Por qué los ETF de oro retroceden pese al conflicto con Irán

El Ciudadano

Mientras las tensiones geopolíticas escalan en Oriente Medio, el metal precioso por excelencia ha caído un 1,5% en la última semana, superando incluso el retroceso del S&P 500. Un dólar fortalecido, el alza de los rendimientos de los bonos y la necesidad de liquidez explican la paradoja.

La lógica financiera más básica dicta que el oro es el refugio definitivo en tiempos de incertidumbre. Cuando los misiles vuelan y las potencias se enfrentan, el metal amarillo debería brillar con luz propia. Sin embargo, la escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel —que hace apenas una semana desató un ultimátum desde la Casa Blanca y ataques con misiles balísticos en la región— ha generado una respuesta inesperada en los mercados de materias primas: el oro ha retrocedido.

Según datos al cierre del 13 de marzo de 2026, el SPDR Gold Trust (GLD), el mayor ETF de oro físico del mundo, perdió un 1,5% en la semana. La caída fue más pronunciada que la del propio S&P 500, cuyo ETF referencial (SPY) descendió un 0,6% en el mismo período. Más golpeado resultó el sector minero: el VanEck Gold Miners ETF (GDX) se desplomó un 5,3% en siete días.

La paradoja tiene múltiples aristas. Lejos de refugiarse en el metal precioso, los inversores han optado por el billete verde, han ajustado sus carteras ante el alza de las tasas reales y, en el caso de las mineras, han castigado a un sector cuya rentabilidad se ve directamente amenazada por el disparo del petróleo.

El dólar recupera su trono como refugio rey

El primer factor que ha jugado en contra del oro es la fortaleza del dólar estadounidense. Aunque en el último año la moneda estadounidense acumula una caída del 1,4%, en las últimas semanas ha revertido su tendencia. El Invesco DB US Dollar Index Bullish Fund (UUP), que sigue la evolución del billete verde, subió un 1,3% la semana pasada y avanza un 3,6% en el último mes.

El dólar y el oro mantienen históricamente una relación inversa: cuando la divisa estadounidense se aprecia, el metal amarillo —cotizado en dólares— se encarece para los tenedores de otras monedas y pierde atractivo como activo alternativo. En esta coyuntura, los inversores han preferido la liquidez y la seguridad del billete verde por encima del oro.

Bonos del Tesoro: una alternativa que empieza a pagar

El segundo elemento que ha frenado el impulso alcista del oro es la evolución de los rendimientos de la deuda pública estadounidense. El bono del Tesoro a 10 años comenzó el mes de marzo en el 4,05% y el 13 de marzo ya se negociaba en el 4,28%. Este incremento, aunque moderado, es suficiente para restar atractivo al oro, un activo que no genera intereses ni dividendos.

Cuando los bonos gubernamentales ofrecen retornos reales positivos o en ascenso, los inversores institucionales reasignan capital desde el oro hacia activos con rendimiento explícito. A ello se suma el temor a una inflación persistente impulsada por el petróleo, lo que podría llevar a los bancos centrales a mantener las tasas de interés elevadas por más tiempo.

¿Demasiado caro para seguir comprando?

No puede ignorarse el contexto previo. El oro ha vivido una escalada extraordinaria en los últimos doce meses: el ETF GLD acumula una ganancia cercana al 66% en ese período. Para muchos analistas, el metal se encuentra en zona de sobrecompra técnica, y la reciente escalada geopolítica ha servido como excusa para tomar ganancias más que para sumar posiciones.

«Cuando un activo ha subido tan rápido y tanto, incluso las malas noticias pueden provocar ventas», explica un gestor de carteras consultado por esta redacción. «Los inversores empiezan a preguntarse si el conflicto ya estaba descontado y prefieren asegurar beneficios».

El efectivo sigue siendo el rey

Otra explicación recurrente en momentos de estrés extremo es la necesidad de liquidez. Durante crisis agudas, los fondos de inversión y los grandes tenedores de activos suelen vender incluso sus posiciones más sólidas —incluido el oro— para hacer frente a peticiones de rescate, ajustar el riesgo de sus carteras o disponer de efectivo ante la incertidumbre. Esta venta por liquidez puede presionar temporalmente los precios antes de que el metal retome su papel de refugio.

El petróleo castiga a las mineras

Si el oro físico ha mostrado debilidad, el sector minero ha sufrido con mayor crudeza. El GDX perdió un 5,3% en la semana, una caída que refleja no solo la menor exposición al metal, sino también el impacto directo del encarecimiento energético.

La minería del oro es intensiva en combustible. Según estimaciones del sector, entre el 15% y el 20% de los costos operativos totales están directamente vinculados a la energía: diésel para maquinaria pesada, electricidad para procesamiento y ventilación en minas subterráneas. Con el petróleo en máximos por las tensiones en el estrecho de Ormuz, los márgenes de las compañías se comprimen bruscamente.

«Un fuerte repunte del petróleo es un factor claramente negativo para la rentabilidad de los mineros», señala un informe de la firma de análisis goldmoney.com. En el actual escenario, con el crudo disparado, los inversores han optado por deshacer posiciones en un sector especialmente vulnerable.

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Marzo 22, 2026 • 2 horas atrás por: ElCiudadano.cl 38 visitas 1904480

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