Àlex Gutiérrez Páez
Barcelona, 26 ago (EFE).- El encarecimiento sostenido del alquiler y la llegada de estudiantes extranjeros con mayor poder adquisitivo forman un cóctel que aleja a muchos universitarios de Barcelona, lo que para muchos implica quedarse en el municipio de origen y asumir años de madrugones y largos trayectos para llegar a tiempo a clase.
"Hace un tiempo viví en Barcelona, pero estos años no me salían los números. Prefería quedarme en Granollers e ir en Rodalies, aunque sea una mierda y todos lo sepamos", cuenta a EFE Aina, quien tras finalizar sus estudios de Teatro este año se mudará a la ciudad condal para cursar el grado en Educación Primaria mientras compagina los estudios con dos empleos.
Su caso refleja una realidad cada vez más habitual entre estudiantes, tanto catalanes como procedentes de otras comunidades autónomas, que ante el elevado coste de alquilar una habitación en Barcelona optan por estudiar en otras ciudades o buscar fórmulas cada vez más precarias para permanecer en ella.
A partir de septiembre, Aina hará malabares para trabajar como coordinadora de comedor y profesora de teatro mientras estudia. Pagará 350 euros de alquiler por una habitación en un piso compartido, una cantidad que, sumada a los gastos y a la alimentación, se llevará aproximadamente la mitad de su sueldo.
"La inestabilidad de ser actriz me lleva a la precariedad. Pagar un piso siempre supondrá una gran parte de mi sueldo, pero por suerte encontré esta opción gracias a contactos y no buscando en páginas, donde vi precios sobre los 500 y 600 euros", explica la joven.
Algo parecido vivió Arnau, residente de Begues, un municipio situado a unos 35 kilómetros de Barcelona, en el Parc Natural del Garraf. Su localidad, ubicada en la montaña, dispone de una única línea de bus que tarda unos 40 minutos en llegar a Gavà, donde enlaza con otros medios de transporte.
Durante sus años universitarios, en los que cursó Periodismo y Humanidades en la Universidad Pompeu Fabra (UPF), Arnau optó por seguir viviendo en Begues y poner la alarma a las 6 de la mañana para llegar a las primeras clases del día antes que afrontar los elevados precios del alquiler en Barcelona.
"Antes de tener el carné de conducir tardaba unas dos horas como mínimo para llegar a clase. Cuando me lo saqué, me compré un coche de segunda mano y conducía de Begues a El Prat. Allí cogía el metro o el tren hacia Barcelona", relata el joven de 26 años.
Todavía conserva un recuerdo agridulce de esos años por el elevado desgaste físico y emocional que comportaban los desplazamientos diarios. Sus clases empezaban a las 8:30 horas y algunos días no terminaba hasta las 21:30 horas, lo que a menudo le obligó a terminar a toda prisa algunas pruebas para no perder el transporte de vuelta a casa.
La realidad de jóvenes como Aina y Arnau contrasta con la de los alumnos extranjeros, cuya presencia en Barcelona aumentó un 6,8 % durante el último curso respecto al anterior, hasta situarse en unos 33.000, según la plataforma Live4Life, especializada en el alquiler de pisos y habitaciones para universitarios y jóvenes profesionales.
En declaraciones a EFE, su director general, Alberto Añaños, asegura que Barcelona "está atrayendo a un estudiante que no escatima en gastos y recursos, a gente con un poder adquisitivo muy alto", atraída por el clima y unos precios asequibles para sus bolsillos.
"¡Hola, soy Joshua! Un estudiante de máster de Irlanda que se muda a Barcelona en septiembre. Estoy buscando una habitación privada con un presupuesto de 700 euros". Mensajes como este aparecen con frecuencia en 'De Pis en Pis', un grupo de Facebook utilizado por estudiantes para buscar alojamiento en Barcelona.
En el mismo portal también abundan las publicaciones de alumnos nacionales con presupuestos más ajustados: "Me llamo Júlia, tengo 24 años y soy maestra de primaria. Busco habitación en Barcelona de cara a enero o febrero, con un presupuesto máximo de 380 euros".
Según la plataforma europea de alquiler para estudiantes HousingAnywhere, durante el segundo trimestre de 2026, el precio del alquiler de las habitaciones en Barcelona registró la cifra más elevada de toda España (650 euros), tras encadenar un crecimiento del 8,3 % respecto al mismo trimestre del año pasado. EFE
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(Recursos de archivo en EFEServicios 8023432985)
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