SEÑOR DIRECTOR:
En el marco de la reforma previsional en curso, la Superintendencia de Pensiones deberá definir este año los regímenes de inversión de los nuevos fondos generacionales donde se incluirá un nuevo Benchmark -o cartera de referencia- que definirá los “premios y castigos” por la rentabilidad que tengan las AFP. Así, cuando haya pérdidas, ambas partes resultarán perjudicadas.
Delegar tal responsabilidad exclusivamente en la figura del Superintendente de Pensiones parece innecesario. Un diseño institucional de esta relevancia exige ir hacia un gobierno colegiado.
Un consejo de expertos, con autonomía y visión técnica diversa, blindaría la toma de decisiones frente a presiones políticas o sesgos. En un sistema donde la rentabilidad define el futuro de millones, la gobernanza debe estar a la altura del desafío, sustituyendo el criterio unipersonal por un estándar que asegure la estabilidad del sistema a largo plazo.
Pedro Pizarro
Vicepresidente Instituto Libertad
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