Lo normal es usar las aplicaciones de mensajería para hablar con otras personas, pero nada te obliga a limitarte a eso. Puedes usar WhatsApp para hablar contigo mismo, que suena a excentricidad y resulta bastante más práctico de lo que parece.
Un chat en el que solo estás tú sirve para guardar notas, mandarte fotos o archivar documentos. Si alguna vez has querido abrirte un chat de WhatsApp solo para ti, aquí tienes cuatro métodos para conseguirlo.
Al crear un nuevo chat, apareces en lo alto de la lista
WhatsApp es una aplicación de mensajería, así que su función es enviar mensajes. Idealmente a otras personas, aunque también puedes enviártelos a ti. Parece una rareza, pero es exactamente lo que hacemos al tomar notas.
La ventaja de hacerlo en una conversación de WhatsApp es puramente práctica: como es una aplicación que abres varias veces al día, todo lo que escribes en tu chat privado estará siempre a mano. No hay que abrir otra aplicación ni recordar dónde guardaste la nota.
No es el único motivo. Un chat propio también te sirve para pasar cosas del móvil al PC y viceversa usando WhatsApp Web o la aplicación de escritorio, y para hacer pruebas en WhatsApp sin necesidad de molestar a un contacto.
Estos son algunos de los usos más habituales:
Hay un extra que a menudo se pasa por alto: el buscador de WhatsApp funciona dentro de ese chat. Si llevas meses enviándote notas ahí, encontrar la de la semana pasada es cuestión de escribir dos palabras. Y puedes fijar la conversación en lo alto de la lista de chats para no perderla de vista.
Conviene tener claro qué no es. Ese chat no es una caja fuerte: WhatsApp lo marca con el sufijo (Tú), así que cualquiera que coja tu móvil desbloqueado lo identifica al instante. Tampoco está a salvo de un cambio de teléfono si no tienes bien configurada la copia de seguridad. Para documentos sensibles, mejor un gestor de contraseñas.
Abrir un chat contigo mismo es fácil, aunque la aplicación no lo presente como una función destacada. Hay cuatro métodos, y todos valen tanto en WhatsApp para Android como en WhatsApp para iOS.
Durante años, la única forma de abrir un chat contigo mismo pasaba por algún truco. WhatsApp acabó rindiéndose y ahora ofrece un acceso rápido desde la propia aplicación. Es, sin discusión, la vía más cómoda.
El proceso es inmediato. En la lista de chats, toca el botón flotante para abrir un chat nuevo. En la parte superior de la lista de personas aparece tu nombre con el sufijo (Tú). Tócalo y entrarás directamente en el chat contigo mismo.
Si no te aparece, actualiza la aplicación. Es una función asentada desde hace años, así que el único motivo habitual para no verla es tener una versión antigua.
WhatsApp se apoya en la agenda de contactos de tu móvil, ya sean otras personas... o tú. Si creas un contacto con tu propio número, y esperas a que se sincronice, verás tu nombre en la lista junto al resto.
Es decir: primero guardas un contacto con tu número de teléfono en el móvil y después abres un chat nuevo. Aparecerás con el nombre que le hayas puesto al contacto, y desde ahí ya puedes escribirte.
Es más laborioso que el acceso directo, pero tiene una ventaja: puedes ponerle el nombre que quieras, lo que ayuda si prefieres que el chat no llame tanto la atención en la lista.
WhatsApp permite iniciar un chat con cualquier cuenta aunque no la tengas guardada. Para ello hay que abrir una dirección web concreta que incluye el número con el que quieres hablar: https://wa.me/numero_de_telefono, sustituyendo "numero_de_telefono" por el número real.
Nada te impide usar tu propio número en esa dirección para abrir un chat contigo sin tocar la agenda. Solo necesitas hacerlo la primera vez: después la conversación se queda en tu lista de chats.
Un detalle que hace fallar este método más de lo que debería: el número va con prefijo internacional y sin el signo +, ni espacios, ni guiones. Para España, https://wa.me/34600112233.
Este es el método clásico y sigue siendo el más flexible. Técnicamente no es un chat contigo mismo, sino un grupo contigo mismo, con la ventaja de que puedes repetirlo tantas veces como quieras para tener varios chats temáticos: uno para recetas, otro para recordatorios u otro para los memes que quieres tener siempre a mano, por ejemplo.
El truco de toda la vida consiste en crear un grupo invitando al menos a un contacto y, una vez creado, expulsarlo. El grupo se queda para ti. Es cruel, pero efectivo.
Antes de recurrir a ello, prueba a crear el grupo sin añadir a nadie: WhatsApp lleva tiempo trabajando en permitirlo y puede que ya te funcione. Si la app te obliga a seleccionar al menos un participante, tira del método de expulsar al invitado. Eso sí, elige a alguien que ya conozca tus planes, porque si no tendrás que darle explicaciones.
Todo lo anterior gira alrededor de tu número de teléfono, pero ese pilar está a punto de moverse. WhatsApp ha empezado a desplegar los nombres de usuario, con los que podrás compartir tu cuenta sin dar el móvil; junto a una clave de usuario opcional para filtrar quién puede escribirte.
Cuando el sistema esté activo del todo es previsible que cambien los atajos basados en el número, empezando por el enlace wa.me. El acceso directo (Tú) seguirá siendo la opción más segura a largo plazo: es la que recomendamos.
Imagen de portada | Meme editado
En Xataka Móvil | La copia de seguridad de WhatsApp ya no solo se guarda en WhatsApp
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La noticia
Por qué me envío mensajes constantemente por WhatsApp y por qué tú también deberías hacerlo
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Iván Linares
Iván Ramírez
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