Poduje se puso una meta no menor, construir 400.000 viviendas durante los 4 años de gobierno y dijo que, si en un tiempo establecido no la cumplía, él daba un paso al costado. Probablemente esta sea la actitud más decente vista en política hace mucho. Para esto ha concentrado los recursos del Ministerio en Vivienda, dejando fuera otros proyectos que no ayudan a la emergencia habitacional. Del mismo modo, ha impulsado convenios con el Ejército para poder usar suelos militares sin uso, para construir viviendas sociales, como es el caso de la Reina. Hay proyectos de integración social en comunas de altos ingresos como Las Condes, con 750 viviendas en Cerro Colorado y Lo Barnechea, con 500 soluciones habitacionales. Su meta, además, incluye entre 10 y 15 proyectos emblemáticos por región.

Poduje “no ha parado” y la gente lo sabe y lo ve. Promueve el uso de sistemas de construcción industrializado para reducir los tiempos en un 40%, eficiencia. De hecho, ya firmó este tipo de proyectos en todas las regiones del país, para mejorar el entorno urbano inmediato. Lo claro es que en Chile las familias esperan hasta 12 años por la solución habitacional, lo que no parece ser una cifra muy eficiente. Algo tenía que cambiar. No se puede lograr resultados distintos haciendo lo mismo. Por eso Poduje tiene el respaldo de la “calle”, la “gente”, el “pueblo”, como quieran llamarlo, y eso molesta a los políticos.

En la política, los políticos dicen preocuparse, dicen hacer algo y todo queda igual, como en el Gatopardo. Poduje no es político, por eso golpea la mesa cuando no puede avanzar. Entiende la urgencia, ahí es donde los políticos y los partidos reclaman que el nuevo ministro de Vivienda “no sabe cómo funciona el Estado”. Lo que queda en evidencia es que el Estado no ha funcionado, ni funciona en muchos aspectos, por lo que su operativa forma de actuar, no funciona y debe cambiar para dar soluciones reales y rápidas a las personas. Poduje deja en evidencia el gatopardismo, lo lento e irracional de muchos procesos. En su premura y desesperación, ya que entiende que hay personas esperando y que de él depende ayudarles, trabaja. Todos lo vemos hacer cosas y eso, también molesta. El gobierno lo ha defendido ya que “hace la pega”, pero tras conversaciones con el presidente el mismo ministro de vivienda admitió que debe “mejorar las formas”.

La gran pregunta es si sus formas son realmente tan malas. ¿No es acaso un imperativo moral golpear la mesa e indignarse frente a lo incorrecto y la desidia? Claramente la tensión se genera entre una gestión técnica de “calle” altamente activa y un tono político que rompe con las formas tradicionales del servicio público. Pareciera ser que para que las cosas lleguen a la gente y se solucionen los problemas Chile necesita, tal vez, menos políticos y más “Podujes”.

Por Magdalena Merbilháa, historiadora y periodista.

Mayo 7, 2026 • 1 hora atrás por: LaTercera.com 41 visitas 2074749

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